Patrice Loko,un francés en el manicomio.

No siempre tener éxito en la vida se recompensa con la felicidad.A veces los traumas de infancia,las muertes de seres queridos o un carácter depresivo no dejan disfrutar del gran sueldo y la fama,convirtiendo al deportista en un ser infeliz,triste y vacío.Lo normal es que esto suceda una vez acabada su trayectoria de deportista profesional, al no saber adaptarse a la “vida civil” en la que vuelve a ser una cara anónima más y sus ingresos dejan de fluir tan alegremente como en su época de gloria deportiva. Jesús Rollán es un caso paradigmático en España.

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El waterpolista madrileño acabó suicidándose unos años después de su retirada,acuciado por la depresión y su adicción a las drogas.También Pedro García Aguado,Julio Alberto o Yago Lamela le vieron la cara desagradable a la fama y pasaron de ser iconos deportivos a guiñapos depresivos,ante la mirada de indiferencia del gran público y la alegría de los medios amarillistas españoles.

Sin embargo,el caso del que venía a hablar hoy no se parece a los anteriores,pues coincide el despegue del deportista, con su bajada a los infiernos personales.Patrice Loko nació en un pequeño pueblo francés llamado Sully-sur-Loire en 1970.Sus padres eran de origen congoleño y habían llegado a la Metrópolis con la esperanza de poder dar a sus hijos un mejor futuro del que ellos tuvieron en el país africano.Sin duda lo lograron,pero no fue un camino de rosas.

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Patrice empezó a jugar al fútbol en el equipo de su pueblo,destacando a muy temprana edad y despertando el interés de los ojeadores del Nantes.Aquel aguerrido muchacho negro llegaba a la bella ciudad atlántica siendo un adolescente de 14 años.Pronto demuestra un gran talento y unas grandes condiciones para el fútbol,debutando a los 19 años ante el Burdeos.Fue en el Nantes donde vivió sus mejores años como futbolista,alcanzando una Liga con el modesto equipo del Loira,que hacía más de una década que no lograba el título liguero.Además, fue máximo goleador del campeonato francés y fijo de las convocatorias de los bleus.Todo parecía que iba viento en popa para el joven jugador…pero nada más lejos de la realidad.

El jugador de origen congoleño quería salir del Nantes como fuera para recalar en un equipo verdaderamente grande de Francia que saciara sus ansias de dinero.Patrice,que aún tenía contrato vigente con los del Loira,empezó a comportarse de una forma errática,intentando forzar su salida del club.De la noche a la mañana el chico afable se convirtió en un ser insoportable que haría cualquier cosa para conseguir la carta de libertad del Club que lo vió nacer.Finalmente la consigue y es fichado por el Paris Saint German.Su sueño se había hecho realidad…al fin tenía el contrato de su vida en un grande de Francia,pero lo tenía a base de faltar al respeto al equipo de su infancia.

El 19 de Julio de 1995,Patrice (recién fichado por el PSG) estuvo en Nantes para despedirse de sus antiguos compañeros y desearles suerte.Ninguno de ellos se dignó a saludarle.Aquel detalle pareció no ser muy bien encajado por Loko,pues ese mismo día por la noche el futbolista fue noticia de sucesos en París.

El joven jugador (que además había sufrido la muerte de un hijo por leucemia  en 1993) se veía de repente repudiado por todos los que habían sido su familia futbolística.Todo se juntó en su cabeza y esa fatídica noche de verano acabó  golpeando a policías,porteros de discoteca y a los coches de toda una calle,teniendo tiempo incluso para el exhibicionismo.Al hijo de congoleños se le habían fundido los plomos y tuvo que ser internado en un psiquiátrico aquejado de graves síntomas de desorden mental.

Los dirigentes del PSG estaban aterrorizados de que la noticia se hiciera pública,así que contratacaron (en vano) diciendo que todo había sido producto de una borrachera que se fue de madre.Finalmente la noticia se filtra y es la comidilla de toda Francia.Aunque Patrice volvió a jugar al fútbol con el PSG,nada volvió a ser lo mismo.La sombra de sus demonios parecía no irse nunca del todo y tuvo algún que otro ingreso más en “clínicas de reposo”, mientras su carrera iba languideciendo hasta su retirada en el Ajaccio en 2004.

Como se suele decir en los funerales….”no somos nada” .Si la desgracia te elige, no hay dinero ni fama que valga.

 

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