La desgracia rubia del Lazio.

Corrían los últimos años de la década de los setenta en Roma y la ciudad era un auténtico avispero de atracos, manifestaciones violentas,secuestros,asesinatos y actos terroristas de amplio espectro ideológico.Raro era el día en que el Telediario nocturno de la RAI no abría con una muerte o algún otro suceso grave.Los romanos y toda Italia vivían en una sensación de inseguridad permanente que empezaba a derivar en una paranoia total.¿ Serían ellos los siguientes?.

Un ejemplo perfecto de la situación de paranoia y violencia que vivia la sociedad italiana por aquel entonces era la plantilla del Lazio de Roma,un equipo de fútbol compuesto por paramilitares de extrema derecha que solían ir armados con pistolas a los entrenos y que no dudaban en hacer tiro al blanco a la mínima ocasión que tenían.El Lazio de Roma había sido campeón del Calcio en 1974 a base de goles y de sembrar el miedo entre sus rivales.Poco tendrían que envidiarle los jugadores del equipo romano a otros conjuntos de macarras históricos como el Estudiantes de La Plata de Bilardo o el Wimbledon de Vinnie Jones.

Aunque en los partidos oficiales el Lazio hacía piña por el bien común,durante la semana las dos facciones que conformaban aquel vestuario demencial ni siquiera se hablaban entre ellas.Por un lado estaba el clan de Chinaglia,el delantero tanque brutal de los laciales y por el otro el clan de Gigi Martini,un centrocampista reconvertido en zaguero que tampoco destacaba por sus buenos modales ni por su juego estiloso. Aquella plantilla de futbolistas más bien se asemejaba a una familia mafiosa mal avenida que guardaba la apariencias en público para después conspirar unos contra otros en privado.Por si acaso sucedían “incidentes” en el propio vestuario los jugadores tenían en sus taquillas toda suerte de armas (navajas,bates,puños americanos,pistolas…) para así aplacar los posibles “golpes de Estado” de la otra facción.Aquello parecía un cuartel militar más que un campo de entrenamiento de fútbol.

En medio de toda aquella locura y un poco al margen de ambos grupúsculos estaba Luciano Re Cecconi,un tipo rubio y majo con una sonrisa permanente en el rostro,que contrastaba con la habitual cara de malas pulgas de los integrantes del vestuario.El futbolista había fichado por el Lazio de la mano del entrenador Maestrelli que ya lo había tenido a sus órdenes en el Foggia durante un par de temporadas a finales de los años sesenta.El rubio era un mediocampista de brega y trabajo que hacía de su condición física su mejor arma sobre el césped.Luciano era un “box to box” como dicen los británicos y fue con este espíritu de lucha como se ganó el aprecio de la grada y de sus propios compañeros. Tras quedarse a las puertas del título en 1973,finalmente Cecconi y sus “amigos” pudieron derrotar al año siguiente a la todopoderosa Juventus y alzarse con el campeonato de Liga italiano. En las competiciones europeas las cosas no fueron tan bien y fueron eliminados por el Ipswich Town en dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA (actual Europa League).En el partido de vuelta en Roma,tras una actuación bastante desafortunada del árbitro,los romanos se enzarzan en una pelea con los ingleses en los vestuarios que se acabó saldando con un año de sanción al Lazio en las competiciones internacionales.

 

 

Un año después de alzarse con el campeonato italiano,aquel Lazio paramilitar se iría desmembrando (Chinaglia se iría al Cosmos de Nueva York en 1976 y Gigi Martini al Chicago Sting en 1979) y para bien o para mal,el reinado del terror del equipo romano tocaría a su fin….pero aún durante el proceso de disgregación del Lazio ocurriría una desgracia que podría encuadrarse dentro del esperpento más valleinclanesco que nos podamos imaginar.La historia de Luciano Re Cecconi no tiene desperdicio:

“Una gélida tarde de enero Re Cecconi queda con su compañero Pietro Ghedin para ver a un amigo común, el perfumista Giorgio Fraticcioli, un fanático del fútbol, con el que Re Cecconi puede hablar durante horas de su común afición. Cae la tarde en Roma y los dos futbolistas están a punto de marcharse cuando el perfumista, que quiere presumir de tan ilustre compañía, les sugiere que le acompañen a la colina Fleming, a la joyería de Bruno Tabocchini para hacer una última entrega. Como no tienen nada mejor que hacer Re Cecconi y Ghedin deciden acompañarle

Anochece en el extrarradio romano, los comercios comienzan a cerrar cuando el perfumista y sus dos famosos amigos se presentan en la joyería. En la puerta, a Re Cecconi le asoma a la cara esa mirada traviesa que sólo surgía cuando se disponía a hacer una de sus trastadas. El ángel rubio, se sube el cuello de su gabardina, se mete la mano derecha en el bolsillo simulando que oculta una pistola y entra en la joyería al grito de “Fermi tutti. Questa è una rapina” (Quietos todos. Esto es un atraco). A Bruno Tabocchini ya le han atracado varias veces en los últimos meses y está harto de tener esa sensación de inseguridad, se encuentra de espaldas, por lo que no ha logrado ver a sus amigos y por ello, presa del pánico por los robos sufridos, se da la vuelta desenfundando su pistola «Walther 7.65», con la que sin mediar palabra, le descerraja un tiro en el pecho. A escasa distancia, y con un calibre semejante, el atemorizado joyero le parte, literalmente, el pecho por la mitad a Re Cecconi, un tiro que acabó en apenas veinte minutos con la vida del ángel rubio. Sus últimas palabras, mientras la vida se le escapaba a borbotones, fueron:” sólo era una broma.”

Aunque la teoría conspiranoica de que el jugador había sido asesinado por encargo caló en algunos sectores de Roma,lo cierto es que el juez acabó absolviendo al joyero romano un par de semanas después, alegando que éste había actuado en legítima defensa en una situación de miedo insuperable.La mala fama de los jugadores del Lazio en gran parte de Italia tampoco ayudó mucho a que la población se solidarizara con el futbolista, ni que apoyaran masivamente las teorías que decían que el jugador había sido víctima de una encerrona.Aún hoy,35 años después de todo aquello,parece que la corriente de escépticos de “la teoría de la broma” no deja de crecer.El periodista y escritor Maurizio Martucci es el principal valedor de la teoría de que “il blondo” solo fue un peón más en algún tejemaneje turbio de aquella Italia violenta y enloquecida de finales de los años setenta.

Fuera como fuera,lo cierto es que la afición del Lazio aún no ha olvidado a aquel tipo rubio que era todo coraje y que se fue a los 28 años,en el mejor momento de su carrera futbolística y de su vida personal.

 

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5 comentarios en “La desgracia rubia del Lazio.

  1. Un argentino que hizo escuela en Lazio como “allenatore” entre 1968 y 1971
    fue Juan Carlos “Toto” Lorenzo (el mismo que llevó al Atlético de Madrid a la final de la Copa de Campeones, 1974, 0-4 contra Bayern Munich), una especie de Bilardo “avant la lettre”

  2. Acabo de descubrir su blog, me parece interesante el comentario sobre Estudiantes de Bilardo y Wimbledon de Vinnie Jones y alguna información más sobre ellos sería bueno; excelentes temas los que manejan aquí, saludos.

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