RFA vs RDA (1974).

Hace ya unos años me leí “Stasiland”, un libro escrito por una australiana germanófila que revivía las miserias y sombras de la Alemania del Este con quienes de verdad la sufrieron. Por el libro desfilaban ex-altos cargos de la Stasi, cargos intermedios y simples simpatizantes, muchos de los cuales veían aún por aquel entonces (años 90) la posibilidad de que el comunismo volviera al Este de Alemania en breve. También aparecen en el libro ciudadanos anónimos, que cuentan sus anécdotas en aquel Régimen que pasaba por ser el más asfixiante del mundo (200.000 funcionarios-espías controlando a sus ciudadanos). El aparato de espionaje de la RDA era increíble y ha pasado a la Historia  por ser el más eficiente de todos los tiempos. Tras la caída del Muro, los alemanes orientales asistieron atónitos a la desclasificación de los informes que describían sus propias vidas pormenorizadamente. Habían sido espiados por sus vecinos o incluso por su propia familia. El “Gran Hermano” había salido de la Literatura y se había hecho carne y hueso en Alemania Oriental.

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El libro tal vez peque de revanchismo con la RDA (Anna Funder no es lo que se dice muy pro-comunista), pero creo que da un toque distinto a este tema, al darle voz a los “mudos” del conflicto. Ni los propios alemanes del Oeste quisieron nunca comprender a sus compatriotas del Este, una vez caído el Muro.

Es a partir de aquí que me empecé a interesar por ese extraño país que fue la RDA, siempre en pugna con el mundo en general y con los vecinos del Oeste en particular, tratando de demostrar que ellos eran mejores en todos los campos. No escatimaron medios para conseguirlo (algunos de ellos bastante poco éticos). Con esto no quiero decir que la RFA no tenga mucha mierda debajo de la alfombra, ni muchos muertos en el armario, pero es evidente que sus deportistas nunca tuvieron que cambiarse de sexo debido a los brutales tratamientos hormonales a los que sí se sometieron algunas alemanas del Este, que lograron éxitos para el país en el plano deportivo internacional.

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El deporte era el referente publicitario internacional de la RDA. Había que ganar para demostrar al mundo occidental que ellos estaban equivocados en su sistema. Las medallas de oro iban mucho más allá que subirse al cajón más alto del podium. Alemania del Este fue el dominador durante la Guerra Fría en deportes como atletismo, natación y gimnasia. Un país tan pequeño como la RDA, de repente arrasaba en algunas disciplinas a grandes potencias como EEUU. El truco se llamaba “Oral Turibanol” y aunque era un secreto a voces que las marcas eran logradas a base de doping, nunca se pudo demostrar. Aún quedan en la actualidad algunos records mundiales femeninos imbatidos, logrados por deportistas del Este de Alemania.

En el fútbol tuvieron menos suerte y, a pesar de los esfuerzos de Erich Mielke (Ministro de Seguridad y presidente del Dynamo de Berlín), nunca pudieron destacar internacionalmente, teniendo que conformarse  Mielke con ver ganar al Dynamo (por decreto) la floja Liga de fútbol de la RDA y con un oro Olímpico en Montreal 1976. Una de las pocas alegrías internacionales que le dió el fútbol al aparato propagandístico de la Alemania Oriental, ocurrió en 1974. Ambas Alemanias se iban a enfrentar en la fase de grupos de aquel Mundial disputado justamente en tierras germanas. Aquello producía cierto miedo en ambos países, pero sobre todo en la RDA, que veía como una derrota podría minar la confianza de la Nación en su sistema de gobierno. Perder antes los vecinos no estaba en los planes de los alemanes orientales.

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Dicen las malas lenguas que ambas Alemanias fueron puestas en el mismo grupo para que se enfrentaran lo antes posible y que así no pudieran encontrarse en fases más avanzadas del Campeonato, donde el encuentro aún sería más tenso y dramático. Fuera como fuera, el caso es que el 22 de Junio de 1974 se enfrentaron en Hamburgo dos equipos de fútbol con filosofías vitales opuestas, como dos hermanos de distintos padres que se miran con extrañeza y curiosidad.

Los claros favoritos aquel día eran los alemanes occidentales. Si hubiera habido páginas de apuestas online por aquel entonces, me figuro que la victoria de los comunistas se hubiese pagado cerca del 10 a 1 (o incluso más). Pero en estos partidos, la lógica importa poco. La tensión y la adrenalina por ganar al “enemigo capitalista” hizo más que todas las grandes nóminas que cobraban los alemanes occidentales. En un partido que no pasará a la Historia por su depurada técnica, los “amateurs” orientales se imponían a los profesionales occidentales por 1-0, gol obra de Sparwasser.

 

 

Aquella victoria ante los vecinos capitalistas fue aprovechada por el Régimen oriental para sacar pecho. Casi pareció no importarle a Mielke y compañía que la RDA fuera eliminada en la siguiente ronda y que los vecinos se alzaran con la Copa del Mundo unas semanas después. Habían derrotado al enemigo en su casa, ante las miradas de todo el mundo y eso era más que suficiente. Eran superiores no solo moralmente sino sobre el césped también. Más tarde se supo que aquel gol cayó como un jarro de agua fría en un sector importante de la población de la RDA, que veía con asco la politización de todos los eventos deportivos que hacia el Régimen comunista alemán.

El autor de aquel histórico gol fue tratado como un héroe al principio, pero el romance entre Sparwasser y la RDA acabó unos años después, cuando se negó a entrenar al Magdeburgo, una vez concluída su carrera de futbolista. El jugador icono del país, que había rechazado una oferta “capitalista” del Bayern de Munich por fidelidad al comunismo, ahora era tratado como un reaccionario y un traidor a la causa de la RDA. Es lo que suele ocurrir con los Régimenes totalitarios: se pasa de héroe a traidor de un día para otro y sin saber muy bien el porqué.

Ante la difícil situación en la que se encontraba en su República Democrática Alemana natal, Sparwasser escapó a Alemania Occidental y tras la caída del Muro, acabó siendo Presidente de la Asociación de Jugadores Alemanes. En la actualidad Sparwasser sigue manteniendo que aquel gol que marcó hace casi 40 años le trajo más desgracias que alegrías, pues en Occidente lo veían como a un bicho raro comunista y en el Este como un traidor que se pasó al capitalismo.

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Fútbol y política siempre de la mano…

 

2 comentarios en “RFA vs RDA (1974).

  1. Acabo de leer este artículo por demás interesante. Curiosamente, dos años antes, en los Juegos de Munich 1972, la RDA venció 3-2 a sus hermanos occidentales. Fueron los únicos enfrentamientos, los dos en Occidente y ambos se saldaron con victoria de la Alemania “Democrática”

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