Crónica de un partido agitado

Los partidos quedan en la memoria por las más diversas causas: una actuación descomunal, un error arbitral, una cantidad enorme de goles, la violencia en las tribunas… Hoy recordaremos un encuentro que quedó en la historia no por la exquisitez técnica de los protagonistas ni por el espectáculo ofrecido; sino porque la cantidad de incidentes ocurridos hicieron de él uno de esos que la gente describe con la frase “pasó de todo”.

Corría 1983. La Argentina vivía un año muy particular. La sociedad todavía trataba de reponerse del golpe de la Guerra de Malvinas. La derrota militar atrajo la caída del Proceso y la apertura democrática, que se concretaría en octubre de ese año, con la elección de Raúl Alfonsín.

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Lentamente, los argentinos comenzábamos a acostumbrarnos al renacer de la actividad política y sindical. Paralelamente, se empezaban a hacer públicos los crímenes del terrorismo de Estado. Para muchos, fue un doloroso despertar.

02En lo futbolístico, también era un año especial. La decepción de España ’82, adonde la Selección Nacional había concurrido llena de triunfalismo, había sido un duro baño de realidad. Además, tras la Copa del Mundo, los mejores jugadores habían emigrado al fútbol europeo. Del plantel destacado en tierras ibéricas, Daniel Passarella había sido traspasado a la Fiorentina, donde lo esperaba Daniel Bertoni.

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Ramón Díaz, fue al Napoli donde todavía jugaba el holandés Krol. Mario Kempes volvió al Valencia, ya que River no pudo pagar el pase.

04Juan Barbas firmó con el Zaragoza para jugar junto a Valdano. El Torino se hizo con la ficha de Patricio Hernández. Y el Barcelona se llevaría la joya de la corona. Tras el Mundial, contaría con los servicios de Diego Armando Maradona.

05El mismo Diego sería protagonista indirecto del partido que nos ocupa. El mismo correspondió a los octavos de final del Campeonato Nacional; y los protagonistas fueron Argentinos Juniors y Boca Juniors. Ambos equipos llegaban a estas instancias en condiciones muy distintas. Boca Juniors llegaba en medio de una crisis institucional y económica. En 1981, había contratado a Maradona como cedido; a cambio de 2 millones y medio de dólares, la cesión definitiva de 4 jugadores (Randazzo, Santos, Salinas y Rotondi), el préstamo de otros 2 (Zanabria y Bordón) y la cancelación de deudas por 1 millón y medio de dólares que los Bichos Colorados tenían con AFA y un banco. Además del contrato del jugador. Las finanzas de Boca ya tenían problemas; y la enorme erogación las dejó exhaustas. Los años posteriores fueron de penurias para la entidad boquense.

07Si echamos un vistazo al plantel de 1983, nos encontraremos con un aglomerado de veteranos en la curva descendente de sus carreras, llegados con el pase libre: J.J. López, Osvaldo Pérez, Comelles, Barisio (todos con pasado en River Plate); una cantidad de luchadores con escasa técnica (Mouzo, Passucci, Krasouski, Berta) y un puñado de figuras: Gatti -veterano pero con destellos de calidad- Ruggeri y Gareca, las dos promesas que Boca soñaba con colocar en el mercado europeo y aliviar las famélicas arcas del club.

08El entrenador era Carmelo Faraone. A pesar de las dificultades, Boca llegó a etapas definitorias del torneo basándose en el fervor, el temperamento, en la mentada garra boquense. El problema es que cuando un equipo sustenta su campaña en estas virtudes camina siempre sobre el filo de un cuchillo. La pasión puede desbordarse y jugar una mala pasada, cuyas consecuencias pueden adivinarse: desorden, expulsiones, suspensiones.

09Argentinos Juniors, en cambio, vivía etapas de bonanza. Primero, la cesión de Maradona le había generado ingresos y el ahorro del salario del jugador. Pero, sobre todo, percibió el 66% de los 8 millones de dólares que el Barcelona abonó por el pase del Diez. Apoyado en esas cifras y en su famosa cantera, logró armar un equipo competitivo y que crecería más todavía: Villalba, Pavoni, Domenech, Sergio Batista, Silvano Espíndola, Pepe Castro, Pasculli, Ereros, Videla, Galletti conjugaban habilidad, experiencia, juventud y gol. Para mayor morbo, el entrenador era el legendario Ángel Labruna, claramente identificado con River Plate.

10El encuentro de ida (16 de mayo) ya había encendido luces de alarma en Boca. El visitante sufrió las expulsiones del arquero Mendoza y el capitán Domenech; pero los boquenses no lograron sacar ventaja y el partido terminó 1-1, a pesar de que, para reemplazar al arquero, Argentinos había resignado un delantero.

La revancha se jugó el 19 de mayo en el Estadio de River Plate. Argentinos, que hacía las veces de local, alineó a Alles; Villalba, Pavoni, Landucci y Olarán; Lemme, Batista y Espíndola; Castro, Pasculli y Ereros. En Boca, Faraone dispuso a estos once: Gatti; H. Alves, Mouzo, Ruggeri y Bordet; J.J. López, Krasouski y Vázquez; Tamer, Gareca y Domínguez. De ellos, dos jugaban en inferioridad de condiciones. Krasouski y Gatti. El uruguayo no estaba recuperado de una distensión muscular y el arquero estaba peor: fractura en el tercio inferior del esternón. Además, Berta, Mendoza, Córdoba y Sotelo sufrían diversas dolencias que los habían marginado del equipo. El arbitraje estaba a cargo de Juan Carlos Demaro.

Argentinos Juniors empieza dominando y crea tres claras situaciones de gol. Mouzo corta con la mano un pase de Espíndola para Castro; Bordet salva sobre la línea otro remate de Castro y Gatti ataja un cabezazo de Batista a un metro de la valla. A partir de allí, Boca empareja el trámite

28 minutos: Gareca conecta de cabeza lanzándose en plancha un centro de J.J. y abre el marcador.

1135 minutos: Argentinos pierde a una de sus figuras. Sergio Batista sale lesionado y es reemplazado por Firpo. La cosa se presenta halagüeña para Boca.

12En la segunda mitad, hay sendas ocasiones claras para los boquenses Tamer y Gareca. 60 minutos: Krasouski se resiente de su lesión y debe ser suplido por Passucci.

66 minutos: Labruna mueve el banco. Videla ingresa en lugar de Lemme. Ambos ingresados tendrían, más tarde, directo protagonismo en el juego.

80 minutos: el Potro Domínguez le gana a Villalba un rechazo largo de Mouzo y su carrera de 50 metros termina en la red. Era el 2-0, la clasificación y el duelo de cuartos de final con River. Y la promesa de dos recaudaciones sustanciosas para achicar el déficit.

81 minutos: Bordet le comete falta a Firpo, escasos centímetros dentro del área. El penal es convertido por Espíndola.

83 minutos: Osvaldo Pérez ingresa en lugar de Jorge Vázquez, agotado. Boca agota las sustituciones. La Doce da por descontado el triunfo y festeja…

87 minutos: Pepe Castro pelea una pelota contra media defensa boquense. Demaro ve foul. Veinticinco metros en línea recta. Espíndola la pone abajo, en el poste opuesto al que cubre Gatti. Estupor.

90 minutos: Firpo desvía un remate de cabeza. Termina el partido. Deberán jugarse 30 minutos más. Boca ya no tiene la posibilidad de realizar cambios. Gareca está muy cansado y golpeado. Gatti, con el riesgo cierto de agravarse de su fractura. Bordet, muy nervioso después del penal cometido… las cosas ya no están tan halagüeñas.

En el tiempo extra hubo tal intensidad que resulta increíble que en apenas media hora hayan sucedido tantos eventos extraordinarios.

Los Xeneizes ya no tienen energía. Dejan a Domínguez solo contra toda la defensa rival. No tienen un mediocampista técnico para manejar el balón y alimentar a los goleadores. Gareca se arrastra por el terreno.

107 minutos: Mario Videla aparece por la derecha, amagando entre J.J. López y Bordet. Los deja atrás y vence a Gatti. 3-2.

13112 minutos: Gatti busca una pelota baja y lanza un grito de dolor. Se golpea en la zona fracturada y ya no puede seguir. Boca queda con 10 jugadores y con Passucci en el arco.

114 minutos: empujado por su amor propio, Ruggeri quiere meter él solo a los rivales dentro del área. La hinchada lo ovaciona. Lo derriban, quiere ejecutar rápido. Espíndola lo obstruye, forcejean y hay tarjeta roja para ambos. Boca, con 9 y Argentinos, con 10. Antes de retirarse, Ruggeri tiene tiempo de increpar a alguien en el banco del club de La Paternal y se genera una tangana. Demaro ya perdió el control del partido.

14117 minutos: Boca busca el empate con mucha desesperación y ninguna idea. Mouzo queda como único defensor. Derriba a Pasculli y se tiene que ir. Los boquenses ya son solo 8.

119 minutos: el Japonés Pérez intenta una llegada a fondo y choca con Alles y Landucci. Pide penal. Gareca también. Es el descontrol. Los entrenadores invaden el campo de juego. Faraone, para calmar; Labruna, para provocar. Demaro enarbola tarjetas de todos los colores. Gareca se va expulsado (Boca queda con 7) y también el técnico Labruna. Ya no hay tiempo para más. Boca queda eliminado.

En la ronda siguiente, Argentinos eliminó también a River Plate, pero Independiente lo detuvo en semifinales. El club de Avellaneda perdería la final con Estudiantes de La Plata.

El futuro de ambos protagonistas sería muy distinto. La crisis de Boca se profundizó y en el otro Campeonato de 1983 sufriría derrotas humillantes, como un 0-5 con Nueva Chicago. Su derrumbe tocaría su punto más bajo en 1984. Gareca y Ruggeri pasarían a jugar a su archirrival River Plate como agentes libres, en un episodio conflictivo que incluyó una huelga de jugadores. Es decir, que no obtuvo el dinero de sus transferencias.

15Argentinos Juniors viviría los mejores años de su historia, con dos títulos locales y dos internacionales; además de brindar un espectáculo inolvidable ante la Juventus en Tokio, en diciembre de 1985.

16Este partido quedó en la historia. No por la maravillosa factura de sus goles ni por el heroísmo épico de algún jugador. Simplemente, lo recordamos como un ejemplo de que la garra, el amor propio y la vehemencia; esos atributos que la hinchada resume con la palabra “huevos”; nunca podrán reemplazar al talento, la inteligencia y la sensatez. Argentinos tuvo mucho de esto. Boca, mucho de aquello. Uno, siguió adelante. El otro, se quedó mascando bronca y desconsuelo.

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