Alemania – Argentina (Mundial 2014)

Pues ya casi se ha acabado el Mundial, señores. Ay, parece que fue ayer cuando comenzaba, con tantas ilusiones puestas en nuestros respectivos equipos, y se ha ido escapando entre goleadas escandalosas y montones de prórrogas de secano. Ha sido un campeonato extraño, como a ráfagas de buen y mal juego, de goles y de no goles. Después de este capricho futbolístico de embarazada, el Mundial ha acabado dando a luz a dos gemelos, que de tan mellizos que son, ni siquiera son parientes lejanos: Alemania y Argentina.

Alemania ha cumplido en su papel de favorita. Quizá no haya sido tan regularmente aplastante como se hubiera esperado, pero sí ha sido ese conjunto sólido, veloz, técnico y eficiente que ha hecho leyenda en este deporte. De Alemania se ha hablado mucho a raíz de las dos épicas palizas que le ha dado a Portugal y a Brasil. El 1-7 a los brazucas ha tenido tal repercusión que puede resultar incluso negativo para la final. El factor “Hungria 1954” puede estar revoloteando por Maracaná. Apalizar a dos equipos en fases previas no vale para nada en el partido decisivo del Mundial; solo vale para ablandar el carácter y caer en autocomplacencia….y un exceso de confianza por parte de los alemanes puede resultar fatal ante los siempre competitivos argentinos. Evidentemente Alemania es superior a su rival. Muy superior. A todos los niveles, además. Pero el partido hay que jugarlo y ya veremos si Alemania es la del día de Brasil o la del día de Argelia.

¿Qué decir de Argentina? Pues sinceramente, no se puede lograr más haciendo menos. Y lo digo con todo el respeto del mundo. Lo mismo hubiera dicho de la infame Holanda de Van Gaal y de sus perpetuos cinco defensas achicando balones, si fueran ellos los que hubieran llegado a la final del Mundial.
He visto todos los encuentros de la albiceleste en este campeonato y me he quedado con cara de palo observando las evoluciones (involuciones, más bien) del equipo de Sabella. A Argentina no le sobra ni un brillo, ni un gramo, ni un gol….algo bastante irónico teniendo a los delanteros que tiene. Con Mascherano ejerciendo en modo Dios y un Romero que ha callado la boca a todo el planeta, la albiceleste ha ido dando tumbos por el césped cual joven poeta recién cobrado. Solo los primeros 45 minutos ante Bélgica han sido salvables en la selección de Argentina. El resto lo podemos encuadrar en la versión futbolística de la novela “Rayuela” de Cortázar: el caos que se convierte en orden y vuelve a devenir en caos para acabar triunfando totalmente. Creo que todo este entramado de la nada, esta ingeniería del humo, este tratado del pedo caerá el Domingo. Al menos ese sería un justo castigo futbolístico por todo lo perpetrado anteriormente.

En menos de tres días saldremos de dudas y unos y otros podrán venir aquí a señalarme con sus dedos acusadores y vengativos. Hasta entonces, sigan soñando con la Copa. En el mundo de los sueños y de las predicciones sin dinero, todo vale.

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