Biri Biri,icono del sevillismo.

Aprovechando que este fin de semana hay derby hispalense entre Betis y Sevilla,voy a hablar un poco de uno de los mitos del sevillismo que a punto estuvo de jugar para el Betis,pero que finalmente se decantó por los “palanganas”.Este jugador llegó incluso a inspirar a unos aficionados sevillistas para que crearan una Peña en su honor, la cual aún hoy sigue en activo en el Fondo Norte del Sánchez Pizjuán.Su nombre es Biri Biri.

La historia de Alheji Momodo Njie (alias Biri Biri) es la típica del futbolista africano,que aunque no muy ducho en el manejo del balón ni en casi ningún aspecto balompédico,supo ganarse el corazón de la grada a base de carisma.El hecho de ser negro en una época donde los “morenitos” africanos eran vistos con una extraña simpatía,ayudó a consolidar al jugador de Gambia en el Sánchez Pizjuán a pesar de sus excentricidades,sus altibajos deportivos y sus escapadas a África para ver a su familia. De haber sido de Logroño o de la misma Sevilla,la afición le habría crucificado por poco comprometido con el Club,pero ya se sabe que Sevilla y Andalucía entera gusta de pintorescos ídolos a los que adorar aunque estos den mucho de arena y poco de cal.El arte y la estética andaluza están por encima de la practicidad.

Biri Biri llegó al Sevilla procedente de un modesto equipo danés,Boldklubben 1901,donde empezó a llamar la atención de otros equipos europeos por su velocidad y por su estilo de juego tan alegre.Era hipnótico ver a aquel negro sobre el césped corriendo de un lado para otro y con esa gran agilidad que fue siempre su característica más relevante.El fútbol de Biri Biri era de acción y de no pensar mucho.Sus virtudes eran tan atractivas como sus más que evidentes defectos. Antes de Dinamarca,el jugador gambiano había estado a prueba en el Derby County del mítico Brian Clough,pero Biri Biri no convenció al técnico inglés y tuvo que regresar a su país natal para volver a intentar el salto a Europa unos años más tarde.

El fichaje de Biri Biri por el Sevilla vino precedido de polémica,pues el Betis afirmaba que su máximo rival le había boicoteado el pre-contrato en pleno vuelo Copenague-Madrid.En esas tres horas de avión,el jugador pasó de vestir la verdiblanca del Betis Balompié a llevar la blanca inmaculada del Sevilla FC. Al futbolista africano le daba igual jugar en uno que en otro,pues no conocía nada de España, ni mucho menos la eterna rivalidad entre sevillistas y béticos.Él simplemente quería jugar y que le pagaran a fin de mes….quién lo hiciera de los dos, le daba bastante lo mismo.

Sus comienzos con el Sevilla no fueron fáciles.El conjunto sevillista jugaba en segunda división y las excentricidades del futbolista africano no fueron acogidas bien por los sectores más puristas del Pizjuán que veían en aquel negro a un jugador no demasiado fiable. Al igual que muchos aficionados le acabarían tomando cariño por ser negro,durante los primeros meses de Biri Biri en el Sevilla no eran pocos los que recelaban y le menospreciaban justamente por ser un subsahariano.En aquella España de los setenta,los negros eran llamados “morenitos” con enorme condescendencia y se les veía como a adultos infantiloides que solo sabían correr y masacrarse ente ellos en guerras tribales. Una muestra perfecta de cómo veían los medios de comunicación españoles a los negros por aquel entonces, fue una caricatura de Cunningham que salió publicada en el periódico ABC, sin que a nadie le extrañara ni le pareciera mal.

Tras superar los recelos de la parroquia sevillista a base de goles y carisma,Biri Biri se había propuesto el ascenso a la máxima categoría como meta en su segunda temporada en España,pues en la 1973/74 el Sevilla no había pasado del noveno puesto en segunda división,sufriendo ,para más INRI, las burlas de los béticos que acabaron ascendiendo a primera tras finalizar como líderes en la categoría de plata del fútbol español.La temporada 1974/75 sería la que encumbraría a Biri Biri en el Olimpo sevillista, que aún hoy ocupa gracias al nombre de la Peña más bullanguera del Club de Nervión.

Aunque aquella temporada del gambiano con el Sevilla fue muy buena,no todo era un camino de rosas pues los defensas de aquella “metalúrgica” segunda división española le dieron patadas hasta aburrirle.El balón era algo poco importante para los zagueros españoles de aquellos tiempos, hasta tal punto que se popularizó el dicho de:  “al negro dadle sin miedo que no se ven los moratones” .Cada fin de semana Biri Biri acababa los encuentros con las piernas hinchadas por los golpes recibidos,pero al menos todas aquellas heridas le valieron para lograr su sueño de ascender a primera división española.

El rendimiento de Biri-Biri con el Sevilla en primera división durante la temporada 1975/76, fue bastante irregular y anárquico,con bastantes escapadas a su Gambia natal que le hicieron perderse multitud de entrenamientos y algún que otro partido.Por si esto fuera poco,el africano exigió una mejora en su contrato que fue bastante mal recibida por parte de la junta directiva sevillista.Los directivos hispalenses creían que la subida en su ficha era injustificada por el irregular desempeño del gambiano,así que se la denegaron.Aquello no sentó nada bien al africano que se largó un año a su país natal pasando posteriormente por el Anderlecht,donde también tuvo desavenencias de carácter económico con los directivos belgas.Cual hijo pródigo,Biri Biri regresaría en 1977 al Sevilla donde acabaría realizando una discreta temporada, que a la postre sería la última de su carrera en España.

Tras su salida del Sevilla,Biri Biri volvería a Dinamarca para jugar con el Herfølge Boldklub,retirándose definitivamente de los campos de fútbol en 1986, defendiendo los colores de su querido Wallidan Banjul gambiano,con el que había debutado como “profesional” quince años antes.

Tras colgar las botas vinieron las distinciones y los homenajes por parte de su país natal (fue nombrado mejor jugador de la Historia de Gambia) y del Sevilla,que a pesar de haberle negado una subida de ficha, aún le guardaba mucho cariño por las grandes tardes de fútbol que salieron de sus botas.De vez en cuando Biri Biri viaja a España y se acerca al fondo del Pizjuán que luce pancartas con su nombre, para ver las evoluciones de su Sevilla.Allí,rodeado de unos que le vieron jugar y otros que ni siquiera habían nacido de aquella,disfruta como un aficionado más con los goles de un equipo que lo ha hecho inmortal a pesar de sus más que evidentes defectos como futbolista. Biri Biri encaja a la perfección en aquello que decia Tennessee Williams : “Mata a mis demonios y mis ángeles morirán también.” El carisma,después de todo, no entiende de dinero,ni de marketing,ni de color de piel.

 

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