Didí,el primer negro en el Real Madrid

Siguiendo con las historias de fútbolistas negros, hoy voy a hablar un poco de Waldir Pereira “Didí”, el primer jugador de raza negra en enfundarse la camiseta del Real Madrid en la época gloriosa de Puskas y Di Stéfano.

Era el año 1958 y Brasil por fin se alzaba con una Copa del Mundo en fútbol. Aquel equipo carioca que deslumbró en Suecia rebosaba talento por los cuatro costados. Gente como Garrincha, Pelé o Didí enloquecían a la grada con su calidad y su naturalidad para jugar al balompié.

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Garrincha era como el Buster Keaton del fútbol: cabriolas, fintas, amagos, carambolas…era el colmo de los colmos para el lateral izquierdo rival, que tenía que ver como aquel hombrecillo zambo, con una pierna más larga que la otra, alcohólico y con un ligero retraso mental, lo humillaba una y otra vez para regocijo de la grada. Nunca entenderé como en aquellos tiempos de fútbol tan recio,ningún defensa le partió las piernas a Garrincha por infligirle tanta humillación innecesaria.

De Pelé, en aquel Mundial del 58, siempre se me quedará grabada la imagen de uno de los tantos que le marcó en la final a Suecia,tras hacerle un sombrero a su defensor y rematando de volea pegado al palo. Con 18 años, Edson Arantes do Nascimento marcaba un golazo épico, que pasa por ser de los mejores en su dilatadísima carrera.

Pero si hubo alguien que deslumbró en el Mundial de Suecia fue Didí. Un creador de juego genial que llevó la batuta de Brasil en aquellas jornadas de fútbol que habrían de pasar a la Historia por su brillantez. Didí fue de los primeros “enganches” modernos del balompié, una especie de Xavi Hernández de los años cincuenta. No era especialmente rápido, ni físicamente fuerte, pero hacía con la pelota lo que le daba la gana, marcando gran cantidad de goles y asistiendo a sus compañeros para que también los lograran.

Didí era mediocampista pero tenía números de delantero centro: 113 goles en 313 partidos con Clubs y 21 goles en 74 encuentros con la selección brasileña.Unas estadísticas extraordinarias para un futbolista cuya misión primordial no era marcar goles sino darlos. Santiago Bernabeu quiso poner la guinda al pastel en aquella magnífica plantilla encabezada por Di Stéfano y no cesó hasta conseguir el sí del brasieño.

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Didí llegó a Madrid en 1959, contando ya con 30 años, una edad límite para el futbolista profesional (y más por aquellos tiempos), pero su curriculum lo avalaba. Santiago Bernabeu tuvo a bien pagar por el traspaso del brasileño una cifra altísima para la época (80.000 dólares). Aunque el mítico dirigente madridista tenía mucho olfato para los fichajes y sabía cuando arriesgar por un futbolista veterano y cuando dejarlo correr…aquella vez se equivocó. El carioca nunca había salido de su país para jugar al fútbol y no entendía que había filosofías distintas a la suya a la hora de entender aquel deporte.

Aunque sus comienzos fueron buenos y la prensa se deshacía en elogios tras su debut contra el Betis en el Bernabeu, lentamente su aura fue diluyéndose en una tormenta de apatía, lucha de egos y saudades.

Poco a poco fue quedando claro que el brasileño quería que el Real Madrid se adaptase a él y no al revés. No corría, no se implicaba y siempre pedía el balón al pie. Si a todo esto  le sumamos que Didí tenía un enorme ego y que no quería adoptar una posición sumisa ante el “macho alfa” del vestuario merengue ( Di Stéfano), tenemos la respuesta al porqué Didí, superestrella mundial, no cuajó en el Real Madrid.

Sus números con los merengues son bastante discretos para un jugador de su categoría: 6 goles en 19 partidos de Liga y ninguna aparición en la Copa de Europa, ni en la Copa del Generalísimo. Don Santiago Bernabeu había tocado hueso con aquel brasileño y lo acabó reconociendo, al venderlo a la siguiente temporada al Botafogo, Club del que había sido fichado.

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En Brasil volvió a su salsa, deslumbrando con más “fútbol a fuego lento”, dejando atrás (como si se hubiera tratado de una pesadilla) aquel balompié físico practicado en Europa y que le era tan extraño.Didí aún tuvo ocasión de revalidar el título de Campeón del Mundo en Chile 1962, mientras Santiago Bernabeu seguía haciéndose cruces por aquel fichaje fallido, que fue de las pocas manchas que tuvo el Presidente del Real Madrid a lo largo de su carrera directiva.

 

Busby Babes.

La vida no deja de ser una sucesión de casualidades que acaba por marcar destinos que quizá no nos merezcamos.El hecho de coger el coche en vez del metro,ir a una discoteca en vez de a otra o elegir una asignatura optativa diferente a la que teníamos pensado en un principio, puede desembocar entre vivir o morir y entre casarse o ser soltero.Dicen que los caminos del Señor son inescrutables.Nunca lo he dudado ni un segundo.

Una de esas casualidades trágicas de las que hablo, es la que le sucedió a los “Busby Babes” del Manchester United,el equipo más querido de Inglaterra por los años 50.Equipo joven,cuyos integrantes eran el sueño de toda madre para su hija y también el orgullo de cada hombre inglés,en una época dura en la que el país se recuperaba de los efectos devastadores de la Segunda Guerra Mundial.

 

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El Manchester United en la época anterior a la Guerra Mundial no era un Club importante en el país.Cuando digo que no era importante me refiero a que no era un equipo ganador ni muchísimo menos, sino un equipo mediocre de un ciudad industrial gris del centro de Inglaterra.Tras finalizar la Guerra y con la ciudad medio derruida debido a los bombardeos nazis de 1940,el United pasó a ser el equipo puntero que es aún hoy.Este milagro fue llevado a cabo por Matt Busby,antiguo jugador del Manchester United,que con una política de trabajo de cantera y haciendo que los propios jugadores ocuparan posiciones administrativas dentro del Club,dió un vuelco a la estructuras obsoletas de aquel equipo y consiguió lo que tan solo hacía unos años parecía imposible:ser el mejor equipo de Inglaterra y uno de los mejores de Europa.

Con talentos como Duncan Edwards,Bobby Charlton,Berry,Pegg o Whelan intentaron desbancar al que por aquel entonces era el mejor equipo de Europa: el Real Madrid de Di Stefano.

 

 

Así,en la temporada 1956/57, el Príncipe inglés y el Rey español se enfrentaban en unas semifinales de Copa de Europa.La expectación era máxima por ver a los dos orgullos de Inglaterra y España frente a frente.¿Podría aquel joven United desbancar al Real Madrid? La prensa inglesa pensaba que sí.Y tan seguros estaban de ello,que empezaron un “pique” en el que se daban ya como ganadores de aquel encuentro,al igual que habían hecho con el Athletic de Bilbao en la ronda previa.

 

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Evidentemente aquello fue tomado como una provocación por parte de la prensa española,que vió como otra vez la Pérfida Albión volvía a cantar victoria antes de tiempo,como ya hicieran en la toma de Cartagena de Indias con Blas de Lezo un par de siglos antes.Aquel partido,sería otro ajuste de cuentas (esta vez sin sangre) entre dos países que a lo largo de su Historia se habían temido y odiado a partes iguales.

El día del encuentro de ida en el Bernabeu llegó y tal fecha como hoy de hace 55 años,los rotativos españoles sacaban en primera plana la victoria de los de Di Stefano sobre los Busby Babes ingleses.El resultado fue 3-1 a favor de los españoles.

 

 

Aquello no fue muy bien encajado por la prensa británica que empezó a publicar una retahíla de excusas para intentar explicar el por qué de la derrota,ante la divertida mirada de sus homónimos españoles que no perdían ocasión para mofarse (elegantemente) de ellos.

 

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Como ven,la excusa de tener un calendario muy apretado de partidos no la inventó Jose Mourinho.

 

La vuelta en Old Trafford fue vivida por la ciudad inglesa como un auténtico acontecimiento.Aunque el marcador de la ida no era el más apropiado,la Fe en la victoria que la población de Manchester mostraba por aquellos jóvenes futbolistas era total.Los Busby Babes salieron aquel día a darle la vuelta a la eliminatoria, pero se encontraron con un Real Madrid que estaba un escalón por encima de ellos.En un partido espectacular y de gran fútbol,los merengues cosechaban un 2-2 que les permitía alcanzar la final de la Copa de Europa.

 

 

Pese a la derrota,los ánimos del equipo inglés se mantuvieron intactos.Toda Europa sabía que ese Manchester podría poner en apuros al Real Madrid en años posteriores.Pero el destino tenía preparada una zancadilla para aquellos jóvenes jugadores,que no pudieron esquivar.

Tan solo unos meses después de aquellos partidos vibrantes entre españoles y británicos,un avión que llevaba a los ingleses de vuelta a casa,tras un partido de Copa de Europa en Belgrado, se estrellaba durante el despegue en el aeropuerto de Munich dejando un balance de  ocho futbolistas del Manchester muertos y otros tantos heridos.

 

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Los fallecidos en aquella tragedia fueron:Tommy Taylor, de 26 años; Robert Byrne, de 28; Geoff Bent, de 26; Mark Jones, de 24; David Pegg, de 22, Liam Whelan, de 22; Eddie Coleman, de 21 y el gran Duncan Edwards, la gran estrella de los “Red Devils” que con 22 años moría en el hospital tras un par de semanas de agonía.

 

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Otra vez Manchester volvía a estar en ruinas,pero esta vez no fue culpa de los nazis sino culpa de un avión que no debió de haber despegado en un día de frío y nieve.

La conmoción en Inglaterra fue absoluta.La mejor generación de futbolistas del país en su Historia, había desaparecido de un día para otro,dejando huérfano de compañeros a Bobby Charlton,que de ahí en adelante se convertiría en el referente de los “Red Devils” y de la selección inglesa,que se alzaría con la Copa Mundial en 1966.

Diez años después de aquel trágico accidente aéreo,el destino tuvo a bien devolverle al United la gloria que no quiso darle a los Busby Babes.Bobby Charlton y Matt Busby podían por fin dedicar a los ausentes de aquella generación perdida inglesa, una Copa de Europa.

 

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En esta ocasión, Dios apretó pero no ahogó.

El Barça y Franco

En los últimos 20 años, la situación político-social de Cataluña ha empeorado notablemente. Son muchos los jóvenes (y no tan jóvenes) que han creído aquello de “Catalonia is not Spain”, repetido insistentemente por la “mass media” encargada de hacer ingeniería social con los hijos de extremeños, andaluces y gallegos que llegaron en los años 50-60 a esas tierras. Quedar afuera de ese “club” es ser “un español”,”un colono” o “un facha”. Para ser catalán “auténtico” hay que renegar de España.

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Evidentemente, los carnets de “colono español” o de “buen catalán” son expedidos por comisarios políticos del régimen. Así, por ejemplo, los seguidores radicales neonazis catalanes del Barça (Boixos Nois) son “colonos españolistas”, pero Andrés Iniesta o Messi son “buenos catalanes”, a pesar de ser manchego y argentino, y que nunca usen el catalán en actos públicos. La idea es clara: solo se juega con “las cartas ganadoras”.

Los renegados charnegos (hijos o nietos de extremeños y andaluces) llaman a los actuales andaluces y extremeños “vagos, ladrones, semianalfabetos, miseria intelectual…” postrándose ante los catalanes de soca-rel (los de toda la vida) y mostrando en qué estima tienen la memoria de su propia familia.

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Esto se ve a diario en esta bendita tierra catalana. La necesidad de expiar los “pecados” de los “abuelos españoles” para ser aceptado en “Catalonia is not Spain”, donde las posibilidades de encontrar un trabajo sin saber catalán son CERO. Por si esto fuera poco, se multa a establecimientos por no tener el cartel en catalán y los padres no pueden elegir el idioma en el que quieren escolarizar a sus hijos (caso único en un país civilizado).

Según la mass media encargada de hacer ingeniería social con los charnegos, Cataluña siempre fue el paradigma de libertad, cultura y poder económico ante ese páramo de miseria intelectual que es España. Además, nadie en Cataluña fue franquista (¡por favor!) y por supuesto, la nación catalana existe desde hace 1000 años. Todas estas cosas dichas anteriormente son fácilmente rebatibles y solo hace falta perder una tarde para descubrir que son tan solo inventos o exageraciones nacionalistas catalanas para intentar asomar la cabeza y “hacer país”. Pero la leyenda que nos ocupa en esta entrada del blog, es la del franquismo, el Barça y Franco más concretamente.

España, tras la Guerra Civil, quedó practicamente destruida. El hambre, la represión y el miedo fueron el pan nuestro de cada día en la posguerra. El fútbol intentó distraer los bajos ánimos del pueblo y hacerles olvidar, aunque fuera durante un rato, su difícil existencia. Por aquellos años el Real Madrid no era el club dominante del país y veía como vascos y catalanes se quedaban con la mayor parte de los títulos.

Los tiempos de posguerra vienen marcados por la muerte/desaparición de muchos de los integrantes de los equipos de fútbol. Al Real Madrid, por ejemplo, le quedaron apenas 7-8 jugadores vivos de la plantilla anterior a la guerra; también el Barcelona sufre la dureza del conflicto y su presidente, Suñol, es fusilado. Los muertos, por mucho que se empeñen algunos secesionistas catalanes, no solo fueron en Cataluña ya que todo el país se vio abocado a esa dura realidad de represión, ajustes de cuentas, chivatazos y fusilamientos. Con este triste panorama fueron pasando los años….y la cosa seguía sin mejorar en demasía, ya que a la complicada situación social española había que sumar el boicot internacional a la España franquista. El fútbol serviría de bálsamo para tanta desesperación. Franco, a pesar de no gustar demasiado del balompié, sabía del poder social que tenía. Controlar el fútbol era controlar al pueblo. Así posibilitó la aparición de aquel Madrid de Di Stefano (cuyo fichaje fue torpedeado al Barça), que acabaría por convertirse en el mejor equipo de Europa y escaparate para el régimen.

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Todo esto es muy sabido y repetido en Cataluña. Lo que quizá no sea tan sabido ni repetido es que el Barça también gozó de ayudas puntuales muy importantes durante el franquismo. Así, durante la construcción del actual estadio del FC Barcelona, la situación económica del club catalán fue crítica, teniendo que intervenir el propio Francisco Franco para que el Barça no quebrara. La “ayuda” que el antiguo Jefe de Estado le hizo a los culés, fue la recalificación de los terrenos de Les Corts (antiguo campo culé), que pasó de “zona verde privada” a “zona edificable”. Evidentemente el aumento de valor de los terrenos fue astronómica e inmediata. La recalificación de Les Corts se había dilatado muchísimo en el tiempo y si no fuera por la actuación del propio Franco, la desaparición del FC Barcelona podría haberse hecho realidad puesto que la deuda del Barça por la construcción del Camp Nou ascendía ya a más de 200 millones de pesetas y aquella recalificación “ad hoc” de Franco pudo saldarla de un plumazo.

Esta historia apenas se cuenta en Barcelona ya que se aleja mucho de los eslogans de la mass media catalanista de “Catalonia is not Spain” “no hubo franquistas catalanes” etc,etc…pero la realidad es que así sucedió, dejando incluso constancia en el BOE:

“El Boletín Oficial del Estado, en su número 228, fechado el 23 de septiembre de 1965, aparece el Decreto 2735/1965 por el cual “el Ayuntamiento de Barcelona, en sesión celebrada el día cuatro de agosto de mil novecientos sesenta y dos, adoptó por unanimidad el acuerdo de aprobar inicialmente, con ciertas condiciones reflejadas en dicho acuerdo, el Proyecto de “cambio de uso y ordenación de volumenes de la supermanzana limitada por las calles de Vallespir, Travesera de Las Corts, Numancia y Marqués de Sentmenat” presentado por el Club de Fútbol Barcelona. Esta zona estaba calificada en el Plan Comarcal como zona verde de carácter privado, y en el Plan Parcial de la zona Norte de la Avenida del Generalísimo Franco, entre las plazas de Calvo Sotelo y del Papa Pío XII, aprobado por Orden del Ministerio de la Vivienda de uno de junio de mil novecientos sesenta y tres como zona verde privada, compatible con el uso deportivo.”

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Más adelante el Caudillo fue distinguido con la insignia de oro del FC Barcelona en 1971 y 1974. En la primera ocasión, una delegación del club encabezada por su presidente Agustí Montal visitó el 13 de octubre El Pardo para entregar a Su Excelencia una medalla de oro conmemorativa de las inauguraciones del Palau Blaugrana y del Palau de Gel, que tendrían lugar los días 22 y 23 de ese mes. La medalla se entregó en agradecimiento de la subvención de 43 millones de pesetas de aquella época que el gobierno franquista otorgó al Barça para la construcción de los dos pabellones. La segunda medalla en 1974, le fue concedida al dictador el 27 de febrero de 1974. Una representación del FC Barcelona, encabezada también por Agustí Montal, se desplazó a Madrid para hacer la entrega, en el Palacio de El Pardo, de la medalla de oro del 75 º aniversario de la entidad a SE el Jefe del Estado, Francisco Franco. El dictador recibió esta medalla del Barça en un momento convulso para Cataluña ya que el 2 de marzo de ese año fue ejecutado Salvador Puig Antich. Sólo el directivo Raimon Carrasco, que vio como fusilaban a su padre en la Zona Nacional, se negó a participar en aquel acto.

La realidad es que ni el Barça tenía por qué haberle dado aquellas condecoraciones a Franco, ni la prensa catalana actual tendría por qué esconder este hecho, pero aún son muchos en Cataluña los que creen que no hubo relaciones de amistad/negocios entre ambas partes.

Los años pasan y las mentalidades retrógadas permanecen, tanto en Cataluña como en el resto de España, pero no deja de ser irónico que Cataluña, que brama y se abandera como sufridora de las injusticias franquistas, pase por alto que Franco evitó la quiebra del Barça y que la burguesía catalana (ésa que ahora vota a CiU) siempre besó la tierra que pisaba el Caudillo.

Será cuestión de mala memoria, supongo….

Pahíño, el último mito blanco pre-Di Stéfano.

Manuel Fernández Fernández,alias Pahiño, nació en  un pequeño pueblo de la provincia de Pontevedra llamado San Paio de Navia en 1923 y es uno de los grandes mitos futbolísticos de España de todos los tiempos,pero desconocido incluso para los propios seguidores del Real Madrid,club con el que logró sus mayores éxitos a comienzos de los años 50 del pasado siglo,conquistando dos trofeos Pichichi.

Pero empecemos por el principio.

Pahiño nació en el rural gallego en una época dura,muy dura para España en lo económico y lo social.Primo de Rivera gobernaba España con mano firme,el pistolerismo y las revueltas obreras eran un común denominador de aquella España que intentaba modernizarse y ponerse al día respecto al atraso que venía arrastrando respecto a Europa.El analfabetismo seguía siendo muy elevado en España y la posibilidad de realizar estudios superiores estaba solo al alcance de unos pocos afortunados.En los años siguientes que coinciden con los primeros años de infancia de Pahiño,la cosa no va a hacer más que ir a peor,hasta llegar a la tan triste Guerra Civil española,que tantas heridas y fractura social produjo (y produce) en la sociedad española.

Todo esto es fundamental para entender la personalidad de Pahiño,que además de gran futbolista y goleador,fue un rara avis en cuanto a pensamiento en aquella España que le tocó vivir.Ya a pronta edad,se dió cuenta que en el Mundo en el que vivía no se correspondía con el que,según él, sería el correcto.

Tras la Guerra Civil,contando con 19 años debuta con el Celta de Vigo,tras haber pasado por conjuntos juveniles regionales como el Arenas de Alcabre o el Juventudes de Vigo.Allí se convierte en un auténtico goleador e ídolo del equipo olívico.A pesar de las grandes actuaciones que Pahiño lograba,los emolumentos del jugador eran mucho menores a lo que cabía esperarse,cosa que provoca bastante tirantez entre jugador y directiva.El fútbol moderno está lleno de peseteros,que quieren cobrar lo máximo posible,sin siquiera meter el pie lo más mínimo.Este no era el caso de Pahiño,que llegó a jugar más de medio partido con la tibia rota,tras sufrir una violentísima entrada en un encuentro de fase de ascenso a primera división entre Celta y Granada.El aumento de sueldo que demandaba no tenía nada de injusto,él marcaba goles y se dejaba el alma por el Celta.Los directivos del Celta no lo entendieron así y se negaron a pagarle una ficha acorde a su calidad,motivo por el cual,el jugador se dejó tentar por el Real Madrid,equipo por el cual finalmente ficharía en 1948,tras cuatro temporadas en Vigo donde marcó 56 goles.

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Su fama de goleador no se hizo esperar en la capital y desde el comienzo jugó de titular marcando ya diferencias desde sus primeros partidos.Aquel Real Madrid,con el recién inaugurado estadio Nuevo Chamartín (en 1955 se pasaría a denominar Santiago Bernabeu) , no era el conjunto dominador de la época,pues tanto Athletic de Bilbao como FC Barcelona lograron más títulos por aquellos años de postguerra.Tanto era así,que a pesar del gran desempeño de Pahiño en aquella temporada,el Real Madrid casi desciende en 1948.En las siguientes temporadas,las cosas siguieron de igual forma:grandes actuaciones de Pahiño y mediocres resultados de los merengues.

Sus números con el Real Madrid fueron excepcionales : 108 goles en 124 partidos.Su estilo de juego aguerrido,valiente y poderoso,hizo de Pahiño un auténtico ídolo en la capital de España.Pahiño remataba bien  con ambas piernas e iba muy bien en el juego aéreo.Era el llamado delantero “tanque”,que destrozaba las defensas a su paso.

Aquellos números,le valieron la llamada de la selección española,cuyos colores habría defendido más veces si no hubiera sido porque Pahiño,además de jugador de fútbol,era una persona comprometida y honesta con su pensamiento,lo que en aquella época en España era algo realmente peligroso si no coincidía con lo que dictaba Francisco Franco.En el  que sería su último partido con la selección española (y en el que marcó gol),ocurrió un incidente en el vestuario que pudo haber acabado bastante peor de lo que acabó.El general Gómez Zamalloa,bajó a hacer un discurso de motivación a los futbolistas como si de una arenga militar se tratara,ante lo cual,Pahiño esbozó una sonrisa retranqueira gallega,que bien le pudo haber costado una buena paliza,o quien sabe si algo más.La cosa se zanjó con su ausencia en el Mundial de Brasil 1950 (dónde el gran Zarra marcó el legendario gol contra Inglaterra) y la etiqueta de “rojo peligroso” que nunca jamás se quitaría.

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Pahiño leía a republicanos confesos como Hemingway o a “diabólicos” (esa era la definición de la época) rusos,como Tolstoi o Dostoyevski.Si hubiera sido,cualquier otra persona,en vez de un futbolista tan conocido,la cosa hubiera acabado muy mal.Pero gracias a los apoyos de sus compañeros,la sanción “disciplinaria” no llegó y pudo seguir jugando en el Real Madrid sin problemas.

Su última temporada en el R.Madrid viene precedida de una gran polémica,pues Santiago Bernabeu se negaba a renovarle por tres temporadas como el jugador quería y solo le ofrecía renovación por una sola temporada,extensible a otra más,según rendimiento.Bernabeu siempre procedía así con jugadores próximos a la treintena.Pahiño no aceptó aquellas condiciones y se marchó de vuelta a Galicia,para fichar por el Deportivo de la Coruña,que contaba con el que sería el futuro Balón de Oro,Luis Suarez.Eran los años posteriores a la Orquesta Canaro,que llevara en 1950 al subcampeonato de Liga a los gallegos,y aunque el equipo no era tan bueno ya en 1953,Pahiño se siguió mostrando demoledor de cara a puerta,alcanzando los 46 goles en los 72 partidos disputados.En el primer partido que jugó contra el Real Madrid,Pahiño se vengó de Santiago Bernabeu al marcar los dos goles que le dieron el triunfo a los gallegos por 1-2.Era la primera victoria deportivista en Madrid y el artífice no podría ser otro que el gran Pahiño.Di Stefano y Pahiño nunca pudieron jugar juntos,cosa que frustró a ambos,pues se admiraban mutuamente y sabían que podrían haber marcado una diferencia aún más grande juntos,de la que logró aquel Madrid de la Saeta Rubia.

Su última temporada la jugó con el Granada ,club que acabó ascendiendo a la primera división y que pusó broche dorado a su carrera futbolística.Paulatinamente se fue alejando del mundo del futbol y su nombre se fue diluyendo por la inmensa sombra que fue Di Stefano en el club blanco.Realmente Pahiño pareció haber nacido y vivido en una época incorrecta.Fue un “rojo” durante el franquismo y un goleador nato durante los años oscuros del Real Madrid.

Actualmente Pahiño tiene 89 años y vive en Madrid.

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Pahiño,es el último mito madridista antiguo,el último de la época “no ganadora” del Real Madrid,el último de su especie,por ello mi homenaje en esta primera entrada del blog es para él.