La tragedia de Sarrià (1992)

“Eran las 16.58 minutos. Los jugadores españolistas,los primeros en saltar al terreno de juego, se estaban haciendo las fotos de rigor. En la megafonía sonaba el himno y los brigadas blanquiazules empezaban su particular follón de insultos y cánticos, rodeados de policía. De pronto, una bengala encogía los corazones de todo el público. En una milésima de segundo Sarriá se teñía de sangre.”

Así comenzaba la crónica periodística de una de las desgracias más famosas del fútbol español: la muerte de Guillermo Alfonso Lázaro, el niño de 13 años que por primera vez asistía con su padre al Estadio de Sarrià, el antiguo campo del Español de Barcelona.

Era el año 1992, unos tiempos en los que la violencia y el alcohol eran el pan nuestro de cada día en los estadios españoles sin que a nadie pareciera inquietarle especialmente. Ir al fútbol se había convertido en un espectáculo de cierto riesgo en comparación con lo que se estilaba diez años antes, pero aún así la gente seguía llevando a su familia a pasar el domingo al campo como habían hecho antes sus padres con ellos. Era lo tradicional: bocadillos, bota de vino, radio para escuchar el resto de encuentros, banderitas….pero ahora algunos añadían a su equipajes navajas, botellas de cristal ,bengalas y mucho odio gratuito. Así comenzaron los problemas con los grupos hooligans en España, mientras los Clubs miraban hacia el otro lado y se desentendían de los actos de aquellos energúmenos que decían apoyar al fútbol y que tan solo apoyaban a su gusto por joder al prójimo.

Aquel comienzo de los noventa fue la época dorada de los grupos radicales en el fútbol español y hasta parecía que contagiaban con sus actos a aficionados normales que iban al estadio a hacer cosas que jamás harían en otros lugares públicos o en sus propias casas. Fue así como se produjo la desgracia de la bengala aquel 15 de Marzo de 1992. Un aficionado tremendamente imprudente de 40 años (y que para mas inri iba acompañado por su propio hijo de 10 años), lanza una bengala de avisos marítimos al cielo de Barcelona. El proyectil es disparado con una dirección equivocada y describe una trayectoria ascendente y en diagonal en vez de en vertical. Aquel cohete llevaba camino de estamparse contra la tribuna alta de Sarrià donde miles de aficionados permanecen ajenos al peligro que corren. Todo pasa muy deprisa. En tan solo un par de segundos el cohete cruza todo el estadio y acaba incrustado en el pecho de un pobre crío.

El estado de shock de los aficionados que presencian aquello es total y absoluta. Todo parecía salido de una pesadilla. De ir al estadio a ver un partido de fútbol a, de repente, ver a un niño ensangrentado en el suelo con una bengala humeante clavada en medio del pecho. El padre de la criatura lucha por sacarle el proyectil a su hijo y lo acaba consiguiendo aunque ya su vástago estaba herido de muerte. El adolescente moriría camino del hospital ante la impotencia del padre y de los propios médicos catalanes.

No era la primera muerte en España relacionada con bengalas (en Cádiz hubo otra en 1985), pero sí que fue la última hasta el día de hoy. Los Clubs se pusieron muy serios con los temas de seguridad a raíz de aquel incidente y los cacheos empezaron a ser muy frecuentes en las entradas a los estadios españoles. La multa de 42 millones de pesetas (252.000 €) con que se sancionó al Español como responsable civil subsidiario de la desgracia y los seis meses de prisión al inconsciente lanzador de la bengala, ayudaron a que todos los potenciales indeseables que iban a los estadios tomaran nota de lo sucedido aquel día en Barcelona.

A 20 años vista de aquella trágica tarde, rindo desde aquí un pequeño homenaje a Guillermo. Que al menos su muerte no fuera en vano y que su recuerdo permanezca siempre vivo en el corazón de los buenos aficionados a este deporte, que simplemente quieren ver el fútbol en paz sin que un descerebrado les ponga en peligro a ellos y a sus seres más queridos.

7 comentarios en “La tragedia de Sarrià (1992)

  1. Esto es un resumen: Lo de Cromagnon no fue un asunto futbolístico, sino rockero. En un concierto de la banda Callejeros, se lanzaron bengalas dentro de una discoteca. Se produjo un incendio que generó una estampida. Resultado: 200 muertos.

  2. Por acaso descubri eso.

    Aqui en Brasil la “tragédia del Sarriá” és conocida como la derrota de la selección fantástica del técnico Telê Santana, para la Itália de Paolo Rossi en 1982.

    Coincidentemente eso paso 10 años de ese partido que siempre quedará en la memória de los hinchas brasileños (en ese año, 1992, Telê Santana pudo volver a ese estádio para dirigir al grande São Paulo, que ganó el torneo de la ciudad de Barcelona, ante Espanyol)

    Hasta hoy no entiendo porque este Brasil vs. Italia no fue disputado en el Nou Camp, y menos mal que ese maldito estádio no existe más!

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