Fondo de reptiles.

Causas de fuerza mayor me impiden escribir la entrada diaria.Les dejo con una muy interesante de Rubén Uría sobre la trama económica que sostenía el Real Madrid con los periodistas allá por los años sesenta del pasado siglo.El llamado “fondo de reptiles” se extiende hasta nuestros días y va mucho más allá del mundo del deporte.Plumas a sueldo vendiéndose al mejor postor para defender,en muchos casos, lo indefendible.Antes les llamaban “fondo de reptiles”…ahora simplemente son “community managers”.

Saludos. 🙂
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El fútbol también tiene ley de memoria histórica. Lo que ocurre es que en el balón, como en la vida, la historia suele escribirse con renglones torcidos y en base a opiniones, más o menos interesadas, de historiadores parciales, rumores infundados y toneladas de leyendas urbanas. Sin embargo, resulta gratificante comprobar que ahora que el periodismo de investigación no se lleva, todavía hay campo abonado para todo aquel interesado en invertir su tiempo en buscar ciertos documentos oficiales que sólo algunas fuentes conservan, oro en paño, y que valen más por lo que callan que por lo que cuentan. Al punto que el Real Madrid siempre ha tenido que soportar que se ensuciara su historial bajo la acusación de ser el equipo de Franco. Durante tiempo inmemorial, el madridismo ha tenido que convivir con ese “sambenito” tan incómodo como inexacto, porque no fue el Madrid el que se aprovechó del Régimen para sumar títulos, sino que fue el Régimen el que usó al Madrid. Sobre todo, para promocionarse más allá de unas fronteras donde el equipo de Bernabéu ejercía funciones de inmejorable embajador patrio y dejaba en buen lugar a Franco, que no gozaba de la simpatía de los demócratas. Del Madrid, sin pruebas contundentes que lo demuestren, siempre se ha dicho que ganaba las Copas de Europa por decreto y que Bernabéu, además de ser un “conseguidor” y un presidente ejemplar, tenía poder de influencia sobre los árbitros. Quien esto escribe siempre ha creído en la presunción de inocencia del Madrid, del Barcelona, del Betis o de cualquier otro equipo, tanto en asuntos federativos como en cuestiones arbitrales. Primero por escepticismo, luego por falta de pruebas y por último, por la firme convicción de que siempre debe primar la presunción de inocencia, hasta que se demuestre lo contrario. Pero después de tener acceso a un documento histórico, me he visto en la obligación de escribir sobre un asunto que, se quiera o no, debe ser de dominio público.

Al grano: En tiempos del General Franco, aquellos periodistas cuya pluma estaba en venta, eran conocidos con un calificativo: “Fondo de Reptiles”. A comienzos de los sesenta, ese colectivo hizo su particular “agosto” financiado por el Real Madrid, que pagaba de su bolsillo a un grupo de periodistas de cámara. El asunto podía haber permanecido oculto y no haber salido a la luz jamás, pero el caso es que una carta dirigida al presidente del club rubrica que, en esa época, el Madrid pagaba a periodistas. El documento original, la prueba, es una carta de Raimundo Saporta dirigida a Santiago Bernabéu, donde alerta al presidente blanco de la dificultad económica que atraviesa el club, que finalmente se vería forzado a traspasar a Luis Del Sol por 25 millones de las antiguas pesetas. Saporta, histórico y eficiente hombre de club, escribió de su puño y letra una serie de “medidas draconianas” para paliar la fuerte crisis y evitar la bancarrota del Real Madrid. Entre esas medidas de urgencia destinadas a un ahorro necesario, Saporta hacía constar dos puntos. A saber: El primero, “Supresión de las ayudas a la prensa (nos cuestan dos millones de pesetas)”. El segundo, “supresión de los viajes de la prensa con el equipo (nos cuesta dos millones de pesetas)”. Saporta confesaba que la tesorería del club tenía “telarañas”, que había que buscar nuevas vías de financiación y que el futuro del club estaba en riesgo si no se tomaban cartas en el asunto y se reducían costes. Don Santiago, al que ni siquiera le temblo el pulso cuando el Madrid se iba a Segunda en 1948, tenía ahora motivos para la preocupación.

El Madrid reconocía en 1963 que dotaba cuatro millones de pesetas para gozar del cariño y favor del sector periodístico. Lo curioso es que el Madrid, que según la carta de Saporta, pagaba cuatro millones de pesetas destinados a ese “fondo de reptiles” de la prensa, invertía más en ese campo que, por ejemplo, en su sección de baloncesto, que le acarreaba un gasto de tres millones de pesetas. Saporta, por cierto, también planteaba en esa misiva a Bernabéu la necesidad de “cargarse” esa sección, así como un “fondo de ayuda” al Rayo Vallecano, por valor de un millón de pesetas anuales. La hemeroteca del diario “ABC” todavía recoge que el Real Madrid realizó esas políticas de ahorro y se hace eco de la versión oficial que la Junta Directiva ofreció después de los consejos de Saporta. Eso sí, no menciona ahí el pago a la prensa afín. Los periodistas que estaban “en cartera” acudían, una vez al mes, a cobrar a una tienda de pianos situada en el centro de Madrid. En aquellos años, el Real Madrid tenía el mejor equipo del mundo y ostentaba una supremacía total en España, llegando a conquistar cinco Ligas en cinco temporadas consecutivas, de 1960 a 1965.

Hoy corren otros tiempos y el fútbol ha evolucionado. Uno se resiste a creer que hay periodistas que están “en nómina” o que reciben un sobre de determinados clubes. Y por respeto a la ética profesional, se debe desechar esa tendencia tan de moda sobre el espíritu de “Lord Jones y las cenas”. Pero como todo poderoso suele tener un presupuesto para tapar bocas y periódicos, el fútbol no es menos y extiende sus tentáculos “persuasivos”. Hoy es muy complicado encontrar pruebas que acrediten que cualquier club tiene “en nómina” a periodistas. Porque aquellas prácticas han mutado en otras, indemostrables hasta ahora y mucho más sofisticadas en cuanto a su “modus operandi”. Ejemplos, varios: Los periódicos son conscientes de que las campañas de productos oficiales de clubes suelen concederse si el medio en cuestión no es demasiado “agresivo” en sus críticas. Saben que los forros polares con el escudo siempre son bienvenidos si uno mira hacia otro lado en según qué cosas. Para una cadena de televisión no es una buena política empresarial criticar a un presidente que es el dueño de un paquete de películas que a la postre, son adquiridas por ese mismo medio. Y para una radio siempre resulta conveniente saber si algún dirigente del fútbol invierte dinero en cuñas publicitarias, no vaya a ser que las retire. Hace años, el Real Madrid se dejaba un ojo de la cara en un “fondo de reptiles”. De esto sí hay pruebas. Pasó hace años y de haberse conocido entonces, se habría montado un buen escándalo. Pero como se suele decir en estos casos, quien olvida la historia está condenado a repetirla.

 

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