La muerte de Quinocho.

Los años ochenta en España fueron bastante complicados.El país salía de una Dictadura Militar de casi cuarenta años y aunque la mayoría de los ciudadanos querían Libertad,algunos nostálgicos del Régimen parecían querer volver a las andadas.El Golpe de Estado de 1981 supuso el primer duro golpe a la recién nacida Democracia española.Sin embargo aquel acto de insubordinación militar no caló entre la población,que estaba harta de ver a uniformados verde oliva dictando órdenes.

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Los años ochenta fueron tensos en lo político,en lo económico y en lo social…pero tambien tuvieron su lado jovial.La famosa “movida madrileña” fue uno de los acontecimientos que marcaron época en aquel entonces.El gusto por la provocación y las ganas de alejarse de lo establecido fueron la carta de presentación de un grupo de artistas madrileños que marcaron  tendencia entre una juventud española con ganas de vivir los años sesenta y setenta en plenos ochenta.Lou Reed fue el Profeta de aquellos “modernos” mitómanos que a base de anfetaminas,marihuana,tripis y heroina quisieron romper con aquella herencia gris post-franquista.Gente como Alaska,Glutamato Ye-Yé,Radio Futura o Derribos Arias fueron la banda sonora de una generación de jóvenes españoles que no querían ser como sus padres en ningún sentido.

 

 

 

En Vigo también hubo “movida” y mucha gente se dejó arrastrar por aquel ritmo de vida decadente de “sexo,drogas y rock and roll”,que aunque viejísimo en el resto del Mundo occidental,aún era algo desconocido y “cool” para un porcentaje importante de la juventud española.Siniestro Total,Os Resentidos y Golpes Bajos fueron los portavoces oficiales de aquella “movida viguesa” que llegó a hermanarse con la de Madrid en 1986,en una especie de comunión “bizarre” en la que los políticos quisieron llevar la voz cantante.

 

 

La “movida” daba sus últimos coletazos a finales de la década de los ochenta…pero dejaba una factura muy alta a pagar.La heroina se había llevado por delante la vida de miles de jóvenes y además había convertido en delicuentes a muchos otros,incapaces de pagar los altos precios de la droga con su propio dinero.La inseguridad ciudadana en la España de los años ochenta es aún muy recordada;el ver a yonkis atracando tiendas a punta de navaja o con una jeringa usada en ristre, se convirtió en algo bastante frecuente.

En aquella ola de atracos y muertos se vió envuelto Quinocho,ex-futbolista del Celta y gerente del club olívico.

Quinocho había sido un defensa del Celta de Vigo en la década de los cincuenta y sesenta.Cumplidor y sin demasiados brillos, se había convertido en titular indiscutible de aquel equipo gallego que llegó a estar en primera división trece temporadas consecutivas,hasta 1959.Quinocho aún permanecería en la disciplina celeste hasta 1962,contando ya con 30 años.

Del Celta pasaría al Castellón donde acabaría retirándose del fútbol en activo.Tras su jubilación como futbolista,el Castellón le ofreció el puesto de secretario técnico que el gallego no rechazó.Quinocho se había ganado el respeto y la admiración de los levantinos con su caracter humilde y su espíritu trabajador.En el Club albinegro estuvo hasta 1974,año en el que recibe la llamada de su querido Celta de Vigo,que le pide su incorporación a la junta directiva en calidad de gerente.Quinocho,vigués y celtista, no se lo piensa ni por un instante y hace las maletas para poner rumbo a su Galicia natal.

En su regreso a Vigo, se vuelve a convertir en una figura afable y querida por todos.Hasta los directivos del eterno rival celtista,Deportivo de La Coruña,lo consideraban un amigo y una gran persona.Catorce años llevaba ya Quinocho al frente de las Oficinas del Club vigués cuando se produjo el triste desenlace que le acabó por costar la vida.

El 20 de Octubre de 1988,con las Oficinas del Celta ya cerradas al público,el confiado Quinocho abre la puerta a unos tipos que fingen ser socios del Celta,pero que realmente no traen ninguna intención de renovar el abono.Aquellos energúmenos sacan una pistola y un cuchillo,amenazando con ellos a todos los empleados que estaban en el interior y que se encontraban aún cuadrando los ingresos de la jornada.Los atracadores sabían que había dinero aquel día en las Oficinas del Celta y por eso la asaltaron.Medio millón de pesetas sería el botín que se llevarían aquellos atracadores…además de la vida de Quinocho,que trató de frustrar el asalto lanzándoles un cenicero a la cabeza y que acabó siendo apuñalado en el corazón por un joven toxicómano bajo la influencia del síndrome de abstinencia.

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Joaquín Fernández Santomé “Quinocho” ,fallecía prácticamente en el acto.La puñalada le había seccionado la arteria pulmonar y la aorta,dejándolo sin posibilidades de sobrevivir.Las llamadas desesperadas de sus compañeros por una ambulancia no evitaron el trágico desenlace.Una de las caras más afables y queridas del celtismo se iba de forma trágica e inesperada,asesinado por unos chavales que querían vivir los últimos coletazos de la  “movida viguesa” como si fueran los protagonistas de una película de cine quinqui cualquiera.

 

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