La Liga de 22 (1995/96).

Hoy va un copy-paste de un muy buen blog llamado “Memorias de un cinta VHS” (alvarolamela.blogspot.com.es).La entrada trata sobre el legendario (y bochornoso) numerito de la Liga de 22 del año 1995.

Disfruten del primer Sábado tras el fin del Mundo Maya.
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El curso 1994-95 de la Primera división española, que alcanzaba su 64ª edición, proclamaba al Real Madrid como vencedor, siendo el vigésimosexto título para el cuadro merengue, rompiendo con la sequía liguera que había durado un lustro.

madrid liga 1995

El título blanco daba acceso a los madridistas a participar en la Copa de Europa, eran los tiempos donde sólo accedían los campeones de cada país, el resto de instituciones que iban a defender su escudo por el continente eran el Deportivo y el Real Zaragoza, clasificados para la extinta Recopa, uno por su puesto en la tabla y el otro defendiendo título, junto a un grupo formado por Betis, Barcelona y Sevilla en la siempre transitada y peleada Copa de la UEFA. El Celta, por su parte, se había mantenido en una cómoda decimotercera posición, en la zona templada de la tabla.
Pocas personas eran capaces de prever que el deporte rey, el fútbol, se disponía a vivir de uno de los veranos más calientes con uno de los capítulos más extravagantes de la historia de nuestra Liga.

El verano de 1995

Los clubes de fútbol de España habían iniciado su transformación en sociedades anónimas deportivas (S.A.D.), a excepción de cuatro instituciones con singularidades presupuestarias: Athletic Club , Barcelona, Real Madrid y Osasuna. La crisis económica y los altos salarios estaban afectando a la capacidad económica del deporte y a la salud del fútbol. Las S.A.D. se veía como una de las posibles soluciones para gestionar con más viabilidad a las entidades.
El 1 agosto de 1995, los pilares del fútbol español se tambalearon cuando la Liga de Fútbol Profesional (LFP) anunciaba en un comunicado el descenso administrativo a la Segunda B, tercera categoría nacional y ajena a la LFP, de Celta y Sevilla. Sus plazas iban a ser ocupadas por dos equipos que habían bajado esa temporada: el Albacete y el Real Valladolid.

Los descendidos en el terreno de juego: Albacete y Real Valladolid
Los manchegos habían perdido la categoría, tras cuatro años consecutivos en Primera, en la promoción ante el Salamanca, de infausto recuerdo para José Francisco Molina, por aquel entonces portero del Albacete. El llamado ‘Queso Mecánico’ desperdició el 0-2 conseguido en el Helmántico para recibir un histórico 0-5 en su estadio, en el Carlos Belmonte, tras una inesperada prórroga en la que Urzaiz se convirtió en protagonista, de un valiente equipo charro dirigido por Lillo, empatando la eliminatoria y adelantando a los salmantinos en el tiempo extra.


Por su parte, el Real Valladolid había realizado una nefasta campaña con sólo 8 victorias en 38 jornadas que los llevó a ocupar la decimonovena plaza, sólo por delante del histórico y desaparecido C.D. Logroñés. La penúltima posición condenaba a los pucelanos a disputar también la Segunda división.

Los descendidos en los despachos: Celta y Sevilla

El motivo del descenso de vigueses e hispalenses se debía a ciertos retrasos a la hora de presentar una cantidad de dinero, que hacía las veces de aval y que representaba el 5% del presupuesto de cada institución, sirviendo como una futura provisión de deudas, como exigía la Ley del Deporte.

Tales transferencias ascendían a 45 millones de pesetas por parte del Celta y 85 en el caso del Sevilla. El defecto de forma, que argumentaba la LFP, correspondía al retraso del pago dentro del plazo previsto, lo que motivó que ambos equipos recibieran a una sanción ejemplar con la pérdida de la categoría.

La consecuencia fue que los aficionados de ambas instituciones dejaron las gradas para salir espontáneamente a las calles, manifestándose por lo que consideraban una resolución injusta. Un descenso que había unido a dos hinchadas cuyos caminos se habían cruzado levemente en algún momento de la historia de la competición y que ahora tenían un destino común: recuperar su sitio en la Liga profesional.

Es en esta época fue cuando se popularizó uno de los cánticos del sevillismo: “Hasta la muerte, Sevilla hasta la muerte”. El caso de los rojiblancos era aún más complejo dado que se había ganado su puesto para disputar la siguiente Copa de la UEFA.

descenso celta sevilla

Los cuatro afectados buscaban soluciones

El trabajo se acumuló en aquel agosto a la LFP, debido a aquella precipitada decisión, dado que tanto el Albacete como el Real Valladolid no iban a renunciar a su reestrenada condición como conjuntos de Primera. Por otro lado, tanto el Celta como el Sevilla argumentaban que otros clubes habían disfrutado de un trato de favor en el pago, citando sin citar al Real Madrid, mientras que a ellos no se los había respetado el plazo para la subsanación, tiempo para haber corregido el “error”. En el caso hispalense, además, el por entonces vicepresidente, José María del Nido, afirmaba haber realizado la transferencia del aval.

La decisión de la LFP

La solución final elegida fue salomónica, excepcional y caótica para el balompié nacional. El 16 de agosto de 1995, tras dos complicadas semanas llenas de tensas negociaciones, 38 clubes de la LFP aceptaban readmitir al Sevilla y Celta en la Liga profesional dentro de una asamblea extraordinaria retransmitida que había traspasado el umbral de las noticias deportivas.

liga de 22
El nuevo sistema de competición dejaba la máxima categoría con 22 equipos durante dos temporadas (1995-96 y 1996-97) que fue paulatinamente desembocando en un trasvase de equipos hacia la Segunda.

El primer año, temporada 1995-96, descendieron dos equipos directamente y otros tantos accedieron a un ‘playoff’ para promocionar, un curso marcado por las rayas rojiblancas del Atlético de Madrid, triunfador con su doblete en Liga y Copa, y recordado por numerosas novedades:

Se instauraba la puntuación de 3 puntos por victoria, en lugar de los 2 otorgados anteriormente.
Los jugadores mantenían su dorsal para toda la temporada y aparecía su nombre serigrafiado en la parte trasera de la camiseta.
Se podía realizar un tercer cambio desde el banquillo.

El curso 1996-97 empezaba con otra llamativa normativa que cambiaría la manera de entender el mercado: la ley Bosman que consideraba a cualquier jugador de la Unión Europea como propio del país, sin ocupar plaza de extranjero.

En esta temporada se realizó la criba definitiva, con 4 plazas directas para perder la categoría y otro quinto equipo que se jugaba la permanencia a doble eliminatoria. Paradójicamente, tanto Sevilla como Albacete acabaron en la categoría de plata después de estas dos extrañas y complicadas campañas para nuestra Liga.

Para la 97-98, se recuperó el habitual formato de la máxima categoría española con 20 miembros. En cambio, la Segunda división, a partir de este momento, estaría formada por 22 clubes. Un legado que todavía se conserva y que se debe a aquel convulso verano de 1995 y al descenso administrativo de Celta y Sevilla.

 

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