Matthias Sindelar,austríaco hasta la muerte.

Decía Billy Wilder que el mayor mérito de Austria en su Historia había sido el hecho de convencer al Mundo de que Adolf Hitler era alemán y de que Beethoven austríaco.El mítico director de cine austrohúngaro siempre tuvo un sentimiento agridulce acerca del país que lo vió nacer.En la actualidad,Austria es una pequeña y pacífica nación famosa por su chocolate,su arquitectura y su aburrida vida nocturna.Lejos quedan aquellos tiempos beligerantes del Imperio Austrohúngaro del siglo XIX y comienzos del XX.

Austria es uno de esos países invisibles de Europa,que han hecho de la discreción su principal virtud,en contraposición a otros países mediterráneos más bullangueros,que (por desgracia) no hacen más que salir en primera plana de los diarios de todo el Mundo.Austria parece vivir en un “Vals de Año Nuevo” permanente, mientras el resto de Europa naufraga en una crisis económica de incierto final.

La discreción austríaca llega también al fútbol.Nada se sabe de ese equipo centroeuropeo desde 1954.Sus actuaciones en el plano internacional durante el último medio siglo han sido realmente pobres, a pesar de haber dado dos grandes jugadores al fútbol moderno: Hans Krankl y Toni Polster.En España pudimos disfrutar de estos dos talentos austríacos en plenitud de forma.Hans Krakl en el Barça y Toni Polster en el Sevilla,se cansaron de marcar goles en la Liga española.Lamentablemente para ellos,no pudieron hacer lo mismo en su equipo nacional,conocido popularmente como “Das Team”,muy flojito en comparación con el talento de estos dos delanteros centros.

A Austria,al igual que a Hungría,parece habérseles parado el motor futbolístico hace muchas décadas.Allá por los albores de los Mundiales de fútbol,húngaros y austríacos eran conjuntos temidos y respetados en el panorama futbolístico internacional.Hungría parece echar de menos a Puskas y Austria a Matthias Sindelar,”el Mozart del fútbol”.

La historia de Matthias Sindelar da para un guión de Hollywood al estilo de “Evasión o Victoria” o similar.Nacido en 1903 en el seno de una familia judía checa,defendió los colores de Austria en el Mundial de 1934 coronándose como uno de los mejores jugadores de su época.Solo la Italia fascista de Mussolini pudo derrotar ,con malas artes, a aquel delantero habilidosísimo que estaba varios escalones por encima de los demás futbolistas de su tiempo.

Aquella selección austríaca deslumbraba con su juego preciosista y Sindelar era la guinda del pastel.Los centroeuropeos jugaban al toque,en una época en la que las patadas,la fuerza física y el empuje eran la norma habitual.El Mozart del fútbol fue una de las primeras estrellas de este deporte en Europa y su fama no hizo más que aumentar después de su exhibición en 1934,ya siendo un veterano jugador de 31 años.

El talento de Sindelar no pasó desapercibido para el Régimen nazi,que después de anexionarse Austria,quiso que el futbolista de origen judío defendiese los colores de la selección germana en el Mundial de 1938 en Francia.El jugador se mantuvo firme en su posición de seguir defendiendo Austria y eso le acabó costando muy caro.

El 3 de Abril de 1938,con un Sindelar de 35 años pero aún con grandes destellos,se disputó un encuentro de exhibición entre Alemania y Austria en el Prater de Viena.Aquella pantomima no era nada más que un acto publicitario por parte del Régimen nazi ante la recientemente ocupada Austria.Alemania por aquel entonces no tenía un gran equipo y distaba mucho de ser la potencia futbolística que es en la actualidad.Austria era mejor conjunto que Alemania en 1938,pero los nazis intentaron guionizar aquel partido para que los austríacos (con Sindelar a la cabeza) se dejasen vencer, demostrando así al pueblo vienés que ser alemanes era lo mejor que les podía ocurrir.

Sindelar no estuvo por la labor de dejarse ganar ante aquellos nazis a los que detestaba con todas sus fuerzas.Así,con toda la cúpula nazi en el palco vienés,Alemania fue derrotada por 2-0.Uno de los tantos lo marcó Sindelar en una espléndida jugada.Aquel gol iba mucho más allá de meter un esférico dentro de un marco.Era un símbolo de rebeldía ante la invasión nazi a su Patria.

Los alemanes,ya muy escamados con el jugador,intentaron convencerlo por última vez de que se adhiriera al conjunto germano para el Mundial del 38.Sindelar desplegó una larga lista de excusas para que los germanos se olvidaran de él.Finalmente no es convocado para la cita de Francia de 1938,pero sí es incluído en una lista negra de personajes “disidentes” a los que habría que dar un escarmiento.

La Gestapo le hace un marcaje brutal a Sindelar que a duras penas puede soportar.El ambiente represivo en aquella Austria tomada por los nazis era total y absoluto.Matthias era un joven judío austríaco que se negaba a representar al III Reich…aquello no era un situación muy halagüeña que digamos en 1938.Tras unos cuantos meses de acoso psicológico por parte de las autoridades nazis,el jugador aparece muerto en su domicilio el 23 de Enero de 1939.Lo acompañaba su novia, que yacía en la cama junto a él.

La causa de la muerte fue por inhalación de monóxido de carbono debido a una mala combustión del calderín de calefacción.Nunca se supo si había sido un accidente,un  suicidio o un asesinato,pero de lo que no cabía duda era de que no le habían dejado muchas más opciones a aquel genio del balón y futbolista adelantado a su tiempo que tuvo la desgracia de nacer en una época y en un lugar equivocados.

 

 

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