La cara oculta del Calcio

Dice la leyenda que los futbolistas se dopan, que si los controles antidoping fueran como los del ciclismo muchos jugadores de fútbol empezarían a dar positivos en sustancias ahora indetectables. Es una teoría con bastantes seguidores. Yo no la descarto aunque muchos de los que la proclaman luego añadan:

“Es imposible que un futbolista corra tantísimo durante 90 minutos y no parezca agotado. No se pueden jugar tantos encuentros en un año y no sufrir lesiones…”

Estos añadidos desvirtúan bastante sus teorías conspiranóicas puesto que el fútbol comparado con cualquier disciplina atlética queda bastante en mantillas. La gente que se cree que el balompié es un deporte de superhombres es que no practicó atletismo de fondo. Me encantaría ver a un futbolista profesional entrenando con un corredor etíope de 10.000 metros obstáculos, media maratón o con triatletas como Gómez Noya. Al segundo día de entrenamiento me parece que  habría que llamar a una grúa para levantarlos de la cama y a una ambulancia para llevarlos al hospital.

La teoría del doping se sostiene al igual que se sostiene el hecho de que Hacienda sea  mucho menos dura con los equipos de fútbol de primera división que con otras empresas igual de “puferas” a la Seguridad Social. Cargarse el fútbol en España es cargarse a la gallina de los huevos de oro. Se puede apretar un poco a los equipos, pero nunca asfixiarlos porque de así hacerlo, desaparecerían unos diez conjuntos de la BBVA de un plumazo. La doble contabilidad financiera y los controles antidoping demasiado “lights” son algo que cualquiera con dos dedos de frente ve que se permite en el fútbol pero no en otros deportes.

Podemos discutir si los futbolistas de hoy en día se dopan o no…pero lo que no discute nadie es que antes sí se dopaban. En la década de los cincuenta comenzó (que se sepa) la carrera por jugar con ventaja respecto al rival. De las cantosas anfetaminas, la cosa fue derivando hacia compuestos un poco mas discretos, que actuaran más a nivel muscular y de resistencia física pero sin que el futbolista pareciera un participante de una “rave” de música electrónica. A medida que los controles se iban haciendo más puntillosos, los tramposos tenían que hilar más fino para no pitar en los controles.

La extinta RDA fue el referente en cuanto a doping a base de esteroides anabólicos en mujeres. Italia,  por su parte, se llevó la palma a la hora de dopar a sus futbolistas con multitud de sustancias que acabaron derivando en un reguero de muertes prematuras unos años más tarde. Lo del fútbol italiano entre el año 1960 y el 1996 se podría considerar como un pequeño laboratorio del Doctor Mengele, ya que en esos 36 años  murieron 400 futbolistas entre la Serie A y B. Una auténtica barbaridad no explicable salvo que asumamos que las drogas tuvieron un peso enorme en casi todas esas muertes prematuras. Una de las enfermedades que se da 300 veces más frecuentemente en el Calcio italiano que en el resto del planeta es la ELA, un terrible mal que atrofia los músculos y va sumiendo al paciente en una inmovilidad total mientras sus capacidades cognitivas permanecen intactas.

La lista de futbolistas italianos que han sufrido ELA es larga, demasiado larga como para ser una mera casualidad. Casi todos eran mediocampistas (la posición más sufrida de este deporte) y jugaron en equipos italianos de la “época química” del Calcio:

– Armando Segato diagnosticado  en 1968.Murió en 1971, a los 44 años.

– Ernsr Ocwirk (Sampdoria, fallecido a los 43 años)

– Giorgio Rognoni (Milan, a los 40)

– Fabrizio Falco (Salernitana, 35),

– Guido Vincenzi (Sampdoria, 65),

– Narciso Soldan (Milan, 59),

– Rino Gritti (Lazio, 51),

– Albano Canazza (Como, 38 años),

– Gianluca Signorini (Génova, 42),

– Fabrizio Dipietropaolo (Roma, 39),

– Lauro Minghelli (Torino, 31)

– Ubaldo Nanni (Pisa, 44).

– Signorini ( Génova, 42 años)

El caso más reciente de ELA es el de Stefano Borgonovo, ex-delantero del Milán en la época de Arrigo Sacchi y que solía suplir su falta de talento con un tremendo desgaste sobre el césped. Futbolista de equipos modestos, tuvo su oportunidad de entrar en la órbita del mejor Milán de la Historia a finales de los años ochenta. Aunque no jugó demasiado con los milanistas dejó algún que otro gol en la memoria de la parroquia lombarda.

 

 

Su estilo eficiente aunque no demasiado vistoso, le valió incluso para vestir la “azzura” en tres ocasiones tras una magnífica campaña con la Fiorentina en la temporada 1988/89. No era un “crack” ni mucho menos, pero sí era un jugador carismático y querido por la grada, capaz de invertir la dinámica del partido con su sola presencia en el campo. Tras retirarse en 1996 como futbolista empezaría su carrera de entrenador en las categorías inferiores del Como, que se vería truncada por el diagnóstico de la enfermedad que probablemente le ha de llevar a la tumba. Fue un palo para todo el fútbol italiano. Borgonovo, aquel dinámico futbolista siempre sonriente, iba a quedar sumido en una silla de ruedas hasta el final de sus días. A pesar de su precario estado, el ex-atacante no se rinde y ha creado una fundación con su nombre que lucha para investigar más sobre esta enfermedad. Borgonovo incapaz de articular palabra, se comunica con los demás gracias a una sofisticada máquina que lee el movimiento de su retina, negándose a admitir que el deporte que tanto le hizo disfrutar sea el culpable de su estado: “Me resisto a pensar que se deba al fútbol”.

Pero lo cierto es que gran parte de la afición italiana no está de acuerdo con el ex-futbolista y sospecha que la ELA en el Calcio no es una excentricidad estadística sino una consecuencia lógica al abuso de sustancias dopantes. Borgonovo es otra mancha más del fútbol italiano, que suele advertirnos con que esa será la última, pero que siempre acaba sorprendiéndonos negativamente con alguna otra lamentable vuelta de tuerca más.

 

3 comentarios en “La cara oculta del Calcio

  1. En Sudamérica solemos creer que en Europa las cosas se hacen con la seriedad y limpieza que en nuestro subcontinente falta. Veo con dolor que no es así. Lamentablemente, cuando el negocio y la ambición se transforman en el valor absoluto puede pasar cualquier cosa. Y nadie es inocente en estos casos. Un saludo, Alberto

    1. No hay santos en ningún lado,Germán.En Europa tenemos grandes cantidades de mierda debajo de la alfombra….pero quizá las sepamos tapar mejor que vosotros.

      Todo se corrompe cuando hay demasiado dinero por medio.Siempre ha sido así.

      Un placer,como siempre🙂

  2. Si hay exceso de calcio en la ELA porque no les quitan las glándulas para-tiroideas y impiden que sus neuronas dejen de funcionar por el exceso de mineral……supongo que es más complicado, por eso no hay solución de momento. Puede que estas personas hayan vivido mucho tiempo con el exceso de calcio. También hacen mucho daño los metales que se acumulan en las neuronas porque el hígado u otros órganos no son capaces de eliminarlos porque no funcionan bien o porque hay un exceso de metal. La solución será sencilla pero hay que encontrarla y quizás sea tarde para muchos, animo a todos los afectados esto se tiene que descubrir porque es simple.

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