Miguel Mateos,la cara B del fútbol.

Recuerdo allá por el año 2001 un partido de Regional Preferente (Cuarta División española) entre mi equipo de por aquel entonces (Español de Santa Lucía) y un equipo de la provincia de Lugo (el nombre se me ha olvidado).Aquel encuentro lo disputamos como visitantes,teniendo que coger el autobus durante una horita y media o dos, hasta llegar al destino.

Al llegar allí,reparamos cómo los chavales del otro equipo nos miraban,siempre desde una distancia prudencial y cuchicheando entre ellos.Nosotros pasábamos por ser de los mejores equipos de la categoría y  eso siempre motiva a los rivales.Mientras caminábamos hacia la entrada del Campo,apareció un Audi TT nuevecito,que haciendo un viraje brusco logró aparcar a la primera en un lugar bastante angosto.De ese coche bajó Miguel Mateos,campeón de Europa sub-16 y tercer puesto en el Mundial sub-17 de 1997 con la selección española.

La historia de Miguel Mateos es una de tantas del fútbol…chavales que se iban a comer el Mundo y que acabaron jugando en campos de pueblo por un bocadillo y unas botas Adidas.Estas historias no aparecen en los anuncios de Nike,pero son las más habituales.El fútbol es como una secta que crece a base de sueños adolescentes.De aquel equipo que alcanzó el tercer puesto en el Mundial de Egipto 1997,solo un puñado lograron llegar a lo más alto.

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Todos sabemos cual fue la trayectoria de Xavi Hernández o de Iker Casillas…pero las otras dieciséis historias de aquella convocatoria juvenil son bastante más anónimas.Una de estas historias desconocidas es la de Miguel Mateos.

Miguel Mateos Rego nació en Vilalba (Lugo) en 1980,destacando precozmente en las categorias inferiores del C.D Lugo,para acabar dando el salto a los juveniles del Real Madrid primero y FC Barcelona después.La familia de Mateos se valió del cambio de residencia para poder dejar atrás a su Galicia natal y fichar por los grandes conjuntos de España.

Mateos era un mediocampista muy elegante,con mucha calidad,pero quizá un poquito frío para el fútbol actual.A pesar de esa aparente apatía,Mateos consiguió dar el salto hasta el filial culé con 18 años.También Van Gaal se fijó en él y quiso incluirlo en la lista de jugadores que disputaría la Champions League de aquella temporada.Miguel Mateos parecía que iba a despegar como futbolista profesional…pero no fue así.Un carrusel de lesiones fue apartando poco a poco al futbolista gallego de la órbita del FC Barcelona,que buscó deshacerse de él antes de que su caché bajara demasiado.Las cesiones llegaron y el gallego tuvo que hacer las maletas e intentar demostrar al Barça que podía ser una pieza importante dentro del equipo.

La primera cesión fue a su Club de infancia,el CD Lugo.Por aquel entonces el equipo lucense militaba en 2ªB  y veía con buenos ojos la vuelta del hijo pródigo a casa.Pronto se vió que las expectativas puestas en el joven jugador no se cumplían.El entrenador del equipo lugués,Julio Díaz, apenas le dió oportunidades para jugar.

La siguiente cesión fue al Albacete B de 3ª división.Se había bajado una categoría en el escalafón del fútbol español, intentando dar un impulso a la desesperada a la carrera de un futbolista profesional que amenazaba con acabarse a los 20 años.En tierras manchegas tampoco pudo Miguel Mateos demostrar su valía,ni convencer al Barça para que le ampliara el contrato.De repente,uno de los niños mimados de “La Masía” se veía sin contrato ni futuro en el Mundo del fútbol.

Ahí fue cuando Miguel Mateos y un servidor coincidieron sobre un terreno de juego.Yo tenía 19 años y mucha ilusión por seguir subiendo de categoría.Miguel Mateos venía ya de vuelta de todo y a sus 21 años era poco menos que un deportista retirado para el fútbol profesional.Aquel partido lo ganamos nosotros y lo celebramos en consecuencia.Le habíamos ganado al equipo de todo un ex-barcelonista.Para Miguel Mateos fue un partido más,sin trascendencia alguna .Cuando nosotros subíamos al autocar para regresar a Coruña,él volvía a enfilar con su flamante coche de gama alta la carretera rumbo a su casa,sabedor de que el fútbol no es solo meter goles,ni tirar caños.Yo por aquel entonces aún no lo sabía.

 

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