Ad astra per aspera

En todas las humanas lides, hay aquellos que nunca intentan nada. Se contentan con lo mediocre, lo mínimo e indispensable para pasar los años en estado vegetativo. Suelen ser eficaces críticos de los esfuerzos ajenos, pero al final de su periplo por este mundo, solo cosechan olvido. Otros siguen los pasos convencionales, estudian cuando hay que estudiar, trabajan con denuedo y cumplen con esmero sus obligaciones. El relativo éxito que alcanzan es fruto de su dedicación y les brinda una estupenda sensación del deber cumplido.

01Pero hay unos pocos que sienten que todo esfuerzo es insuficiente, todo logro es siempre previo de otro mayor y todo desafío, una tentación irresistible. Lo intentan todo, sin miedo y sin ansiedad. No siguen las anchas avenidas, sino que eligen el camino más largo y sinuoso. El éxito o el fracaso no les importan. Y al final del derrotero, son motivo de canciones y leyendas. Son los héroes. Aquellos que, aunque saben que el destino les es adverso, no se borran de la pelea.

02Esta es la historia de un grupo de muchachos que quiso jugar en primera. Pero, en vez de hacer el camino vulgar, lo intentaron de la manera difícil. No lo lograron, pero su triunfo no estuvo en el hallazgo, sino en la búsqueda.

03Todo empezó en 1979, en la zona de San Isidro. Esta ciudad, ubicada en el norte del Gran Buenos Aires, es la capital nacional del rugby y hogar del derby de ese deporte: Club Atlético San Isidro y San Isidro Club.

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Un grupo de rugbiers, muchachos de clase acomodada liderados por Guillermo Malbrán, solía despuntar el vicio futbolero en una liga amateur llamada Atalaya.

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Tras salir victoriosos de este torneo, quisieron vivir su primera aventura. Y se largaron a jugar en Estados Unidos. Malbrán armó un combinado entre los que jugaban bien en la Liga Atalaya y otros del Náutico San Isidro. Se bautizaron San Isidro Fútbol y, después de organizar shows artísticos para financiar la gira, allá fueron. Era enero de 1981. Enfrentaron a Universidades y equipos semiprofesionales de Miami, San Francisco y Los Ángeles. En Santa Bárbara enfrentaron al equipo femenino de la Universidad local. Se hospedaron en los hogares de sus rivales. El partido no tuvo equivalencias, así que a los 15 minutos de reorganizó entre dos equipos mixtos. Otros nombres de la hazaña fueron Tomás Nills, Suárez Bidondo, Maschwitz, Alejandro Crespo y el Chino Pérez Cobo.

05Al regreso, buscaron otro desafío. Quisieron saber hasta donde podía llegar un grupo de amigos con la filosofía del rugby, amateurs pero bien entrenados y que jugaban bien. Y se preguntaron cómo podían hacer para jugar en primera contra profesionales. Malbrán fue a averiguar a la AFA. Le exigían 600 socios, antigüedad, personería jurídica y cancha propia con alambrado perimetral para afiliarse. No tenían nada de eso. Pero lejos de rendirse, una vez más buscaron el camino más largo.

Un amigo tenía un campo en General Madariaga, un partido rural ubicado a 316 km al sudeste de Buenos Aires.

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Allí funciona la Liga Madariaguense de Futbol. Uno de sus clubes, Independiente, estaba a punto de perder la afiliación por carencia de jugadores. Entonces, vieron que ambas partes podían solucionar mutuamente sus problemas. Los muchachos de Malbrán se midieron a prueba con el campeón local, El León, y lo derrotaron 3-0. Independiente aceptó el trato. El plan era ganar la Liga y, si superaban el Regional, llegar al Campeonato Nacional para enfrentarse a los grandes del futbol argentino.

08Para cumplir el propósito, un bus pasaba por San Isidro cada domingo a las 7 de la mañana. Hasta las 8 y media pasaba por distintos domicilios recogiendo a los jugadores y, luego, tomaba la Ruta 2 hasta Madariaga. Llegaban a la una y media, realizaban una comida rápida y a las 3 y media jugaba por el campeonato. El primer año (1982) cumplieron la primera parte del proyecto: salieron campeones de la Liga. En el Torneo Regional, que otorgaba la clasificación al viejo Nacional (el torneo dejó de jugarse en 1985), se midieron con clubes de Tandil, Mar del Plata, Azul y Necochea. Los muchachos de Independiente jugaban bien, pero pecaban de inexpertos. Su mayor defecto era no saber manejar la ventaja cuando iban arriba en el score. Contra jugadores de más oficio, esos errores fueron decisivos. Terminaron terceros y satisfechos por haber conseguido hacer el tercer tiempo con los contrarios. Dieron muchas ventajas por falta de fe, muchos no estaban convencidos de que podían competir. También hubo conflictos internos, se había sumado gente nueva y todos querían jugar, además de tener que compaginar trabajo, universidad y casamientos.

Al terminar el torneo, Malbrán buscó otro objetivo. Y tuvo otra idea loca: hacer una gira, nada menos que por el Lejano Oriente. Y se puso a trabajar. Realizó miles de llamados, averiguó en las embajadas, interesó empresas y consiguió un sponsor: la cervecera Sura Mahara. Arreglaron 3 partidos en Tailandia contra la Selección Nacional que se preparaba para los Juegos de Los Ángeles. Jugaron en el Estadio Nacional, televisados y con la presencia de las máximas autoridades nacionales. Cayeron 2-1, 2-1 y 3-0.

En el hotel 5 estrellas donde se hospedaban realizaron un tercer tiempo con sus rivales. Antes de dejar la antigua Siam, derrotaron a los juveniles. El sponsor los convocó en un hospital de veteranos de guerra para realizar donaciones. Pasaron por la sala de amputados entregando sobres con dinero a los pacientes. Luego, volaron a Seúl donde los Diablos Rojos los batieron categóricamente: 6-0.

09La misteriosa y mágica gira cerró frente al sub 20 de Japón, al que vencieron 2-1. Sin embargo, diremos que hay versiones que hablan de una caída 6-2 en Copenhague, con un portero improvisado.

Al regresar a Buenos Aires, lejos de ser recibidos como héroes, debieron abonar una multa en AFA por haber viajado al exterior sin autorización de la entidad rectora del futbol argentino.

El artífice de semejante odisea había sido Guillermo Malbrán. Este hombre tenía una gran vocación y capacidad para organizar. Pero, sobre todo, era un loco soñador… soñador pero con una fe convencida y tenaz. Emprendedor y entusiasta, se fijaba metas e iba tras ellas sin desmayo. Logró que su equipo jugara amistosos en estadios cerrados con Independiente (1-3), River Plate (0-5), San Lorenzo de Almagro (1-0) y la propia Selección Nacional dirigida por Carlos Salvador Bilardo. Este partido se jugó en el Monumental un viernes a las 5 de la tarde. Cuando les dijeron que venía Independiente de Madariaga, los empleados de River esperaban un micro del que bajaran jóvenes con pinta gauchesca. Pero los sorprendieron cuando vieron llegar autos de alta gama con hombres de saco y corbata que venían de las oficinas de la City porteña. Los jefes de Maschwitz cerraron su estudio contable para asistir al evento. Un jugador que era algo play-boy arribó en un Lotus. El partido lo ganó el futuro campeón del mundo por 1-0, con gol de Giusti desde 40 metros. También jugaron amistosos contra Racing, Tigre y San Telmo, en el temible barrio llamado la Isla Maciel. El hombre del Lotus volvió a ir con el auto, pero tuvo que huir raudamente sin poder bajar. Estos hechos ocurrieron en 1984.

10Para 1985, se integraron en el plantel de Acassuso, club directamente afiliado que militaba en 1ªD, la última de las divisiones de ascenso. El plan era el mismo: superar todas las divisiones hasta llegar a Primera. El primer año, terminaron 5º en la tabla general y en semifinales del octogonal por el segundo ascenso los eliminó Leandro N. Alem. En 1986 hubo una reestructuración y se previeron 6 ascensos a 1ºC. Pero se quedaron afuera por un punto. Una formación habitual del recordado “equipo de los chetos (el equivalente argentino de los pijos españoles)” era Samassa, Amui Amorena, De Nevares, Fontana y Suarez Bidondo; Malbrán, Madero y Ulloa; Pereyra Iraola, Sarrión y Blanco.

11En 1987, realizaron la última proeza. Se fueron de gira por España, donde disputaron el Trofeo Granada y jugaron, según Malbrán, 8 partidos en 8 días.

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XVª EDICIÓN TROFEO GRANADA* 1987

Triangular Resultado GRANADA C.F. – INDEPENDIENTE MADARIAGA 2 – 2 REAL BETIS – INDEPENDIENTE MADARIAGA 2 – 0 GRANADA C.F. – REAL BETIS 0 – 3 Campeón:

REAL BETIS * El Trofeo Granada ha tenido varias denominaciones en el transcurso de la historia, llamándose también, Trofeo Ciudad de la Alhambra, Trofeo Alhambra y Trofeo Los Cármenes.

El equipo se desarmó. Leguizamón y Lotti se quedaron en Madariaga para jugar en Independiente. Los otros continuaron sus vidas, se casaron, estudiaron… Volvieron a General Madariaga para el aniversario de Independiente y fueron homenajeados. Sus hazañas no fueron primera plana de los medios y muy pocas personas las recuerdan. Hoy, el club que los albergó no tiene equipo de futbol.

Los griegos de la antigüedad creían que el futuro estaba prefijado. Y, por lo mismo, la lucha contra el destino era la más noble que se podía emprender. La derrota era inevitable; pero el heroísmo consistía en no renunciar. Algo de eso habrán sentido Guillermo Malbrán y sus amigos, los locos soñadores que buscaron los astros más elevados por terreno más áspero. No ganaron plata ni fama. No llegaron a lo que aspiraban. Pero la lucha los ennobleció por ella misma.

En un mundo donde nadie hace nada que no sea por dinero o renombre, reconforta que todavía queden algunos que no confunden el valor con el precio. Vaya, pues, este homenaje a los héroes locos, por idealistas, por románticos, por soñadores.

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