Brasil – Nigeria (JJOO 1996)

A estas alturas de la película creo que nadie discute la hegemonía histórica de Brasil en fútbol.Cinco campeonatos del Mundo creo que le dan crédito suficiente a una selección actualmente en horas bajas pero que se ha mostrado brillante a lo largo de las últimas seis décadas. Sin embargo, hay un lunar en el palmarés de Brasil en fútbol: los Juegos Olímpicos.

Aunque el fútbol olímpico no es un torneo tan importante como una Copa América o un Mundial, a los brasileños les sigue incomodando mucho no haber logrado aún ese ansiado Oro en unas Olimpiadas. En tres ocasiones tuvieron en su mano el poder alzarse con el título olímpico y en las tres fallaron. Lo mismo que le ha pasado a Países Bajos en los Mundiales le ha pasado a Brasil en los JJOO.

La primera final a la que llegó Brasil en unos Juegos Olímpicos  fue la de Los Ángeles 1984, en la que los brazucas cayeron con claridad 2-0 ante Francia.

 

 

La segunda intentona fallida de los brasileños por el oro olímpico ocurrió en la siguiente Olimpiada, Seul 1988. Esta vez sería la URSS la que vencería a los cariocas por 2-1 en una emocionantísima final.

 

 

La tercera final de Brasil por el oro olímpico en fútbol está más reciente y supongo que muchos de ustedes la recuerdan. Un oro a priori cantado contra México que se acaba tornando otra vez en plata ante la mirada de incredulidad de Dani Alves, Marcelo y Neymar.

 

 

Aunque perder tres finales olímpicas para una selección como la brasileña es algo muy doloroso, aún lo fue más quedarse fuera de la final en las Olimpiadas de Atlanta 1996. Digo esto porque la “canarinha” que disputó aquella Olimpìada en USA era poco menos que la selección absoluta con un puñado de chavales más para completar la convocatoria. Aquel Brasil tenía en sus filas a jugadores como Dida, Juninho ,Aldair, Giovani, Bebeto, Rivaldo, Roberto Carlos o Ronaldo. Un equipo de ensueño para unas Olimpiadas, posiblemente la mejor selección hombre por hombre de la Historia de unas Olimpiadas de fútbol.

Los Juegos Olímpicos ya comenzaron de una forma extraña para los brasileños en Atlanta 1996, al perder en el partido de debut 1-0 contra Japón. Aquello fue un pequeño aviso de lo que después vendría.

A pesar de la sorpresiva derrota contra los nipones, los cariocas se reponen del palo y acaban venciendo en el resto de partidos de fase de grupos. Primero Hungría y después Nigeria caen ante el talento de los brazucas, que pasan primeros de grupo y con la vitola de máximos favoritos al título intacta.

El cruce de cuartos de final sería contra Ghana, un clásico del fútbol olímpico y de las categorías inferiores. Brasil hace valer su superioridad técnica para vencer a unos durísimos africanos que vendieron muy cara su derrota. Ronaldo y Bebeto resolverían la papeleta para Brasil (4-2) aquel 28 de Julio de 1996 en el Orange Bowl de Miami.

Las semifinales iban a cruzar a los brasileños contra unos viejos conocidos de la fase de grupos, Nigeria, a la que habían vencido por 1-0. Los cariocas eran claros favoritos ante unos africanos que tenían en sus filas a ilustres nombres como Taribo West, Okocha, Amokachi o Kanu.

Los pronósticos parecen cumplirse mediada la primera parte pues los brasileños ya ganan 3-1, mostrando además una superiordad técnica enorme respecto a los nigerianos. Los cuatro goles de la primera mitad fueron marcados por jugadores brasileños: dos de Flavio Conceiçao, uno de Bebeto y el otro de Roberto Carlos en propia meta. La segunda parte parecía poco menos que un trámite para Brasil, que daba la sensación de que si apretaba un poco podía meterle una goleada de escándalo a Nigeria. Pero no fue así.

En el segundo tiempo Brasil se echó para atrás, no se sabe si por cansancio, si por conservadurismo de los jugadores o por mandato del entrenador,Zagalo. El caso es que aquella segunda mitad parecía un partido completamente distinto. Los africanos se fueron haciendo con el dominio del choque poco a poco y marcaron el 3-2 en el minuto 78 por mediación de Ikpeba. Quedaban poco más de diez minutos para el final y los brasileños no podían con las botas mientras los nigerianos volaban sobre el césped. Finalmente los peores pronósticos se cumplen para los brasileños, que encajan el 3-3 tras un gran gol del larguirucho Kanu en el minuto 89. Habría prórroga y aquello no pintaba nada bien para los cariocas.

Por aquellos tiempos estaba vigente el “gol de oro” en el tiempo suplementario. El primero que marcara gol en la prórroga ganaría el choque. Nigeria aprovechó el lamentable estado físico de Brasil para apuntillar por la vía rápida a los americanos. Otra vez “El flaco” Kanu volvía a marcar para Nigeria, que se enfrentaría en la final a Argentina a la que vencería por 3-2 en otro magnífico y emocionante encuentro.

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Brasil se tuvo que conformar con una “deshonrosa” medalla de bronce al vencer a Portugal por 5-0 en el partido por el tercer y cuarto puesto. Aún hoy, jugadores, cuerpo técnico, afición y prensa deportiva se siguen preguntando qué ocurrió aquella tarde en Miami para que el Dream Team del fútbol perdiera contra Nigeria.

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