Auge y caída de Robin Friday.

Si se pudieran unir las personalidades de Pete Doherty,Vinnie Jones y Paul Gascoigne bajo un solo nombre…este sería Robin Friday. Se preguntarán Ustedes quién es Robin Friday….pues Robin es otro de esos futbolistas que han llegado a ser icono de este deporte a base de broncas,escándalos,alcohol,drogas y talento….un talento que aún hoy,casi 40 años después de su retirada,permanece imborrable en las retinas de los aficionados que  tuvieron la suerte de verle jugar.

Nunca un jugador de carrera tan corta y que defendió a equipos tan modestos,fue protagonista de tantas historias y leyendas como Robin Friday.Cinco temporadas en Clubs como el Reading (ascendido a Third Division con sus goles) y el Cardiff City (Second Division),le valieron para que el bajista de Oasis escribiera su biografía y un grupo rock galés (Super Furry Animals) le dedicara la portada de su disco a mediados de los años noventa. Friday es el auténtico icono pop del fútbol británico y está muy cerca de pasar a la gran pantalla de la mano de algún chico malo de Hollywood.Lo más curioso de todo esto es que logró ser leyenda sin necesidad de jugar en la First Division,ni de salir en fotos “cool” con trajes caros y bebiendo champán,como hacía su alter ego norirlandés George Best.

Robin Friday nació en el extrarradio de Londres en 1952 y desde muy pequeño apuntó grandes maneras para el fútbol y para meterse en líos.Tras haber pasado por categorías inferiores de varios Clubs londinenses (QPR,Chelsea y Crystal Palace),acabaría siendo la estrella del equipo de fútbol del correccional de Feltham a los 16 años,tras haber cometido multitud de robos para pagarse unos vicios que cada vez se hacían más caros y peligrosos. Tras cumplir su pena en la prisión de menores Robin siguió con su vida de maleante y adulto precoz, llegando a dejar preñada a una chica negra de su barrio (Maxine Doughan) lo que le costó más de una pelea debido a los prejuicios que existían por aquellos años en lo tocante a las relaciones interraciales.Al poco de casarse con Maxine y de que naciera su primogénito,pasó de ellos y siguió con su vida de “rock & roll star”. La vida familiar no iba con Robin Friday.

El Walthamstow Avenue fue su primer Club tras salir del correccional.Diez libras esterlinas semanales sería su sueldo,el cual se vería complementado con el de asfaltador,trabajo que consiguió gracias a que la gran mayoría de sus compañeros de equipo se dedicaban a ese oficio.Pronto cambiaría de aires Robin tras las primeras actuaciones con el Walthamstow.El Hayes le triplicó su modesta ficha a 30 libras semanales,pudiendo mantener el trabajo de “asphalter” que venía desempeñando gracias a la mediación de los chicos del Walthamstow Avenue.Parecía que la cosa iba viento en popa…pero como siempre pasaría en la vida posterior de Robin Friday,las buenas noticias duraban lo que tardaba en beberse una cerveza. Una tarde estando en un tejado haciendo otra chapucilla para pagarse sus vicios,Robin se engancha con una cuerda y cae sobre una verja de pinchos,quedando su nalga literalmente ensartada en ella. Más de tres meses tardó el rocoso adolescente en volver a estar en condiciones de jugar con el Hayes. Sus andanzas con aquel modesto Club semi-profesional del extrarradio de la City sentaron las bases de lo que después vendría.Borracheras y peleas contrastaban con regates imposibles y goles increíbles.Cuentan que en una ocasión,Robin se “olvidó” del partido del Hayes y se pasó la tarde tomando cervezas en el bar aledaño al campo.Una vez que tuvo el depósito lleno,decidió hacer acto de presencia sobre el césped.Era el minuto 80 de partido y un Robin Firday completamente borracho y tambaleante entraba al terreno de juego.Los rivales se preocuparon poco por cubrir a aquel tipo que a duras penas podía mantenerse en pie y lo pagaron caro,pues fue el autor del único gol que hubo aquella tarde en el campo.

Gracias a la FA Cup,Robin pudo mostrarse ante equipos de mayor nivel y fue así como empezó su errática carrera profesional en el fútbol.El entrenador del Reading,Charley Hurley, alucinó con la actuación de aquel rebelde muchacho y empezó a pedir informes sobre él,que le aterrorizaron y maravillaron a partes iguales.Robin era un talento descomunal con el envase de un macarra total.Era una apuesta arriesgada fichar a aquel chico,pero Hurley lo hizo. Robin Friday firmaría por el Reading por 750 libras esterlinas semanales.Aunque en principio solo iba a entrenar con el primer equipo para después  jugar en el Reserve (equipo B) durante el fin de semana,pronto Hurley cambió de opinión.Aquel joven jugador era pura magia con el balón y desde su primer partido con el Reading (Fourth Division) quedó más que claro que sería Historia de aquel Club en particular y quizá del fútbol inglés en general. Las crónicas periodísticas alababan su juego y se preguntaban hasta cuando iba a poder mantener el modesto Reading a aquel futbolista genial que estaba muy por encima del nivel de aquella cuarta división británica.

Las grandes actuaciones de Robin sobre el césped iban acompañadas de grandes escándalos fuera de él.Era el “boss” de aquella pequeña ciudad a medio camino entre Londres y Oxford y se lo iba a decir a todo el Mundo.Su forma de beber y de comportarse escandalizó tanto a la tranquila Reading que numerosos pubs le vetaron la entrada de por vida por los follones que producía.Al final Robin tuvo que ir a los antros más antros de Reading para dar rienda suelta a sus más ” bizarre performances”.En uno de estos garitos fue donde su leyenda comenzó a forjarse hasta el punto que ya no se sabía si lo que hacía era cierto o solo la historia alucinada de un colgado.

Tras haber sido largados del último bar “decente” de Reading,Robin Friday y un compañero de equipo acabaron en la pista de baile de un “after hours”.Friday iba vestido con una gabardina y unas botas de piel de serpiente.Se quitó la gabardina y quedó simplemente con las botas, bailando desnudo y enloquecido al ritmo de la música setentera, mientras el resto de clientes observaba la escena entre divertidos y aterrorizados. Así siguió la cosa un par de años más hasta que el Reading se cansó de aquel muchacho y quiso hacer negocio con él, vendiéndolo al  Cardiff City de la Second Division inglesa.El transfer le costó a los galeses 28.000 libras esterlinas,pero la primera sensación que tuvo el entrenador del Cardiff al ver a Robin Friday fue que se la habían colado por la escuadra los directivos del Reading.Aquel chico de apenas 23 años parecía un zombie en la comisaría donde tuvo que ir a recogerle tras haber sido detenido por no pagar el billete de tren Reading – Cardiff. Aquel era el estilo de Robin Friday y muy pronto toda la ciudad iba a conocerlo.

Tras un comienzo esperanzador con los galeses (llegó a marcarle dos goles al Fulham de Bobby Charlton),todo empezó a ir como se temía: borracheras,abuso de drogas,peleas,ausencias injustificadas a los entrenamientos hasta que las sospechas de que aquel chaval era incontrolable se hicieron reales y certeras.Sus actuaciones sobre el césped fueron de continuos altibajos,dejando pequeños detalles de su enorme talento y carisma entre resaca y resaca.Uno de los hechos más recordados aún en Cardiff es cuando le marcó un gol al Luton.No fue un gol especialmente bello,pero sí que define el caracter orgulloso y siempre combativo de Friday:

“Tras hacer una falta al portero del Luton Aleksic Milija,Robin Friday le tiende la mano para disculparse.El guardameta no acepta las disculpas y deja con la mano en el aire al delantero.La falta se saca y Friday se gira veloz para robarle el balón al defensa del Luton y regatear con recochineo al portero que le había hecho un desaire unos segundos antes.Tras marcar el gol que significaría la victoria (y la salvación de la categoría) del Cardiff,Robin hace el signo de la V (“Jódete” en el mundo anglosajón) al portero del Luton que aún estaba sobre el césped tratando de asimilar aquel doble golpe a su orgullo.”

Tras un par de escándalos más,acompañados de ausencias a los entrenos y unas cuantas rojas directas estúpidas….el Cardiff City se vió en la obligación de apartarle de la disciplina del Club.Robin Friday,siempre orgulloso,antes de que lo echaran del equipo decidió irse él,declarando su retirada del fútbol profesional a los 25 años.Las peticiones de los seguidores del Reading a su Presidente,Maurice Evans, para que repescara a aquel rebelde muchacho no valieron de nada.Cuando Maurice se acercó a hablar con Robin,éste le atajó diciéndole lo siguiente:

“¿Cuantos años tienes?….porque yo con la mitad de años que tú, he vivido el doble”

No había mucho más que decir.El Presidente del Reading se volvió por donde había venido y Robin Friday comenzó su verdadero descenso a los infiernos de la droga, que acabaría a finales de 1990 cuando fue encontrado muerto en su apartamento de protección oficial con una sobredosis de heroína.Tenía 38 años. Aún hoy,muchos aficionados,periodistas y futbolistas que lo vieron jugar, siguen manteniendo que aquel chico podía haber sido el delantero de la selección de Inglaterra de haber tenido la cabeza un poquito en su sitio.

El romanticismo y el gusto por la música y los opiáceos de Pete Doherty,el talento malabarista y el gusto por el alcohol de Paul Gascoigne y la brutalidad macarra de Vinnie Jones, dan cuerpo y alma a  la leyenda de Robin Friday “the greatest footballer you never saw”.

 

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