Houseman,el goleador borracho.

A pesar de que la mayor parte de Argentina sea de ascendencia italiana y española,también cuenta con muchos más aportes internacionales en ese “melting pot” que es el país Austral.Alemanes,franceses,rusos,polacos,turcos…son solo algunas de las nacionalidades de los emigrantes que Argentina acogió desde su fundación hace ya unos 200 años.La mayor parte de negros e indígenas desaparecieron a causa de guerras,enfermedades y masacres y su sitio fue ocupado por europeos.De cualquier forma,si cruzamos desde Jujuy a Ushuaia y desde Buenos Aires a Neuquén,vemos como la diversidad cultural es muy amplia,encontrándonos desde colonos galeses que siguen manteniendo las tradiciones e idioma de sus bisabuelos ,hasta descendientes de indígenas que siguen empleando el quechua,el guaraní o el aimara, con más naturalidad que el castellano.

Uno de esos descendientes de centroeuropeos que hicieron suya la Argentina,fue René Houseman.Su nombre francés y su apellido inglés rechinan en un país casi mestizo de españoles e italianos. Su nombre “gringo” no sería lo único destacable en el país del tango.René Houseman pasa por ser el mejor (o uno de los mejores) extremos del fútbol argentino de su Historia.Rápido,talentoso en el regate y con un gusto para improvisar digno de un artista.Era la materialización del pibe de potrero que juega sobre césped con los profesionales.Era,al igual que su compatriota Corbatta,un Garrincha argentino que le tiraba de igual forma al balón que al alcohol.

René Houseman no tuvo una vida fácil.Sus padres se mudaron de Santiago del Estero a Buenos Aires tratando de mejorar el pobre nivel de vida familiar.A su llegada a la capital,son alojados en una “villa de emergencia” en Bajo Belgrano,destinada a gente sin recursos económicos.Fue allí donde comienza a jugar al fútbol y a mostrar su enorme talento para ese deporte.Además de jugar a fútbol en la calle cuando tiene ocasión,comienza a trabajar para echar una mano a la familia. Las jornadas laborales son de sol a sol y muy mal pagadas, lo cual hace que el joven René tenga aún más claro que el fútbol será la única manera que tiene para prosperar en la vida.Tras un paso por las categorías inferiores de Defensores de Belgrano,debuta con Huracán en primera en 1973, de la mano de Menotti.El “villero” contaba con 18 años y sería la revelación de la temporada.El mismo Menotti llegó a decir tras su debut :

“Ese flaquito desgarbado que ustedes vieron hoy, va a ser figura del fútbol argentino”.

 

No se equivocaba Menotti.Y así ,poco más de un año después de su salto a la primera división argentina,iba a disputar el Mundial de 1974 en Alemania Occidental.Otra vez el sueño de un villero hecho realidad y otra vez gracias al fútbol.Aunque la actuación del combinado argentino no fue ni mucho menos destacada en Alemania,René Houseman tuvo una buena actuación (3 goles en 6 encuentros),dejando incluso un golazo ante Italia que supuso el 1-1 entre azzurri y albicelestes.

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A pesar de contar con grandísimos jugadores en 1974,Argentina pecó de individualista y acabó por naufragar rápido.Para la Historia queda ya la paliza que encajaron los gauchos ante la mejor Holanda de todos los tiempos,4-0….y pudieron ser más.Johan Cruyff y compañía destrozaron a Argentina que veía como los tulipanes tocaban el balón de un lado a otro sin poder siquiera rozarlo.

 

 

En 1978,Houseman volvió a ir convocado al Mundial que esta vez era organizado en su país.Curiosamente su actuación fue menos destacada que en el 74,pero el éxito colectivo de Argentina fue máximo respecto al anterior Mundial.René se alzaba campeón del Mundo en un campeonato marcado por la actuación de Kempes sobre el césped y la de Videla y sus secuaces sobre el asfalto.

René Houseman por aquellos tiempos ya empezaba a tener problemas con la bebida e incluso llegó a jugar borracho algún que otro encuentro.En 1977,en un partido que Huracán recibía a River Plate,Houseman apareció completamente borracho en la concentración del equipo.Había estado celebrando con los suyos el primer cumpleaños de su hijo.La alegría y las ganas de fiesta pudieron más que la profesionalidad y así se dejó ir, copa tras copa,hasta acabar completamente ebrio, a falta de unas pocas horas para el comienzo del encuentro.Tras muchas duchas frías y algún que otro litro de café,René sale tambaleante al césped de Parque Patricios.Bastante mermado por el alcohol no pudo cuajar su mejor partido,pero sí marcar un golazo.Tras hacer un autopase para eludir a los centrales,regatea a Fillol para acabar batiendo el marco vacío de River.Una vez marcado el gol,finge una lesión y abandona el campo para irse “a dormir la mona” a su casa.

 

 

No sería este un caso aislado de Houseman con el alcohol.Durante años seguiría abusando del vino,haciendo que su carrera fuera cayendo en picado rápidamente.Su situación económica tampoco fue la mejor tras su retirada,pues lo que cobraba del fútbol se lo gastaba en fiestas para él y su familia.Su precariedad económica fue tal, que en el año 2000 se tuvo que organizar un encuentro de exhibición entre veteranos de Huracán y una selección de estrellas argentinas de los años 70,para que René y su familia no pasaran hambre.

En la actualidad Houseman, de 58 años y ya sobrio, sigue recordando por los bares de Belgrano aquellos tiempos locos de goleador borracho y de artista sobre la línea de cal, que tantas alegrías trajo a la afición de Huracán y de Argentina en general.

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