Grenoli,uno y trino en el gol.

Suecia,al igual que Hungría,fue otro gran conjunto histórico europeo de fútbol que no pudo poner la guinda al pastel en la final mundialista a la que llegó.Si la Santísima Trinidad futbolística magiar estuvo formada por Puskas-Kubala-Kocsis,la de Suecia la formó Grenoli,que era uno y trino al igual que la Trinidad Bíblica.Me explico.Grenoli no era un único futbolista sueco sino un acrónimo formado con las iniciales de los tres mejores futbolistas suecos de aquella época y posiblemente de su Historia: Gunnar Gren,Gunnar Nordhal y Nils Liedholm….GRE-NO-LI.

Fue en su paso por el AC Milán donde los tres suecos fueron apodados con este alias tan itálico y que lucieron con orgullo durante el resto de su vida.Aquellos escandinavos tan sumamente distintos al fútbol y carácter italianos se acabarían convirtiendo en ciudadanos del “País de la Bota” e incluso fallecerían dos de ellos en aquella tierra de adopción tan lejana y distinta a su Suecia natal.

La mejor generación de futbolistas suecos de la Historia comenzó su camino triunfal en las Olimpiadas de Londres 1948.Ante una capital inglesa aún en plena reconstrucción por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, los suecos se mostraron claramente superiores a sus rivales y se alzaron con la medalla de oro,un logro que nunca más han vuelto a conseguir desde entonces. Fue en esa Olimpiada donde los ojeadores del Milan quedaron prendados de aquel trío magnífico que marcó 22 goles en cuatro partidos y tuvieron a bien ficharlos para el conjunto rossonero que por aquel entonces iba muy a la zaga del fabuloso Torino.La tragedia aérea de Superga (en la que murió todo la plantilla de aquel mítico Toro) sucedió al poco de llegar los suecos a Italia y realmente ayudó mucho a que los milanistas pudieran alzarse con unos cuantos Scudettos después de la férrea dictadura del conjunto turinés,que llegó a ganar hasta cinco títulos consecutivos en la década de los cuarenta.

Gren y Liedholm eran los cerebros de aquel mediocampo rossonero de finales de los cuarenta y principios de los cincuenta,mientras que Nordahl era el “killer” al que servían de balones precisos para que perforara una y otra vez la red rival.El promedio goleador de Gunnar Nordahl durante su estancia en Milán se aproxima al gol por partido,lo cual habla bien a las claras de la contundencia goleadora de aquel grandote sueco que hizo las delicias de la afición milanista hasta mediados de los años cincuenta.Aún en la actualidad sigue ostentando el difunto delantero sueco varios records en el campeonato italiano: máximo goleador durante una temporada (35 goles),cinco veces máximo goleador y mejor goleador extranjero de toda la Historia del Calcio ( 225 goles ).

 

 

La dictadura de los Grenoli fue tocando a su fin en la segunda mitad de los años cincuenta cuando “Greno” abandonó la disciplina milanista y dejó solo al pobre “Li” que aún tuvo tiempo para alzarse con un Scudetto más antes de su retirada como rossonero en 1961, a la edad de 39 años.Liedholm acabó jugando de líbero en el Milán de finales de los cincuenta debido a su gran lectura de juego que contrastaba con su cada más decadente condición física.

 

 

Gunnar Gren,el apodado “Il Professore”, acabaría abandonando el Milán después de marcar 38 goles en 133 partidos y de asistir a sus compatriotas en decenas de tantos.Fiorentina y Genoa serían sus últimas aventuras transalpinas antes de retirarse en el fútbol sueco a una muy avanzada edad.

Los tres mosqueteros suecos del fútbol aún tuvieron su última gran actuación juntos en el Mundial de 1958.Todos superaban con creces la treintena pero sabían perfectamente de qué iba aquello del balompié.Tal vez no corrieran tanto como en sus años mozos pero sabían cómo colocarse sobre el césped para que fueran los rivales los que anduvieran detrás del balón permanentemente.Apoyados por su público y por su gran talento individual y colectivo,Suecia alcanzó la final tras vencer a la URSS y a la RDA en las eliminatorias y a Hungría y a México en la liguilla. En la final esperaba el Brasil de un jovencísimo Pelé,que había venido deslumbrado con sus actuaciones a todo el público escandinavo y que haría lo mismo en la final. De nada valió la experiencia sueca ante el talento desbordante de Pelé,Garrincha y compañía.

 

 

Al igual que Hungría,los motores de Suecia permanecen parados desde aquella época de Grenoli.Un puñado de buenos jugadores suecos modernos no han podido ensombrecer a aquel trío magnífico que aún hoy es recordado tanto en Italia como en Suecia con mucho cariño y admiración.Aunque los tres míticos futbolistas suecos hayan fallecido hace ya algunos años,siempre nos quedarán sus goles y una marca de vino italiano que les rinde homenaje.

 

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