Miedo y silbidos en Maracaná.

España volvió a ganar a su antigua bestia negra y jugará de nuevo otra final de torneo FIFA (la cuarta en cinco años). Vale que la Confederaciones es un torneo bastante churro y que está muy lejos de ser la segunda competición en importancia tras el Mundial (por mucho que le pese a la FIFA),pero el hecho de jugar contra Brasil en Maracaná creo que es suficiente para que nos olvidemos del pésimo nivel medio de esta Copa sacada de la manga por unos tipos con traje en Zurich.

Imagen

Brasil nunca fue tan batible para España como lo es ahora. Esto no quiere decir que vayamos a ganarles a los brazucas en casa, pero sí que tenemos una ocasión única e inmejorable para hacerlo. Este Brasil no es aquel del Mundial 2002, último gran equipo verdeamarelo que ha visto el mundo. El Brasil actual tiene jugadores de calidad, pero no juega absolutamente a nada. Le puede ganar a cualquiera, pero no da miedo por su conjunción,ni por su filosofía, ni tampoco por sus grandes nombres. Este Brasil es más humano y más bátible que ninguno, sobre todo para una España con una flor en el culo, que es capaz de ganar sin merecimiento o sufriendo lo indecible, (como ayer sucedió ante Italia) pero que siempre es fiel a un estilo de juego que no deja indiferente a nadie.España ha conseguido ser amada u odiada por su sola presencia en el campo e incluso la torçida ha comenzado a ponerse de uñas contra una selección española que nunca ha tenido en su Historia un desprecio con los brazucas.

La actitud del público brasileño en toda esta Confederaciones ha rayado el esperpento. Una cosa es animar a Tahiti ante la perspectiva de que va a encajar una goleada de escándalo y otra muy distinta es silbar a gente como Andrés Iniesta desde el calentamiento,como ayer sucedió ante Italia. Tenía entendido que Brasil es un país en el que gusta el fútbol, pero por lo visto lo único que les gusta a algunos torçedores es que pierda España. Este sentimiento antideportivo es toda una declaración de intenciones y una confirmación manifiesta de complejo de inferioridad. Las cinco estrellas en la camiseta parece que no llegan para dar el valor suficiente a una selección que empieza a oler el aroma de un Maracanazo a todo color. El miedo es grande y los abucheos van en consonancia con él.

Quién nos lo iba a decir a los sufridores hinchas españoles hace unos años. En 2013 jugaréis contra Brasil en Maracaná y os tendrán tanto miedo que os silbarán y se inventarán historias de “sex,drugs & rock and roll” para intentar que no se vuelva a repetir un gol inesperado que chafe las ilusiones de un país con la autoestima más baja de lo que parece. Tras el  samba de un futbolero brasileño parece esconderse una marcha fúnebre hecha de resentimiento y silbidos que intenta ahogar la triste realidad de no ser ya el mejor.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s