La burbuja del fútbol español.

Hace bien poco hablaba de la desaparición del Glasgow Rangers por deber 25 millones de euros al fisco de su país, y aprovechando que el tema está aún caliente, toca escribir un poco sobre de las deudas de equipos españoles.

25 millones de euros de deuda puede parecer una cantidad inmensa de dinero, pero comparado a lo que se cuece en muchos equipos españoles es simplemente calderilla. Entre todos los equipos de este país le deben 752 millones de euros a la Hacienda Pública, una cifra que ha ido creciendo año tras año, y que no impide que los equipos se gasten burradas en fichajes y que luego les paguen cantidades estratosféricas de pasta a sus jugadores. Al contrario que en Escocia, los equipos de aquí disfrutan de la comprensión de las distintas Administraciones para eludir sus obligaciones tributarias, y tienen bastante manga ancha para conseguir aplazamientos, algo impensable en otros países.

Y lo peor es que no solo le deben al fisco. La deuda acumulada de los equipos de Primera División al conjunto de acreedores (incluida la Seguridad Social) supera los 3.500 millones de euros, aunque otras fuentes apuntan a que ya se superan de largo los 4.000 millones, e incluso los 5000. Si ya sumamos otras categorías, como la Segunda División o la Segunda B, dicha deuda será aún mucho mayor. Desgraciadamente hay muy pocos datos y es imposible saber a ciencia cierta cuanta porquería hay debajo de la alfombra, aunque se me antoja que debe ser una cantidad considerable.

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Mientras que los contribuyentes ordinarios, como usted o como yo, ante cualquier incumplimiento tributario son sometidos a un procedimiento rápido y eficaz, con cuantiosas multas, pago de intereses y hasta embargos, los clubes disfrutan de aplazamientos de la deuda y planes especiales de saneamiento. El CSD y la Agencia Tributaria defienden a capa y espada que no existe ningún tipo de trato de favor y que constantemente se firman convenios similares con grandes empresas en apuros, pero diferentes voces provenientes de técnicos de Hacienda cuestionan que se apliquen convenios sobre previsiones constantemente cambiantes, como puede ser la posición del club en la clasificación de la Liga o que terminen clasificándose o no para jugar en alguna competición europea. Apuntan que para que una empresa normal obtenga aplazamientos debe tener activos reales y viabilidad, en cambio los clubes pueden presentar a modo de garantía ingresos de futuros campeonatos que aún no han disputado, y que puede que ni siquiera jueguen.

Esta teoría del favoritismo toma fuerza cuando uno ve que hasta el propio Ministerio de Hacienda, que no pierde ocasión en perseguir fraudes o en meterle un puro ejemplarizante a todo tipo de gente famosa, esconde casi de forma descarada la deudas del mundillo del fútbol. Estos 752 millones de deuda ni hubieran salido a la calle de no haber sido por una pregunta parlamentaria en el Congreso, el pasado mes de marzo. De todo ese dinero, 490 kilos correspondían a Primera División, 184,1 a Segunda División, y 78,1 al resto de categorías. La última vez que se supo el montante de la deuda con el fisco fue en 2008, y entonces apenas superaba los 600 millones, lo que supone un espeluznante aumento del 25% en menos de 4 años. Aunque los que más deben son los equipos de Primera División, los más preocupantes son los de 2ª y 2ªB, pues no tienen ni de lejos la capacidad de generar ingresos de los primeros.

La LFP no facilita los datos de las deudas individuales de los diferentes clubes, y Hacienda tampoco suelta prenda, así que para conocer los detalles sólo queda dar por buenos los rumores que se escuchan en diferentes medios, o bien esperar a la información que dan los propios clubes en sus juntas generales de accionistas, aunque no siempre son fiables, pues muchos clubes recurren a la “contabilidad creativa” para ocultar un poco la profundidad de sus agujeros, o directamente apuntan como activos elementos como los estadios, muchos de ellos de carácter municipal, aumentando artificialmente sus balances positivos. Otros, simplemente, callan y miran para otro lado. De los grandes clubes, los que son la pesadilla de las arcas públicas son el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña. Los rojiblancos debían, a 30 de junio de 2011, unos 215 millones. Hoy en día, el principal accionista del club, Miguel Ángel Gil Marín reconoce una deuda de 155 millones. Parece que con los ingresos de los últimos grandes traspasos, como los de De Gea o el Kun han hecho frente a parte de esa deuda, pero aún así no deja de ser un cifra escandalosa. Me remito a la quiebra del Glasgow Rangers por 25 millones…

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El equipo coruñés, pese a estar en Segunda División, (recientemente retornó a Primera) reconoció ante sus accionistas una deuda con el fisco de 34 millones, aunque se rumorea que podría ser hasta tres veces superior, porque el club no presenta sus cuentas en el Registro Mercantil desde hace casi 7 años. A partir de aquí, la lista de rumores se dispara. Algunas fuentes apuntan unas cosas, y en otros medios se cuentan otras, y es imposible conseguir información veraz, por lo corre uno el riesgo de fallar como una escopeta de feria si te pones a hacer números.

A continuación, copiaré una lista elaborada por El Confidencial, en la que mantiene que los incumplidores son los siguientes equipos, y que parece ser la información más fidedigna, pues en otras fuentes me he encontrado con cifras muy parecidas, y por lo tanto la muestro como algo contrastado, aunque, como dije un poco más arriba, puede que sea algo errado:

1. Atlético de Madrid 120 millones
2. Deportivo 90
3. Real Zaragoza 32,7
4. Real Betis 35
5. Osasuna 27,9
6. Mallorca 26
7. Espanyol 23,5
8. Rayo 21
9. Levante 19
10. Sevilla 18
11. Racing 12
12. Valencia 6
13. Málaga 5
14. Granada 2

Destacando también los 33 millones que debe el Valladolid o los 17 millones del Celta de Vigo.

Son muy pocos los equipos que tienen las cuentas saneadas con Hacienda. Casi se podrían contar con los dedos de una mano. Nada más saltar el escándalo fueron muchos los que apuntaban que probablemente serían los equipos más grandes los que más debían. Lejos de eso, el Real Madrid, cuando saltó el escándalo salió presuroso a dejar claro que no debe nada a Hacienda. En cuanto al otro grande de España, el Barça, en sus últimas cuentas figuraba una deuda de 48 millones, aunque el club también quiso quitarse rápidamente el sambenito de moroso, filtrando a diversos medios que ya se había quitado de encima esa deuda. Otros equipos que al parecer pueden dormir tranquilos son el Athletic de Bilbao, Getafe, Villareal, Real Sociedad y Sporting.

Ramsés Pérez, una de las voces más respetadas de la Organización de Técnicos de Hacienda, sostiene que no hay ningún favoritismo en el trato que se da a los equipos de fútbol, y que negocian con los clubes de la misma forma que con cualquier otra empresa con problemas económicos, pero intentando no apretar demasiado para no ahogar la capacidad de generar ingresos de los equipos, acordando aplazamientos, cobrando en función del tamaño y el poder del club, aunque remarca que nadie se libra de los intereses de demora. Asegura igualmente que los equipos van cumpliendo con los pagos, aunque reconoce que existen casos preocupantes.

La LFP gestiona los ingresos que reciben los clubes en concepto de quinielas y traspasos. Cuando se registra un jugador, la LFP es la encargada de inscribir al jugador y de informar a Hacienda para que se retengan los ingresos pactados en el convenio particular, pero los clubes no siempre dan información fidedigna o esconden los traspasos a través de sociedades intermedias y fondos de inversión para eludir los pagos. Tanto la LFP como el CSD insisten en que la deuda es un problema que se concentra en unos pocos clubes y que el 85% de ella está negociada o aplazada, con sus correspondientes garantías. Otra parte importante está sujeta a discusión porque el club en cuestión y Hacienda no se ponen de acuerdo sobre, por ejemplo, la retención que se hace a un jugador y llegan a los tribunales, proceso que puede durar muchos años.

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A pesar de ello, tanto Hacienda, como la LFP o los propios clubes conocen el problema que supone esta deuda, no solo porque crece sin freno sino porque afecta a la imagen de los equipos de cara al público, que ve como no se toman medidas en un entorno de crisis como el actual, en el que a cualquier ciudadano lo crujirán sin compasión ante cualquier falta con Hacienda mientras los clubes se van de rositas. Eso sin contar las enormes diferencias que se dan entre los clubes que se endeudan hasta el infinito para mantener un equipo competitivo y los que prefieren no fichar por todo lo alto para no lastrar sus cuentas y luego sufren por ello en el campo.

Por eso la LFP, siguiendo los pasos de la UEFA, aprobó unas normas de control financiero para los equipos y por eso, resolver la deuda con Hacienda se ha convertido en una prioridad para el secretario de Estado para el Deporte. De ese empeño viene un acuerdo que prevé duras sanciones para los equipos que no cumplan lo acordado.

No sería la primera vez que Gobierno echa un cable a clubes de fútbol. En los años 1985 y 1990 se recurrió a un porcentaje de la recaudación de las quinielas para que los clubes pudieran ir pagando sus deudas. Hoy en día, la LFP gestiona el 10% de esa recaudación y está obligada a destinar un tercio de esa cantidad (calculada en unos 10 millones) a cumplir con los compromisos del último plan de saneamiento.

Diversas fuentes apuntan a que la clave está en los futuros derechos de televisión, potenciando la competición liguera para que no se vea como un duopolio entre Real Madrid y Barcelona, y se reparta mejor el dinero. El mejor ejemplo es mirar cómo lo hacen en el resto de ligas europeas. La Liga Española cobra 618 millones por derechos de televisión; casi lo mismo que la francesa (607) y un tercio menos que la italiana (915). Si miramos a la Liga inglesa (1.270), quedamos por los suelos con la comparación. Con acuerdos más equitativos y una distribución diferente a la actual –ahora entre Madrid y Barça se llevan crudo el 40 por ciento–, los equipos podrían ir rebajando la deuda, dejando parte de esos derechos a modo de fianza, ante la LFP, de tal forma que si no cumplen con sus compromisos con Hacienda esta podría reclamarlos. La idea es que se empiece a aplicar en la temporada 2014/2015 y que se salden por completo las deudas en 2020, pero del dicho al hecho hay un larguísimo y duro camino, pues ya de entrada ni Barça ni Madrid quieren que nadie les toque la parte del león que se llevan. Como se puede ver en el siguiente gráfico, ambos equipos ganan más que ningún otro a nivel europeo, y las desigualdades son enormes.

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Otra manera que tienen los equipos de huir del fisco es el concurso de acreedores, que permitía hasta el momento eludir la sanción de descenso de categoría por impago a los acreedores. Pero pronto ni a esto podrán acogerse los equipos, pues el Congreso aprobó hace poco una reforma de la Ley Concursal para que a partir de julio de 2012, los clubes en esta situación podrán descender si no atienden sus deudas. Ahora bien, los legisladores, tal vez porque no dejan de ser aficionados a algún equipo y quieren proteger a los clubes de sus amores, o tal vez pensando en no enfadar al ciudadano de a pie, que en cuestiones de fútbol es muy suyo, introdujeron una cláusula para evitar la retroactividad de esta medida

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Es decir, que a muchos equipos que estaban con la soga al cuello podrán estar tranquilos porque no se les aplicará la norma. En España, 22 equipos se han acogido a la Ley Concursal. Solo en 2011 se declararon en concurso cuatro equipos de Primera División (Rayo, Racing, Zaragoza y Betis).

Para atajar el problema, y puesto que la mayoría de los clubes son sociedades anónimas, en teoría bastaría con derivar la responsabilidad hacia los administradores, aunque para ello es preciso declarar fallido al club, es decir, que no tenga ningún bien embargable. Pero luego está el problema de que no siempre es la mejor solución obligar a un club a ir a concurso de acreedores, porque se pueden plantear quitas del 85% y retrasar el cobro de las cantidades durante muchísimos años.

Por eso, la nueva ley general tributaria cambia ese requisito para hacer más responsables a los administradores, potenciando las sanciones contra los clubes morosos y dejando claro que los que no paguen descenderán o desaparecerán.

En Europa, ya se han alzado voces como la del presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, que criticó con dureza al fútbol español: “Para mí es el colmo, es impensable. Pagamos cientos de millones de euros a España para que salgan de la mierda y luego los clubes se eximen de pagar la deuda. Esto no puede ser así”. Razón no le falta al hombre, a mi entender…

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Mientras los clubes españoles se refuerzan con fichajes estelares y se exhiben en las competiciones europeas pese a su deuda descomunal, equipos como el Rangers, un histórico escocés ha desaparecido por una deuda ridícula comparada con lo que tenemos en casa. Se me antoja que en los próximos años muchos clubes lo van a pasar muy mal, y que desgraciadamente, vamos a ver muchos descensos administrativos.

 

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4 comentarios en “La burbuja del fútbol español.

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