Motes, apodos y sobrenombres.

Germán vuelve con una preciosa e instructiva entrada sobre los apodos de los jugadores argentinos a lo largo de la Historia. Una nota completísima y digna de ser enmarcada por los aficionados al fútbol. Humor y conocimiento siempre de la mano del Señor Magide.

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Yo tendría 11 ó 12 años. Los domingos por la mañana veía por TV los partidos de la Bundesliga narrados por un colombiano, Andrés Salcedo González. El relator se destacaba por su sentido del humor y por mencionar a los jugadores por su apodo. En el Hamburgo de aquella época brillaba el Boricua Magath; pero el sobrenombre más simpático lo llevaba un compañero suyo: “Café Tinto” Hartwig, un alemán descendiente de afroamericanos.

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El estilo de Salcedo llamó la atención, pues aquí los relatores solo mentaban a los jugadores por su apellido. Claro que no existe en mi país la costumbre brasileña (por ejemplo, Pelé) o española (por ejemplo, Santillana) de que los jugadores utilicen pseudónimo profesional, aunque casi todos los protagonistas exhiben junto a su apellido un remoquete traído, generalmente, desde la infancia.
En la delegación argentina que participó de la primera Copa del Mundo había dos guardavallas: Ángel “Maravilla Elástica” Bossio y Juan “Cortina Metálica” Botasso. Pero ambos apodos tenían la forma del epíteto épico de los cantares de gesta y fueron obra del periodismo para ilustrar las virtudes de los jugadores. Del mismo modo, Bernabé Ferreyra fue “El Mortero de Rufino”

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En esta nota, trataremos de reflejar los resultados de una larga investigación sobre los orígenes, motivaciones y estilos de los apodos, sobrenombres y motes de los jugadores argentinos. Pero no crean que nos detendremos en los clásicos hipocorísticos. En tal caso, nos deberíamos a limitar a Pepe Castro, Tito Pompei, Cacho Malbernat, Pancho Sá o el Beto Alonso. La materia en cuestión tiene costados mucho más interesantes.

 

beto alonso

El impresionante aluvión inmigratorio que pobló la Argentina dio motivo a la aparición de muchos sobrenombres gentilicios. Solo que por pereza o ignorancia, los porteños catalogaron a los extranjeros (y a sus hijos) en tres o cuatro categorías: todos los españoles eran gallegos, todos los europeos orientales eran polacos. Así poblaron nuestras canchas, entre otros, el Gallego González, el Vasco Olarticoechea, el Inglés Babington, el Tano Frassoldati, el Gringo Giusti, el Turco Mohammed, el Polaco Semenewicz y el Ruso Brailovsky. Cierto es que los mestizajes dieron origen a curiosas combinaciones como el Japonés Pérez, el Chino Benítez, el Tano Gutiérrez o el Turco García.

. turco garcia

En ocasiones, la referencia geográfica aparece indirectamente. Tales los casos del Pampa Orte (de la Provincia de La Pampa), Cata Díaz (de Catamarca) o Chaco Giménez (de la Provincia homónima). Más elaborados son los ejemplos del Coya Gutiérrez o el Chango Cárdenas, palabras que remiten al Noroeste nacional.

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La naturaleza ha sido una importante fuente de inspiración para los renombradores. Prácticamente toda la fauna se halla representada en las filas futboleras. Hay aves (Pato Fillol, Héctor “Gorrión” López, Pájaro Caniggia, Tero Di Carlo); felinos (Tigre Gareca, Puma Morete, León Pescia, Gato Andrada), cánidos (Lobo Fischer, Galgo Dezotti, Perro Albarello); bóvidos (Búfalo Funes, Toro Acuña, Novillo García) y équidos (Burrito Ortega, Potro Domínguez, Potrillo Morena, Pony Oyola). El Grillo Larrosa, el Piojo López, la Pulga Messi, Polilla Da Silva y Araña Amuchástegui representan a la fauna menuda, perseguidos de cerca por el Sapo Villar y el Murciélago Graciani.
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Animales acuáticos hubo pocos. Apenas la Anguila Gutiérrez, el Pescadito Paz, el Pulpo Luque o Piraña Sarlanga. Tal vez el fútbol y el mar no se lleven bien. Pero sí hubo varios roedores: Conejo Tarantini, Rata Rattín, Ratón Ayala o el Topo Riquelme.

tarantini, alberto 1982

El Oso Ferrero, el Mono Navarro Montoya, la Chancha Larrosa, Oveja Telch y Chivo Pavoni ilustran esta sección, junto al Lagarto Fleitas.

lagarto fleitas

Los vegetales mencionados son escasos: Chaucha Bianco, Tomate Pena, Lechuga Roa, Cebolla Rodríguez, Poroto Cubero, Tacuara Cardozo, Ciruelo Piaggio y Morrón Rotchen.

cebolla rodriguez

Hay alias inseparables de los apellidos, a punto tal de que en algunos casos se ignora el verdadero nombre del jugador: Kili González, Cholo Simeone, Pipo Rossi, Toto Lorenzo, Checho Batista, Chelo Delgado, Nuno Molina, Maxi Rodríguez, Bichi Borghi, Tolo Gallego o Tata Martino. Algunos motes sirven como única identificación. Todos saben que el Bocha es Ricardo Bochini.

bochini

Algunos jugadores llevaron sobrenombres tomados de objetos inanimados, como vehículos: el Tanque Rojas, el Avión Ramírez o Máquina Giampetri, además del indescriptible guatemalteco Dwigth “Portaaviones” Pezzarossi. O alimentos (Sopa Aguilar, Manteca Martínez, Vitamina Sánchez, Leche La Paglia o Huevo Toresani). Charango Lencina evoca un instrumento músico del Norte argentino

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El juego fuerte bautizó a Hacha Brava Navarro. Y en un lugar privilegiado de la memoria de los hinchas persevera el inolvidable Garrafa Sánchez.

garrafa sanchez

Las características físicas son un recurso fácil para el pseudónimo. Baste mencionar al Flaco Menotti, el Cabezón Ruggeri o el Narigón Bilardo. Los pelirrojos siempre llamaron la atención. Desde el sencillo Colorado Killer hasta el metafórico Zanahoria Rastelli, pasando por el apocalíptico Llamarada Eresuma. Algo similar les sucedió a los hombres de tez oscura. Chocolate Baley, Chocolatín Castillo o, simplemente, Negro Galván. Aclaremos que en Argentina no tiene connotación racista. Otros interesantes son Chiquito Bossio (que medía casi 2 metros), Pelado Díaz o Zurdo López. Carucha Müller y Feo Labruna hacen referencia a sus facciones opuestas a las de Brad Pitt.

el feo labruna

Algunos son inexplicables ¿Por qué Juan Ramón Verón fue conocido como la Bruja? ¿Quién llamó Diablo a Monserrat? ¿Por qué el Indio Solari o el Gitano Juárez?

gitano juarez

Todos tenemos un niño en un rincón de corazón. Especialmente, el Muñeco Gallardo, el Bambino Veira, el Nene Commisso o el Baby Cortés. El cine y los cómics aportaron a Tarzán Roma, Batman Butticce, Popeye Gay, Chapu (apócope de Chapulín) Braña y el impresentable Ogro Fabbiani. Antonio Alzamendi fue conocido como Patoruzú, el héroe tehuelche creado por Dante Quinterno

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También es llamativa la abundancia de pseudónimos donde aparece el fonema [che]. Véase: Pocho Insúa, Pochi Chávez, Chacho Cabrera, Pacha Cardozo, Chicho Serna, Cuchu Cambiasso, Pichi Escudero. Aunque en este último caso hay una explicación. En lengua mapuche, Pichi significa pequeño, y Osvaldo Escudero mereció esta denominación merced a su corta estatura.

pichi escudero

Las aptitudes deportivas inspiraron numerosos epítetos. Los jugadores de técnica refinada recibieron títulos de nobleza: Príncipe Francescoli, Marqués Sosa, Conde Galetto (nacido en la localidad de Montecristo, Córdoba), Mariscal Perfumo. Otro ejemplo es el Mago Capria. Los hombres de temperamento fuerte y dotes caudillescas se llamaron Patrón Bermúdez, Jefe Astrada, Cacique Bravo o Comisario Colman. Los futbolistas de carácter díscolo o extravagante, fueron renombrados el Loco: El caso más representativo, Hugo Gatti

el loco gatti

Al compararlo con Beckenbauer, algunos llamaron Kaiser a Passarella (también llamado el Gran Capitán después del Mundial ’78). Pero el mote adquirió connotación negativa cuando se hizo cargo de la Selección Nacional e impuso su disciplina absurda, como la obligación de cortarse el cabello.
Carlos Bianchi, en su época de entrenador, obtuvo el título de Virrey. ¿Por qué? Pues bien, Bianchi logró varios títulos con Vélez Sarsfield. Este club está afincado en el barrio de Liniers. Santiago de Liniers fue virrey del Río de la Plata entre 1807 y 1809. Y de esta manera bastante complicada se llegó al apodo.
Oficios utilizados como alias también hay: Yerbatero González, Jardinero Cruz, Bombero Ibáñez o Granadero Klimowicz. Y la estirpe porteña aparece en el Guapo Flores y el Malevo Ferreira. Y no quiero olvidar al Chapa Suñé y al Hueso Glaria. Y nunca querría llevar los renombres de estos jugadores: Lulú Sanabria, Luli Ríos, Teresa Cancelarich o Porota Calderón.

La nota va llegando a su fin. Espero no haber abrumado a los amables lectores con tantos nombres y sobrenombres. Y con los últimos renglones, llega la reflexión. Cuando una familia confiere un nombre; otorga, además, una identidad. Pero cuando un grupo renombra a una persona y le da un apodo; está haciendo algo muy importante: Le está diciendo que lo reconoce como uno de los suyos. El mote, pues, es un signo de pertenencia. A mí, por ejemplo, mis amigos de la escuela me llamaban Migi. Eran los únicos que me decían así. Cuando volví a verlos después de 25 años y escuché otra vez ese apodo, sentí que volvía a estar entre los míos.
Y para cerrar, vaya un homenaje al portador del mejor apelativo que yo haya conocido: Lev Yashin, la Araña Negra.

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5 comentarios en “Motes, apodos y sobrenombres.

    1. Es un tema que da para mucho más; de hecho, tuve que dejar afuera a muchos para no estirar la entrada. Gracias por la publicación y el amable comentario.

  1. ¡No lo puedo creer! ¡Vergüenza sobre mí! Me olvidé del Coco Basile. Es de los que llevan el apodo pegado al apellido. Nadie en el mundo lo llama por su verdadero nombre; que, de por sí, ya es bastante raro: Alfio. Perdón a los lectores

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