Stroni, el albanés más famoso de Galicia.

Albania es uno de esos países invisibles de Europa. Casi nadie sabe nada de él, ni importa lo más mínimo. Las únicas noticias que salen en los” mass media” sobre el país mediterráneo son las relacionadas con la mafia albanesa, que mueve gran parte de la economía del país ex-comunista. Se calcula que un tercio del dinero que circula en Albania lo hace de la mano de la mafia local, que controla el tráfico de heroína y está también especializado en trata de blancas y robos con violencia. Es una de las organizaciones delictivas más peligrosas del mundo y son temidos en toda Europa por su extremada brutalidad. De la mafia albanesa no se ha hecho tanta lírica ni tanto cine como de la Cosa Nostra italiana, pero “cortan el bacalao” tanto o más que sus vecinos transalpinos.

Imagen

Ese carácter tan violento propio de la mafia albanesa no es algo casual. Todos los países que fueron comunistas, tuvieron que aguantar una política de represión mucho mayor que los que quedaron del lado Oeste del Telón de Acero. Ser un delincuente en la época comunista de Rusia, Bulgaria, Rumanía o Albania era arriesgarse a ser asesinado por la Policía sin necesidad de juicio ,ni de medidas legales de ningún tipo. En caso de no ser tiroteados “in situ”, los delincuentes tenían que soportar estancias muy prolongadas en cárceles que distaban mucho de las que se ven en la actualidad. Los presidios comunistas eran hoyos lúgubres, húmedos, sin apenas alimentos y con palizas diarias a los convictos. De esas cárceles solo podías salir de dos formas:o con los pies por delante o siendo un tipo más duro que el acero. Los mafiosos albaneses se curtieron así.

Hay que recordar que Albania fue el Régimen Comunista más ortodoxo y cerrado de toda Europa. Su eterno mandatario Enver Hoxha, le “cantó las cuarenta” a Yugoslavia, a la URSS y finalmente a China, por alejarse de las directrices stalinistas-maoístas. Un país de dos millones de habitantes y extremadamente pobre (incluso comparado con otros países comunistas) rompía alianzas con las únicas naciones que le podían dar algo de esperanza y comida a su pueblo. Así era Hoxha, más ortodoxo que la propia ortodoxia: en Albania intentar salir del país era considerado como una traición y se pagaba con la muerte, escuchar emisoras de radio extranjeras o leer literaturas “contrarrevolucionaria” era castigado también con gran severidad e incluso creer en Dios se convirtió en un delito en aquella Albania asfixiante de Enver Hoxha y su policía secreta, la Sigurimi.

Imagen

En este ambiente demencial se crió el homenajeado de hoy, Albert Stroni, una auténtica leyenda del fútbol regional gallego, que no llegó a más basicamente porque nació en el país equivocado en la época equivocada. Stroni nació en 1971 en Fier, una pequeña ciudad industrial a 100 kilometros de la capital, Tirana. Desde muy joven empezó a destacar en la Liga de su país, llegando a alcanzar la internacionalidad con Albania a los 18 años. Fue considerado el mejor jugador albanés en 1990, el mismo año que pidió asilo político en España tras escaparse de la concentración de la selección albanesa, que iba a disputar un encuentro contra los ibéricos al día siguiente. Hoxha ya había fallecido cinco años antes y el Régimen Comunista albanés se hundía ante las revueltas de estudiantes y obreros que ansiaban la libertad. Aún así, aquel gesto no gustó nada a las autoridades albanesas que impidieron a Stroni jugar en España al bloquear su transfer internacional.

Imagen

El albanés se tuvo que volver a su país, que por aquellos tiempos ya era menos severo con los “traidores” que en la época de Hoxha. Tras jugar con el Partizan de Belgrado unos partidos, vuelve a intentar dar el salto a España, pero se vuelve a topar con problemas burocráticos y también con problemas de adaptación al país. Un albanés con 22 años de aquella época no entendía nada de lo que sucedía en España. El jugador se dedicó más a ir de bares que a jugar al fútbol, llegando a rescindir él mismo un contrato de tres temporadas con el Ourense de 2ª división para jugar “con menos presión” en Regional Preferente con el Club Lemos.

En Monforte se convierte en la estrella del equipo y empieza a recibir ofertas de otros conjuntos de mayor categoría en los que nunca acabó de adaptarse. El delantero albanés iba a su aire y no entendía aquella filosofía de trabajo del fútbol español. Tras unos años de peregrinaje por conjuntos como el Don Benito, Mérida, Gimnástica Segoviana o Angers…el albanés vuelve a su querido Lemos de Galicia, donde acaba retirándose en 2006. Cualquiera que haya jugado en categorías regionales gallegas, recordará a aquel  hombre de Europa del Este, de exótico apellido y que siempre, siempre marcaba gol. Pudo llegar a más, pero nunca tuvo demasiada intención de tomarse el deporte como un trabajo a tiempo completo.

Actualmente dirige al Club Lemos y regenta un concesionario de coches en Ourense.

 

Un comentario en “Stroni, el albanés más famoso de Galicia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s