El error de Ernesto Grillo

1 mar

“Los Refutadores de Leyendas han sostenido siempre que toda la Naturaleza puede expresarse en términos matemáticos. Lo poco que queda afuera no existe. Así, esta comparsa racionalista se ha esforzado, utilizando cifras, vectores y logaritmos, en representar cosas tales como el tango El entrerriano o los celos de las novias de la calle Artigas. Cuando fracasaban, simplemente declaraban superstición lo que no conseguían encuadrar en sus estructuras científicas. Existía un minucioso catálogo de cosas inexistentes que se actualizaba cada año. Allí figuraban los sueños, las esperanzas, el hombre de la bolsa, el alma, el ornitorrinco, el catorce de espadas, el Ángel Gris de Flores, el gol de Ernesto Grillo a los ingleses, la generala servida y la angustia.”

La ciencia en Flores; Crónicas del Ángel Gris

Alejandro Dolina

¿Qué tiene ese gol de Grillo para que pertenezca más al mundo de la leyenda que al de la historia? ¿Por qué habita en el inconsciente colectivo de los fanáticos argentinos? ¿Acaso su excelsa calidad lo instaló para siempre en la memoria futbolística nacional? ¿O su valoración crece porque se lo convirtió a Inglaterra? ¿Quién fue Ernesto Grillo? ¿Cuál fue su error?

Ernesto Grillo era crack. Y lo demostró desde su nacimiento: igual que Pelé y Maradona, nació en octubre. El 1 de octubre de 1929. Era una familia numerosa en miembros y escasa en billetes. Ernesto tuvo que trabajar desde pequeño. Recién a los 17 se acercó al fútbol. A esa edad llegó a los juveniles de River Plate. Estuvo un año jugando de wing derecho; pero el puesto no le gustaba. Sentía que la raya lo asfixiaba. Buscó otros rumbos y desembarcó en Independiente. En el club de Avellaneda le dieron la casaca de los genios: la 10. El 24 de abril de 1949 debutó en la primera.

La hinchada de Avellaneda lo idolatró enseguida. Tenía un manejo extraordinario del balón, potencia e inteligencia. Y una guapeza sin límites. Un entrenador de Racing les dio un día a sus defensores la siguiente instrucción: “No tocar a la Bestia”. Porque cuanto más le pegaban, más jugaba. Y eso que usaba las medias caídas, sin espinilleras y los defensores de entonces no eran precisamente tímidos a la hora de pegar.

Los Rojos formaron en aquellos primeros años de la década del ’50 una delantera brillante, de esas que se repiten de memoria: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Ellos combinaban oportunismo, despliegue, inteligencia, habilidad y velocidad. Daban espectáculo en cada estadio argentino. La hinchada de Independiente, jubilosa, los aclamaba con el grito de “¡Al Colón! ¡Al Colón!”, en alusión al teatro más importante de Buenos Aires. Y, aunque el campeonato se les negaba, la consagración les llegaría en mayo de 1953 con otra camiseta.

rojo

Pocas semanas atrás recordábamos la primera visita a Wembley de la Selección Argentina y la fenomenal actuación del arquero Rugilo, el León de Wembley. Pues bien, en esa entrada resaltamos la importancia cultural que tiene Inglaterra para los argentinos. Y en esa época más aún, ya que el peronismo gobernante caracterizaba al colonialismo inglés como responsable del atraso y la desigualdad social en nuestro país. Perón acababa de nacionalizar los ferrocarriles, hasta ese momento en manos de empresas inglesas, y ahora pretendía derrotarlos en fútbol. Deportivamente, era una muy buena oportunidad de medir la realidad del balompié nacional, muy aislado al no competir en el Sudamericano de 1949 ni en el Mundial de 1950, ambos jugados en Brasil.

Para 1953, se programaron dos partidos con la selección inglesa como revancha de aquel jugado dos años antes.

El plantel inglés estaba conformado por 18 jugadores, entre los que se contaban Alf Ramsey, Billy Wright y Nat Lofthouse. Su entrenador era Walter Winterbottom. Apenas llegaron, los invitaron a presenciar un partido de 1ºB: Atlanta contra Argentinos Juniors.

Finalmente, el jueves 14 de mayo de 1953 se presentaron en la cancha de River, llena hasta los topes. La alineación visitante no presentó a sus mejores figuras y estaba conformada por suplentes: Dickburn, Garret y Eckersley; Wright, Barrass y Barlow, Berry, Bentley, Taylor, R. Froggat y J. Froggat

Dado que no había en aquellos años un equipo nacional estable, el entrenador argentino, Stábile, resolvió convocar jugadores que se conocieran de antemano. La albiceleste estuvo representada por Mussimessi (Boca), Dellacha y García Pérez (Racing), Lombardo, Mouriño (Boca) y Gutiérrez (Racing); Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz (Independiente). Por primera vez, la delantera de un club era llamada íntegra a jugar por la Selección. Después, ingresaría Tucho Méndez (Racing)

Perón, presente en el estadio, saludó a los 22 contendientes y a la terna arbitral, formada por ingleses que ejercían su oficio en el campeonato local. El juez principal era Mr. Ellis.

A los 41 minutos, Taylor puso en ventaja a la visita. La reacción argentina llegó un minuto después. Grillo, que ese día hacía su debut internacional, la contó así:

“Los ingleses nos ganaban 1 a 0. Se la pedí a Lacasia y me fui. No me acuerdo a cuántos dejé en el camino. Ya estaba en el área y me faltaba ángulo para el remate. Entonces, le pegué arriba y la pelota entró entre el hueco que dejó el arquero y el palo”

Este gol se convirtió en hito fundacional del Estilo Argentino. La picardía y la capacidad de improvisación se imponían sobre la mecanización de los que siempre hacían “la lógica”. Toda la defensa inglesa esperaba el pase atrás y Grillo los sorprendió con el remate. Para los testigos, fue un zurdazo. Para el autor, un derechazo. Para la ortodoxia británica, un error.

A los 57 minutos Micheli desniveló el marcador y a los 78, otra vez Grillo puso cifras definitivas: 3-1. Desde entonces, el 14 de mayo se celebra el Día del Futbolista Argentino. Los ingleses, expertos en disimular las falencias propias, argumentaron que no era un partido oficial y para su historia este es un partido entre un Seleccionado de Buenos Aires y el F.A. XI.

Tres días más tarde, se jugó el segundo partido, esta vez los ingleses alinearon a los titulares. Se suspendió a los 22 minutos con el marcador cerrado, debido a una lluvia torrencial. En realidad, era imposible jugar; pero había tanta gente en las gradas que ambos equipos acordaron jugar 20 minutos para no decepcionar a la multitud.

Otra vez jugó la misma delantera. En total, entre ese mayo de 1953 y marzo de 1955, la línea de ataque de Independiente jugó 7 partidos con la casaca nacional; con el único cambio de Bonelli (también centrodelantero rojo) por Lacasia a partir del tercer encuentro. Contribuyeron al título sudamericano de 1955.

Paradójicamente, nunca ganaron un campeonato de clubes en la Argentina. Y el único que jugó un Mundial fue el Zurdo Cruz, participante en Suecia ’58. Los otros continuaron jugando en la Selección en forma diversa, pero ya no lo harían juntos.

El mismo año de la victoria sobre Inglaterra, Independiente se fue de gira por Europa, aprovechando la fama de sus forwards. Para empezar, el 8 de diciembre enfrentaron al Real Madrid en Chamartín. Con goles de Micheli (3), Bonelli, Cecconato y Grillo, los rojos bailaron y golearon (6-0) a los Merengues de Di Stéfano. Santiago Bernabéu pidió la revancha. “Se la damos, pero en Buenos Aires”, respondió Alfredo Roche, presidente del club argentino.

A continuación, derrotaron al Valencia (3-0), empataron con el Sevilla (1-1), vencieron sucesivamente al Atlético Madrid (5-3), al Benfica (2-1) y al Sporting de Lisboa (8-1). Cayeron 5-3 ante el Athletic Club y retomaron al triunfo contra el Celta de Vigo (2-1). Volvieron a caer con el Rouan (2-3), ganaron al Wienner de Austria (3-0), a la Selección de Holanda (3-1) y fueron derrotados por el Huddersfield de Inglaterra (2-3) bajo la nieve. Grillo anotó 10 goles en la gira.

En 1957, Ernesto Grillo fue transferido al Milan de Italia, donde compartió filas con figuras de la talla de Cesare Maldini, Cuchiaroni y el uruguayo Schiaffino. En 1958, llegaron a la final de la Copa de Campeones. Esa tarde de Bruselas, Grillo convirtió un gol que no alcanzó para evitar la derrota ante el Real Madrid en tiempo extra (2-3).

Boca lo repatrió en 1960. Ganó 3 títulos. Cuando en 1962, Menotti jugó su primer partido internacional como jugador, Grillo lo acompañó en la delantera. Se retiró en 1966. Comenzó a trabajar en las juveniles boquenses, donde promovió a 3 campeones del mundo: Trobbiani, Tarantini y Ruggeri. Se casó con Elba y tuvo un hijo, Pablo.

Jorge Luis Borges pensaba que en toda vida hay un momento, un solo momento, que justifica la existencia toda. Esa tarde soleada de mayo, ese gol que se llamó “el gol imposible”, parece comprobar esa conjetura. Para Grillo no solo hubo un antes y un después de ese gol. No hubo jugada más trascendente en toda su carrera. Claro que él ayudó.

“¿Si le di al arco? Y… para ganar la lotería hay que comprar el billete”

Pero los hados de la pelota lo habían señalado a él. Así lo interpretó su compañero Carlos Cecconato:

“Si en lugar de pegarle al arco, Grillo tiraba el centro atrás, ‘el gol a los ingleses’ lo hacía yo”

Desde 1998, el Pelado Grillo juega en las canchas del cielo. Por allá andará paseando su coraje, su talento y su carisma en el campeonato que nunca termina. Estará ocupando su lugar en el Equipo de los Grandes, un lugar que se ganó cuando fue dejando piernas inglesas por el camino hasta anotar el gol imposible, ese que sus rivales consideraron un error.

Nosotros mantendremos viva su leyenda. De tal forma que, aunque los Refutadores lo nieguen, el gol de Ernesto Grillo a los ingleses permanezca indeleble en la memoria futbolera de los argentinos.

grillo

La Virgen mufa ¹

30 ene

¹ Del lunfardo: mala suerte, gafe

En el folclore del futbol existe la creencia de que hay actos fastos y nefastos. Los deportistas afirman que el éxito es tanto fruto del talento, el trabajo y la garra como de la suerte; en partes iguales. Y creen que, mediante ciertas operaciones es posible manipular el azar para que se vuelva favorable.

Objetos, prendas de vestir, gestos repetidos, invocaciones a la Divinidad son algunas de las acciones garantes del éxito.

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Si el resultado deportivo es negativo; significará que el acto se volvió nefasto. Estas acciones similares a conjuros se denominan cábalas.

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En consonancia con esta fe, los delanteros no lavan las medias con las que consiguieron un gol, los arqueros pronuncian ciertas palabras para “mufar” al rival que está por patearles un penal y los entrenadores acceden al field siempre con la misma camisa.

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Poco antes del Mundial ’86, Argentina derrotó a Israel 7-2. Después ganó la Copa del Mundo. A fin de repetir la consagración, el enfrentamiento con la selección israelita se repitió en 1990 (2-1), 1994 (3-0) y 1998 (1-2). Con la llegada de Bielsa, la cábala se cortó. Misteriosamente, la Albiceleste quedó afuera en primera ronda.

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Los seguidores de los equipos, contagiados de idéntica locura, realizan toda clase de actos para contribuir al triunfo de sus ídolos.

Dado que los ejecutores de estas prácticas son personajes públicos, mucha gente común los toma como ejemplo y decide imitarlos.

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Toda ideología tiene sus fundamentalistas. En este caso, atribuyen el éxito exclusivamente a amuletos, talismanes y rituales. En consecuencia, el deportista no entrena ni el entrenador planifica; pero cumplen escrupulosamente con los actos cabalísticos.

Algo de eso debió pasarles a los muchachos de Colón de Santa Fe. En 2011, fueron protagonistas de un hecho confuso que mezcló la magia, la fe y el bajo rendimiento deportivo.

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Para reconstruir la historia, es necesario remontarse al año 2001. El ex golero uruguayo, Jorge Fossati, entrenador en la oportunidad de la entidad santafecina, decidió donar al club una imagen de la Virgen, concretamente de Nuestra Señora de Guadalupe. Con el beneplácito de las autoridades de Colón, se puso en contacto con un escultor llamado Saúl Miller.

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Poco tiempo después, la enorme estatua de 2,55 metros era entronizada en el estadio Brigadier General Estanislao López, hogar de la entidad sabalera. Allí permaneció, presidiendo las campañas rojinegras y oyendo las groserías que proferían los concurrentes a las gradas.

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Entre 2010 y 2011, Colón atravesaba una mala racha. Muchas veces hemos visto situaciones parecidas ¿Cuál es el motivo por el que un deportista o un equipo entran en un periodo de derrotas o victorias consecutivas? Hay quienes dicen que las razones hay que buscarlas en lo psicológico. Pero para la afición y el plantel sabaleros la cuestión no tenía explicación lógica. La única verdad, la única realidad era que en 21 encuentros jugados en casa, solo había ganado 5. El record sumaba 11 derrotas y 5 empates. La paciencia de la gente se agotó el 28 de agosto de 2011cuando se perdió el derby contra Unión por 0-2.

Aquí entra uno de los actores de esta historia. Se llama Ariel “Chino” Garcé y jugaba de defensor. Transitaba su segunda etapa en Colón después de haber jugado en River Plate, Morelia de México y Olimpo de Bahía Blanca. Un año antes ya había protagonizado un hecho extraño. Diego Maradona lo seleccionó para el Mundial de Sudáfrica después de verlo en un sueño, señal de que lo extrasensorial y Garcé iban de la mano.

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A los pocos días de la derrota en el clásico santafecino, apareció en el club con una grúa, removió la imagen de la Virgen y la hizo depositar en su camioneta. Luego, ante el estupor de los testigos, partió con rumbo desconocido.

Pasaron varios días y de la Virgen, ni noticias. Pero Colón pareció recuperar la suerte y en su siguiente partido de local derrotó a San Lorenzo 3-1. Pero entre la alegría por el triunfo reencontrado, comenzó a tejerse una red de rumores. Se decía que la desaparición de la imagen y la racha estaban relacionadas, que los jugadores conocían el paradero de la Virgen, que Garcé la había hecho desaparecer…

A fin de acallar esos dimes y diretes, la Comisión Directiva lanzó un comunicado. El documento sostenía, básicamente, lo siguiente:

1. La imagen de la Virgen no había sido retirada permanentemente

2. Se le efectuarían trabajos de restauración y seria bendecida nuevamente.

3. Luego, se la reubicaría en un lugar más adecuado.

4. El costo de todo ese operativo seria saldado por el plantel.

El comunicado no fue tomado en serio por nadie. Se dudaba de la necesidad de la restauración, pues los empleados afirmaban que estaba en buenas condiciones. Se protestaba contra el traslado, pues se creía más lógico realizar las reparaciones en el propio estadio. Además, ¿para qué bendecirla nuevamente? ¿Y por qué los jugadores se harían cargo de todo?

Los grafitis señalaban a Garcé como principal responsable con frases casi cómicas. “Garcé, ateo, devolvé la Virgen”, le gritaban.

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Un ex jugador de la entidad, José Luis De Santis, integrante del Tribunal de Honor del club, explotó de indignación y dijo toda la verdad:

“Todo es de una enorme pobreza moral. Yo no puedo estar en una Institución de donde se retira a la Virgen por mufa. El comunicado es mentiroso y falaz.”, exclamaba.

“Después del partido con Unión, los jugadores pidieron que se retire a la Virgen. El pedido fue de Garcé. Esta directiva es una deshonra”, dijo antes de renunciar.

El escándalo fue creciendo hasta que llegar al mismo Arzobispo de la ciudad, Monseñor Arancedo. Hubo una denuncia judicial y se abrió una causa por hurto.

Acorralado, el jugador cuestionado debió salir a explicar lo ocurrido.

Su versión de los hechos fue la siguiente: viendo que la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe estaba en malas condiciones, con rajaduras y trocitos saltados, sus sentimientos cristianos se vieron ultrajados; además de temer por la seguridad del público presente en el estadio. Al trasladarla, no tomó la precaución de atarla y asegurarla. Los barquinazos y sacudidas provocaron que la estatua se rompiera en pedazos. Abrumado por el accidente y temiendo la reacción de sus compañeros, se deshizo de los trozos. Cuando la cosa tomó estado público, habló con el presidente del club y el Padre Axel Arguinchona, que los condujo a hablar con el Arzobispo. Este comprendió la situación y le dijo que se quedara en paz.

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Esta es la versión de Garcé. Pero Monseñor Arancedo, durante una Misa de desagravio celebrada el 16 de octubre, manifestó desconocer el destino de la Virgen, con lo que las palabras del jugador perdían veracidad.

Mientras tanto, el escultor Miller declaraba que “personas desconocidas” le habían encargado una réplica de la estatua original.

Entonces, entra en escena un personaje oscuro, misterioso, inexplicable. Se llamaba Ángel Muga y era parapsicólogo. Pero a la manera del mitológico Tiresias, era ciego.

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Sus propios vecinos lo acusaban de golpear a la Virgen con un martillo hasta despedazarla. Citado por la justicia, se manifestó inocente: “Soy hombre de Dios, no sé nada de esas porquerías”. Pero admitió haber sido consultado “con fines esotéricos”.

Sin hallar explicación para la mala racha, los jugadores habrán razonado: “Problema de talento, no es. Entrenamos bien. Ponemos todo. Tiene que ser un problema de suerte” Y en busca de una solución, habrían consultado con el vidente ciego (si se me permite el necesario oxímoron) que les habría señalado que la “mala onda” estaba en la imagen de la Madre de Dios. Los futbolistas cambiaron un credo por otro. No supusieron, seguramente, que todo se convertiría en un escándalo.

Finalmente, el escultor Miller esculpió otra imagen que fue bendecida y entronizada en el Estadio en noviembre de ese mismo año.

Garcé y las autoridades de Colón donaron equipo médico al Hospital de Niños de Santa Fe y evitaron el juicio. El plantel difundió un comunicado donde pedía perdón a los católicos por la destrucción de la imagen.

Garcé se fue de Colón y siguió jugando en otros clubes hasta su retiro en 2014.

Colón perdió la categoría en 2014, pero retornó a primera ese mismo año, sin que la Virgen interviniera, al menos no de modo ostensible.

Mientras, transitó por graves dificultades institucionales. La FIFA obligó a descontarle 6 puntos debido al incumplimiento de pago del pase del jugador Juan Carlos Falcón, proveniente del Club Atlante de México. A esto se sumó que el plantel profesional se negó a jugar contra Rafaela, también por las deudas que el club mantenía con ellos. La AFA le dio el partido por perdido. Tal vez, en vez de buscar las razones de la debacle en una enemistad del universo, podrían haberlo hecho en cuestiones contantes y sonantes, como el dinero que debería estar y no está.

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El ser humano tiene apetito de eternidad. Se niega a aceptar que el universo es un vulgar amontonamiento de cosas que se ven y se tocan. Pero este episodio nos muestra que cuando la creencia en lo sobrenatural es confusa, desordenada y ecléctica; no suceden milagros, sino disparates.

Es increíble que en estos tiempos cibernéticos y digitales el pensamiento mágico se difunda con tanta facilidad.

De todos modos, este cronista prefiere no enfurecer a las fuerzas del destino y escribe estas líneas después de persignarse y con una modesta cinta roja atada a la muñeca.

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El león de Wembley

30 dic

La historia de la emancipación americana estuvo ligada íntimamente a Gran Bretaña. La búsqueda de nuevos mercados para las manufacturas inglesas chocó con el Bloqueo Continental de Napoleón. Entonces ¿qué mejor cosa se podía hacer que propiciar la libertad de las colonias españolas? Por cierto, en las orillas del Plata recibieron el apoyo británico con los brazos abiertos. Al poco tiempo, los gauchos usaban ponchos “Made in Manchester”. Cuando se consolidó el modelo agroexportador, los súbditos de Su Graciosa Majestad contaron con el monopolio del ferrocarril para transportar las mercaderías al puerto, de los frigoríficos para enfriar la carne y de los barcos para llevarla a Londres. Un vicepresidente declaró que Argentina era parte del Imperio Británico. Desde el comienzo de nuestra historia, Inglaterra fue el paradigma, el modelo y el ejemplo que los criollos debíamos seguir y alcanzar.

El futbol no fue ajeno a esta realidad. Desde que los inmigrantes británicos lo incorporaran a la vida cotidiana de los argentinos, medirse con equipos británicos era y es la obsesión de jugadores y dirigentes. Para confirmar y acentuar esta pasión, Maradona no tuvo mejor idea que clavar dos goles épicos contra ellos en 1986.

Pero antes de Diego, hubo otros criollos que hicieron historia al enfrentarse con éxito dispar contra los inventores del deporte rey.

Hoy recordaremos a un arquero llamado Miguel Armando Rugilo. Había nacido en Buenos Aires en 1919. Se inició en Vélez Sarsfield y, tras un paso por el León de México, había regresado al mismo club. Su fama provenía de haber atajado 5 penales en 5 partidos consecutivos en 1949 y, un año después, de haber contenido otros 2 en el mismo match contra River. En 1951, inscribió su nombre en la historia al protagonizar un partido increíble durante la primera visita de la Selección Argentina al legendario Estadio de Wembley.

En la mitad del siglo XX, la Argentina que lideraba Perón vivía tiempos de bonanza. Y quería mostrarse pujante y exitosa ante el mundo. El deporte fue el medio. Se realizaban anualmente los Campeonatos Evita, destinados a la juventud. Al mismo Perón se lo llamaba “el primer deportista argentino”. Envió a los Juegos de 1948 una numerosa delegación que volvió con 3 oros (Delfo Cabrera en maratón, Pascual Pérez y Rafael Iglesias en box). Fangio arrasaba en las pistas de Fórmula 1.

                             

Estos éxitos necesitaban un correlato futbolístico. Ya habían pasado los dorados años 40. La Selección Argentina no había jugado ningún partido entre 1948 y 1949 y solo dos en 1950. Pero la enorme cantidad de excelentes jugadores hacía pensar que se podía competir exitosamente con las potencias del Viejo Continente y salir del aislamiento (La Selección Argentina había renunciado a participar del Mundial ’50 y no enfrentaba selecciones europeas desde 1934). El rival elegido fue, obviamente, Inglaterra. Con ese objetivo, se programó una gira por las Islas Británicas.

El seleccionador argentino, Guillermo Stábile (Máximo goleador en el Mundial 1930), convocó 3 guardavallas para el desafío. Ogando de Estudiantes, Rugilo y Grisetti de Racing. Pero el primero no pudo viajar por un conflicto con su club. Rugilo quedó como titular. Y allá fueron las estrellas argentinas. Tras un vuelo de 36 horas y varias escalas arribaron a Londres. Los periodistas locales destacaron su aspecto físico. “Son petisos y fornidos”, mencionó el Evening News. “Estábamos fuera de forma, gordos”, recordó el arquero años después. “Es que nuestro campeonato recién comenzaba y en esa época no se hacía pretemporada”. Una vez en la capital inglesa, presenciaron el encuentro entre Tottenham Hotspurs (vigente campeón) y el Liverpool. Stábile consideró que los Spurs eran superiores a Racing (a la sazón campeón argentino) en su juego colectivo, pero no en individualidades. Subrayó, también, la velocidad del juego.

Y llegó el partido. Los locales alinearon a Williams, Alf Ramsey (entrenador de Inglaterra en 1966) y Eckerley; Wright, Taylor y Cockburn; Finney, Mortensen, Millburn, Hassall y Metcalfe. Los albicelestes dispusieron a estos once: Rugilo, Colman y Filgueiras; Yácono, Faina y Pescia; Boyé, Tucho Méndez, Rubén Bravo, Labruna y Loustau. El árbitro fue Merwyn Griffith, de Gales.

Desde el comienzo, la selección inglesa tomó la iniciativa y trató de mantener a sus rivales en su propia mitad del campo. A poco de empezar, Rugilo detuvo un remate de Mortensen y, según sus dichos, se “agrandó”.

2

Los sudamericanos trataron de progresar de contraataque. A los 18 minutos, Labruna cortó un pase y habilitó a Loustau. El veloz puntero izquierdo lanzó un centro que Mario Boyé conectó de cabeza y abrió el marcador.

Fue una conmoción. Un invicto de 85 años parecía a punto de caer. Inglaterra se lanzó con ferocidad al ataque. Pero todas sus intentonas chocaron con Rugilo. Durante una hora martillaron el marco albiceleste. “Se venían hasta los fullbacks”, recordaba Rugilo. El arquero porteño edificó una actuación de esas que quedan en la historia. Sus atajadas se convirtieron en leyenda. El público londinense asistió maravillado a la performance del portero. Y en Argentina, la transmisión radial del famoso relator Luis Elías Sojit inflamó el espíritu de los oyentes, que creyeron que la hazaña era posible.

Ante cada intervención de Rugilo, las tribunas estallaban en aplausos. Y Sojit exclamaba “¡Rugilo, un verdadero león!”. El equipo sudamericano ni pensaba en hacer tiempo. Los delanteros esperaban para contraatacar, aunque Rubén Bravo estaba desgarrado. Pero la insistencia inglesa tuvo su premio. A los 80 minutos, Mortensen conectó de cabeza el 14º córner ejecutado por los pross y logró el empate. Siete minutos más tarde, tras un tiro libre de Alf Ramsey, el autor del empate habilitó de cabezazo a Millburn, que sentenció la partida.

1

Terminado el juego, Rugilo cayó acalambrado, exhausto tras soportar un asedio que incluyó 52 remates al arco. La afición británica aún gritaba y aplaudía. El masajista de la selección argentina le dijo: “Saludá, que esa ovación es para vos”. Había nacido el León de Wembley.

La gira continuó en Dublin, donde Argentina venció a Irlanda 1-0 con gol de Labruna. La presencia de Rugilo atrajo a muchos espectadores. Y en cada escala del viaje de regreso, una nube de fotógrafos buscaba el retrato del héroe.

En Buenos Aires, los jugadores en general y Rugilo en particular fueron recibidos en triunfo.

Pocos meses después, el León de Wembley sufrió fractura de tibia y peroné. Estuvo mucho tiempo inactivo. En 1953, Vélez lo dejó libre y pasó por Tigre, O’Higgins de Chile y Palmeiras de Brasil donde colgó los botines a los 41 años. Nunca más fue convocado a la Selección.

La vida de Miguel Armando Rugilo se apagó en 1993. El recuerdo de su proeza en el césped de la Catedral del Fútbol no se agotará jamás. Será para siempre el León de Wembley.

Mirko

27 nov

La edad de los sueños

Yo tan solo 20 años tenía…y recién comenzaba mi carrera en la docencia. Era 1988 y, por primera vez, sería responsable de un aula de principio a fin del año escolar. Me asignaron 5º grado, niños de 10 años. Con realismo, me dejé la barba para parecer mayor a los ojos de mis alumnos.

No empezó bien, como para que fuéramos sabiendo que los sueños no son gratuitos. No empezó bien porque los gremios llamaron a la huelga y el comienzo de las clases se postergó 40 días. Cuando, finalmente, empezamos, me encontré con 40 pibes, todos varones, desordenados, revoltosos y, especialmente, muy futboleros. Entre ellos había un flaquito rubio, de mirada tímida y voz apagada. Se llamaba Mirko Saric. Su padre se declaraba croata, en una época en que Croacia era una entelequia dentro de la Yugoslavia de Tito.

Mirko era un alumno término medio, que pasaba desapercibido en la clase. Hasta que llegaba el recreo. Cuando agarraba la pelota, se transformaba. Era hábil, gambeteaba con desparpajo y se movía con aplomo. Supe que militaba en los equipos infantiles de San Lorenzo de Almagro. Tenía, como casi todos los pibes argentinos, sueños de primera división. Y mostraba potencial.

A fin de ese año, acepté una oferta de otro colegio y no lo volví a ver.

01

¿El sueño se cumple?

Diez años más tarde, se empezó a hablar de un equipo juvenil de San Lorenzo, apodado “La Cicloneta”. Se decía que eran un espectáculo. Un día, en el diario Olé leí la formación de ese conjunto. Ahí estaba Mirko. Me alegré por él. Inocentemente, el maestro cree que sus alumnos son parte de él y que si a ellos les va bien, a él le va bien.

En un par de años, debutó en primera. Fue una revelación y se llenaron páginas con lo que le esperaba a la nueva figura: reportajes, ofertas de Europa, la Selección… Mirko se veía feliz. Y el maestro, orgulloso.

02

El descenso a los infiernos

En todas las mitologías, el héroe se da una vuelta por el inframundo. Cuando vuelve, su heroicidad no necesita de más pruebas. Así pasa a veces en la vida real. Pero sólo a veces.

De pronto, Mirko desapareció del primer equipo. Se mencionó la indisciplina como causa, pero el entrenador lo negó. En un encuentro de reserva, se rompió la rodilla. Las desgracias lo esperaban agazapadas. Chocó con el auto y se golpeó en el mismo miembro lesionado. Sufrió un desengaño amoroso, cruel y destructivo. Estaba calentando para ingresar en un partido de primera cuando lo atropelló el carrito de los lesionados y le lastimó un tobillo. Los sueños de Mirko se resistían a cumplirse.

Una tarde, miraba televisión con mi hijo mayor, que tenía 2 años. Vi a Mirko en la pantalla de TYC Sports. Presté atención, pensando que anunciaban su regreso al equipo principal. Pero la noticia era la peor posible. Mirko Saric se había quitado la vida.

Como imaginarán, fue una conmoción. Los medios que durante meses no se habían ocupado de Mirko ahora explicaban las causas de la terrible decisión tomada por el pibe. La institución quiso suspender un partido internacional que tenía ese día, pero el rival y la CONMEBOL no aceptaron, mostrando una incalificable falta de humanidad. Ex jugadores se atrevieron a juzgar a Mirko, con mucha carencia de vergüenza y absoluto desconocimiento de la persona y de sus circunstancias. Se hacían las más variadas conjeturas. Se dijo que se negaba a tomar antidepresivos, por temor a que le dieran positivo en los controles antidoping.

Pero las especulaciones sobran. Solo Mirko, en esa espantosa soledad que es la depresión; solo él y Dios saben la verdad. Tal vez, la pelota era su única alegría. Cuando se la negaron, la tristeza se le hizo insoportable.

Los sueños truncos.

La vida siguió. La docencia me hizo feliz y me decepcionó, casi en partes iguales. Lo que es seguro, es que se parece muy poco a los sueños que tenía en 1988.

Pienso a menudo en Mirko. Es un dolor que no me puedo quitar. Ingenuamente, lo siento como una pérdida. Será porque cuando nos cruzamos ambos teníamos sueños, mucho antes de que la realidad los dejara truncos.

03

El desencanto del amor.

14 nov

Llevo desde el fin del Mundial sin ver un solo partido de fútbol. Ni Depor-Celta, ni Barça-Madrid, ni Argentina-Brasil. Mi lado yonki futbolístico sobrevive a base de resúmenes de encuentros en Youtube, crónicas periodísticas y alguna escapada a páginas de apuestas deportivas, donde malgasto mis escasos ahorros soñando con combinaciones imposibles. El Mundial de Brasil parece que ha sido el canto del cisne en mi gusto por el fútbol. Empiezo a verlo, me enerva y lo quito. Voy al estadio, miro a mi alrededor, no comprendo nada y me vuelvo a mi casa. No hay nada que me incite a ver un partido los sábados, ni los domingos. Pierdo los fines de semanas leyendo chorradas de filósofos franceses que se contradecían a cada palabra y el fútbol apantallado ya no me importa más. Todo lo que sé de la vida me lo enseñó el no ir a un estadio de fútbol.

Se vive bien sin fútbol, hagan la prueba. Lean un libro sobre cocina o cocinen un libro sobre semiótica. ¿Qué sé yo? Pero no vean más fútbol. Háganme ese favor. Acompáñenme en este viaje de barbecho durante unos meses y díganme si realmente vale la pena sufrir por unos cuantos niñatos engominados millonarios y arrogantes. Suena absurdo, ¿verdad? Será porque lo es. No tiene sentido ver fútbol. Ni siquiera tiene sentido jugar al fútbol si lo haces mal y no puedes vivir de ello ¿Por qué entonces sigo soñando con los goles que nunca marqué, con pases que nunca di y con despejes que nunca hice? ¿Por qué ese deporte sigue en mí a pesar de que ya no me importa una mierda? Una droga muy dura esto del balompié. El “19 días y 500 noches” de Sabina se queda demasiado corto para describirte.

Rosario siempre estuvo cerca

2 nov

Rosario siempre estuvo cerca de la hazaña. Además de ser la cuna de la Bandera Nacional, del Che Guevara, del Rock argentino y de Luciana Aymar; los avatares de la pelota siempre la tuvieron como protagonista.

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El 30 de octubre de 1921, argentinos y uruguayos jugaban en la entrañable cancha de Sportivo Barracas por el Campeonato Sudamericano. Una pelota cortada hacia la izquierda, un remate de Vicente González, el arquero oriental Beloutas que rechaza dificultosamente… y Julio Libonatti que caza el rebote y marca el gol glorioso: primer título internacional para la Argentina. Al poco tiempo, el Torino contrata al goleador, que se transforma en el primer jugador americano en ser transferido a Europa ¿Dónde nació Libonatti? En Rosario, obviamente.

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En los albores del fútbol rioplatense, la Cuna de la Bandera fue foco de irradiación junto con Montevideo y Buenos Aires. Mientras en la capital uruguaya nacía la garra charrúa y en la ciudad porteña se jugaba a la inglesa; en la ciudad santafecina se creaba una escuela de gambeteadores como no habría otra igual en el mundo. José Nasazzi, capitán campeón del Mundo en 1930, no salía a defender lejos de su área cuando jugaba contra los rosarinos; ya que con su habilidad podían desairarlo fácilmente.

Los principales clubes de la ciudad son, como tantos otros, fruto del ferrocarril y de los colegios ingleses. En 1889, obreros ferroviarios fundaron el Central Argentine Railway Athletic Club, más tarde rebautizado como Rosario Central. Su eterno rival, nació en 1903. Egresados del Colegio Comercial Anglicano Argentino lo llamaron Newell’s Old Boys en homenaje al profesor que les había enseñado a jugar al fútbol, don Isaac Newell. El 18 de junio de 1905, se jugó el primer clásico, en la Plaza Jewell, primer campo de deportes del país. Otros clubes rosarinos son Central Córdoba, Argentino, Tiro Federal, Renato Cesarini, Provincial, Belgrano, Gimnasia y Esgrima, Morning Star…

Los clubes grandes se dieron a la tarea de captar los talentos que abundaban en los pueblos de la Pampa gringa y formarlos en sus canteras. El resultado fue un torrente de jugadores que inundó el mundo con fútbol de inigualable destreza.

En los años pioneros del balompié criollo, aparecen dos nombres de prosapia: Harry Hayes y Guillermo Dannaher. Pero sobre todos ellos, brilló la figura señera de Gabino Sosa, ídolo de Central Córdoba. El Negro, artista incomparable de la pelota, cobró por su primer contrato profesional $ 400 pesos y una muñeca para su hija.

En los años 20 integraron los combinados nacionales el portero Octavio Díaz (J.J. O.O. de 1928), Zenón Díaz, Adolfo Celli, Florindo Bearzotti, Ernesto Celli, Roberto Cochrane. Octavio y Cochrane reforzaron el equipo de Boca en la histórica gira por Europa en 1925.

En 1937, en otro campeonato sudamericano, un pibe rosarino hizo los dos goles que le dieron el triunfo sobre Brasil y la corona a la Argentina. Se llamaba Vicente de la Mata y jugaba al lado de Gabino Sosa en Central Córdoba. Ese mismo año, pasó a Independiente donde integró un terceto central insuperable con Arsenio Erico y Antonio Sastre. En 1939, le marcó a River Plate un gol de la más pura estirpe rosarina, después de eludir a 7 rivales.

A partir de los ’40, con el profesionalismo definitivamente afianzado y los clubes rosarinos integrados al fútbol grande, sus jugadores pasaron a ser habituales en la albiceleste. Los memoriosos juran que el mejor wing izquierdo de la historia fue Enrique “Chueco” García, el Poeta de la Zurda, surgido de Rosario Central y figura de Racing.

Y en el San Lorenzo campeón de 1946 había dos rosarinos: Rinaldo Martino y René Pontoni.

Ángel Perucca, Julio Elías Mussimessi, Héctor Ricardo, Saturnino Yebra, Juan Carlos Colman, Rubén Bravo, Federico Sacchi; son otros destacados jugadores de esa época gloriosa.

Pelé debutó en la selección brasileña con una derrota ante Argentina por 1-2. ¿Quién hizo el gol de la victoria? Un rosarino, por supuesto: Miguel Antonio Juárez, el Gitano. ¿Y a quién le convirtió O Rei su gol número 1000? A otro rosarino: Edgardo Andrada, el Gato.

Rosario siempre estuvo cerca de la historia. ¿Ustedes saben cuál fue el primer club del Interior argentino en llegar a la final de la Copa Libertadores? Newell’s Old Boys en 1988. ¿Y cuál fue el único club en campeonar consecutivamente en 1ºB y en 1ºA? Rosario Central, en 1986 y 1987, respectivamente.

En la previa del Mundial ’74, la selección hizo un partido de práctica contra un combinado rosarino. Perdió 3-1 con baile. La función fue dirigida por un jugador del modesto Central Córdoba: Tomás Felipe Carlovich, el Trinche.

En 1971, Rosario Central eliminó a su eterno rival en semifinales del Campeonato Nacional con un gol de palomita de Aldo Pedro Poy. Hasta el día de hoy, en el aniversario del hecho, el ídolo reproduce la palomita ante los hinchas. Es el gol más celebrado de la historia del fútbol mundial.

Por esos años, brillaban en las canchas argentinas, Mario y Alfredo Killer, Mario Zanabria, Jorge Carrascosa –capitán del seleccionado hasta 1977 – Roque Alfaro y Edgardo Bauza (autor de 108 goles, 4º en el ranking mundial de defensas goleadores de todos los tiempos).

Cuando el fútbol argentino tocó el cielo con las manos en 1978 y 1986, en sus filas estuvieron Sergio Almirón, Daniel Killer (hermano de Mario y Alfredo) que jugó en los dos grandes de la ciudad, Mario Kempes (cordobés, pero consagrado en Rosario Central), Jorge Valdano, Américo Gallego, Leopoldo Luque, Ricardo Giusti, Héctor Zelada, Luis Islas y Pedro Pasculli; todos con algún paso por clubes rosarinos.

Y el regreso de Diego Maradona a la Argentina fue con la rojinegra de Newell’s en 1993.

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La Chicago argentina no solo produjo jugadores, también originó los mejores entrenadores. Observen:

¿Quién llevó a la Argentina a su primera Copa del Mundo? César Luis Menotti.

¿Quién logró que Paraguay llegara a cuartos de final en un Mundial? Gerardo Martino

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¿Quién hizo que Chile volviera a ganar un partido mundialista? Marcelo Bielsa

¿Quién condujo a Rosario Central a ganar una final internacional tras perder 0-4 el partido de ida? Ángel Tulio Zof

¿Quién salió campeón argentino 3 veces sin dirigir a ninguno de los equipos grandes? José Antonio Yudica

¿Quién formó a los mejores jugadores del mundo? Jorge Bernardo Griffa.

¿Quién logró que Cobreloa llegara dos veces consecutivas a la final de la Copa Libertadores? Vicente Cantatore

¿Quién llevó a Independiente a ganar 3 título locales y 3 internacionales? José Omar Pastoriza.

Antes de la Ley Bosman, ya había jugadores rosarinos brillando en Europa. Por ejemplo, Daniel Carnevali, Santiago Santamaría y Juan Simón. La apertura de los mercados europeos produjo una diáspora impresionante de rosarinos que vistieron las casacas más prestigiosas del Viejo Continente, a la vez que enaltecían a la albiceleste.

¿Cuál fue el primer club de Gabriel Batistuta, máximo goleador histórico de la Selección Argentina? Newell’s Old Boys.

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Del club del Parque Independencia también provienen Ever Banega, Lucas Bernardi, Abel Balbo, Roberto Sensini, Fernando Gamboa, Eduardo Berizzo, Mauricio Pocchettino, Maxi Rodríguez, Lionel Scaloni, Leo Biagini, Gabriel Heinze, Walter Samuel.

En los dos Campeonatos Juveniles de 1989, el arco argentino estuvo defendido por jugadores de Rosario Central: Roberto Bonanno en la Sub 20 y Roberto Abbondanzieri en la sub 17. Del club del barrio Arroyito vienen Kily González, José Chamot, Pablo “Vitamina” Sánchez, Ángel Di María.

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Incluso, hubo quienes jugaron para otras selecciones: Juan Antoni Pizzi para España y Ramón Quiroga para Perú.

También rosarinos, pero que no jugaron en clubes de la ciudad son Claudio Marangoni, Santiago Solari y el polémico Mauro Icardi.

Rosario tiene muchas caras. La cultural, que albergó a músicos, pintores, pensadores, dibujantes, actores, poetas. La que tiene 30 museos y 20 teatros y engendró a la Nueva Trova Rosarina. La educativa, con la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Tecnológica Nacional y otras. La inmigratoria, poblada por italianos, españoles, polacos, judíos, británicos, franceses, alemanes, suizos, griegos, ucranianos, croatas, turcos, rusos, sirios, libaneses que le dejan poco espacio a los aborígenes tobas. La rebelde, que protagonizó el Rosariazo contra la dictadura en 1969. La portuaria, por la que se exporta el 70% de los cereales argentinos. La ferroviaria, cuyas vías enlazan Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. Semejante mixtura sólo podía engendrar figuras geniales.

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No podía ser de otra manera. Rosario siempre estuvo cerca de la gloria. Y para admiración del mundo entero, son fruto de su seno fecundo los goles inmortales, copiosos, criollísimos de Lionel Andrés Messi, su obra más perfecta.

Copa Sudamericana 2012: crónica del desatino

28 sep

El fútbol sudamericano vive con la mirada puesta en Europa. Los jugadores sueñan con el glamour del fútbol europeo y los dirigentes tratan de reproducir aquí el exitoso modelo de sus competiciones continentales. Solo que suelen copiar los aspectos exteriores del esquema sin imitar los aciertos organizativos de sus colegas de la UEFA.

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Hasta 1987, solo existía la Copa Libertadores, mientras que en el Viejo Continente había 3 copas continentales. El primer intento de imitación fue la Supercopa. Limitada a los campeones de la Libertadores, duró hasta 1997. Entre 1992 y 1999, se pretendió reproducir la vieja Copa UEFA con la Copa CONMEBOL. En 1995; Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay fundaron el Mercado Común del Sur; más conocido por su acrónimo MERCOSUR. Asociándose a ese acto, se creó la Copa Mercosur, a la que tenían acceso los clubes grandes de los países miembros y de Chile. Pero el colmo de lo bizarre fue la creación de otra Copa para los equipos de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; con invitados de Costa Rica, Estados Unidos y México. ¿Cómo se llamó el trofeo? Nada menos que Copa MERCONORTE, una palabra totalmente incoherente, ya que el Mercado Común del Norte… ¡no existe!

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Además, los ganadores de estos torneos jugaban entre sí Recopa, Copa de Oro y Master; en un dominó bastante confuso. Como si fuera poco, las Copas no se juegan simultáneamente como en Europa, sino que se reparten entre los dos semestres del año. Así, los clubes pueden clasificar para más de una.

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En 2001, ambas Copas fueron reemplazadas por la Copa Sudamericana. A pesar del nombre, suele convocar a clubes de Costa Rica, Estados Unidos, Honduras y México. El ganador obtiene el derecho de jugar contra el vencedor de la Copa J-League. Es decir, que equipara a un campeón de una Confederación con el ganador de una competencia de segundo orden de Japón.

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La edición 2012 de este certamen será recordado como un capítulo más del desatino endémico del fútbol de América del Sur.

Entre los 6 representantes argentinos, estaba el Club Atlético Tigre. Fundada en 1902, esta modesta institución tiene un largo historial de descensos y ascensos. Desde que subió a Primera en 2007, ha realizado campañas muy respetables, a pesar de que el sistema de promedios siempre lo tiene amenazado con la pérdida de categoría. Un 7º puesto le permitió disputar la Copa Sudamericana. Eliminó sucesivamente a su compatriota Argentinos Juniors (2-1 y 4-1); a Deportivo Quito de Ecuador (0-2 y 4-0); a Cerro Porteño de Paraguay (0-1 y 4-2) y a los Millonarios colombianos (1-1 y 0-0) por el gol de visitante. Inesperadamente, el cuadro del Norte del Gran Buenos Aires se encontraba en la final. Por el otro lado, venia ascendiendo un gigante sudamericano: Sao Paulo. El Tricolor superó a Bahía con un doble 2-0. A Liga de Loja (Ecuador) por el gol de visitante (1-1 y 0-0). Después eliminó a las Universidades chilenas: a la de Chile 2-0 y 5-0; y a la Católica por el gol de visitante (1-1 y 0-0). Las finales estaban planteadas para el 5 y el 12 de diciembre de 2012.

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El primer partido se jugó en la Bombonera, el estadio de Boca Juniors. El equipo argentino, entrenado por Néstor Gorosito, no pudo superar al Sao Paulo y la lid se zanjó con un 0-0; resultado que dejaba mejor parados a los brasileños.

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El 12 de diciembre, el escenario de la final fue el Morumbí, colmado por 72.800 espectadores. El árbitro designado era el chileno Enrique Ossés.

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El nerviosismo pesaba sobre los miembros del equipo argentino; obligados a buscar por lo menos un gol para aspirar al título. El time paulista, capitaneado por Rogerio Ceni, aprovechó las urgencias tigrenses y a los 22 minutos abrió el marcador por medio de Lucas Moura. Para mayor desesperación de los argentinos, Osvaldo puso el 2-0 a los 27. El tanto desató las protestas de los visitantes, que reclamaban fuera de juego. La impotencia les hizo perder los estribos. A los 38 minutos, el defensor Lucas Orbán le aplicó un codazo al autor del primer gol. El atacante brasileño cayó sangrando profusamente por la nariz. Cuando Ossés pitó el final del primer tiempo, Moura, como recriminación, le mostró al defensa un algodón tinto en sangre. Los jugadores de Tigre reaccionaron y se produjo un conato de riña. Fue expulsado el paulista Paulo Miranda y todos se retiraron a los vestuarios.

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El equipo brasileño y las autoridades se encontraban en el campo para reanudar el juego; pero Tigre se demoraba. La televisión solo ofrecía conjeturas, hasta que se informó que personal de seguridad del estadio había agredido a los futbolistas visitantes.

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La prensa no podía bajar a la zona de vestuarios. Sin embargo, los periodistas de la televisión argentina tomaron partido y dieron por cierta la versión de Tigre: custodios privados y policías habían atacado al plantel con golpes y exhibición de armas de fuego. Algunos hombres estaban sangrando y con marcas de golpes. Por lo tanto, no saldrían a disputar el segundo tiempo.

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Ossés envió al cuarto árbitro a ver qué pasaba. Mientras tanto, la plantilla argentina llamaba por celular a sus familiares en las gradas para que se retiraran del estadio. En eso, Gorosito se asomó e hizo una escueta declaración: “Sacaron dos revólver (sic); no se juega más”. Tras esperar media hora, el árbitro dio por concluido el partido. Un dirigente de la CONMEBOL declaró ante las cámaras que “debido a los compromisos con los auspiciantes del torneo, no se podía posponer la entrega del trofeo y se declaraba campeón a Sao Paulo”

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En la ceremonia de premiación, los paulistas festejaron como si hubieran ganado sobre la hora un partido reñido.

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El episodio deja algunas preguntas difíciles de responder.

* ¿Qué pasó realmente en el vestuario?

Probablemente, nunca sepamos la verdad. Los testimonios de argentinos y brasileños son completamente opuestos. Una versión aseguraba que los jugadores de Tigre intentaron copar el vestuario local y el personal de seguridad debió impedírselo. La televisión mostró algunos destrozos (una escalerilla adosada a la pared estaba arrancada) y un jugador tenía una marca en el pecho, que parecía la huella de un culatazo. Ningún futbolista tenía heridas visibles.

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* ¿Fue correcta la actitud de Tigre?

Si la agresión existió, si de verdad hubo amenazas con armas; se puede comprender que los jugadores no quisieran continuar el partido. La prensa brasileña los trató de cobardes y algunos argentinos piensan lo mismo. En los pasillos del estadio, los dirigentes y futbolistas reclamaban justicia; acompañados por el Intendente de Tigre y hoy diputado y aspirante a la Presidencia nacional; Sergio Massa. Le pedían a Grondona que no los dejara solos. De cualquier forma, a esa decisión debió seguirle un reclamo más enérgico. Sin embargo, todo cayó en el olvido.

* ¿Fue reglamentaria la decisión del árbitro? El chileno Ossés se encontró con un problema inesperado. Conocedores del reglamento aseguran que no tenía potestad para dar por finalizado el partido. Su deber era suspenderlo y elevar un informe a la Confederación para que ésta decidiera. Al dar por terminado el encuentro, permitió que Sao Paulo fuera considerado ganador y campeón. Tal vez le faltó personalidad para absorber las presiones del momento.

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* ¿Fue justa la determinación de la CONMEBOL? Sin duda, la mayor injusticia fue realizada por la Confederación. Si la agresión existió, dar por ganador a Sao Paulo es avalarla y sentar un precedente peligroso. Si no existió, se debió tomar alguna medida contra Tigre. En cualquier caso, se debió investigar antes de resolver y no privilegiar los intereses de los sponsors por sobre la justicia.

* ¿No merecían sanciones los clubes involucrados? La respuesta se desprende de la pregunta anterior. La CONMEBOL desestimó

las protestas de Tigre. Luego, debió sancionarlo por negarse a continuar el partido. Sin embargo, en febrero de 2013 el club bonaerense jugó sin problemas la Copa Libertadores. Si no se sancionó a Tigre, puede inferirse que se considera responsable al Sao Paulo por los hechos violentos. No obstante, no hubo pena para los brasileños. No se investigó y todo quedó en la nada.

* ¿Correspondía festejar un triunfo logrado de esa manera? La actitud de los jugadores del Tricolor era esperpéntica. Se abrazaban, daban volteretas por el campo, tiraban besos a las tribunas… Sin duda, era demasiada euforia para un partido ganado en una circunstancia sumamente irregular. Se trata de una muestra más del exitismo tan en boga en los últimos tiempos. Lo único que importa es ganar, la forma o los medios empleados son un detalle secundario. Sería fantástico que los futbolistas mostraran algo de dignidad y sirvieran de ejemplo a sus miles de admiradores.

El fútbol sudamericano tiene miles de historias como esta. Y mientras no se mejoren los criterios organizativos, nos seguirá proporcionando páginas curiosas.

Hugo Villaverde: el héroe silencioso.

28 ago

Esa noche, en el viejo estadio de Independiente, yo estaba con mi padre y mi hermano en la tribuna de la visera. El rival era Rosario Central. En un momento, un jugador visitante escapó a toda velocidad por la banda izquierda. Se le apareó un muchacho flaco, de larga cabellera y que lucía el dorsal 2 en la casaca roja. Desde las gradas, se oyó una voz: “¡Abajo, Villa!”. Obediente, el jugador rojo se dejó caer con la pierna extendida, en un movimiento no exento de gracia; y, con precisión quirúrgica, le extirpó el balón al atacante rival y lo sacó a un costado. “Je, je –dijo la misma voz –No perdona”.

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Esa noche, Hugo Villaverde entró en mi universo futbolero. Como en el colegio me ponían en la defensa, empecé a observarlo y a copiarlo. Y cuando los Reyes me trajeron la camiseta roja, pedí que le pusieran un 2 en la espalda.

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Durante muchos años, pude ver a este defensor genial sostener el ataque de su equipo desde su posición de último hombre, en un rol silencioso y pocas veces reconocido; acorde a su carácter taciturno y sus pocas palabras. Llevo grabada en la memoria la imagen de este hombre haciendo visera con las manos, como un centinela, cuando, en los segundos tiempos, Independiente atacaba hacia el arco del oeste.

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Había nacido en Santa Fe, el 27 de enero de 1954. Dio sus primeros pasos futbolísticos en Sunchales, hasta que fue transferido a un grande de la Provincia: Colón de Santa Fe. El costo de su pase se saldó con un juego de camisetas. Debutó en la primera rojinegra en 1973. En el equipo sabalero conoció a su amigo Enzo Trossero. Con él formó una zaga central de la más famosas y eficientes de la época. Ambos se consolidaron cuando fueron transferidos a Independiente. Se complementaban a la perfección. Trossero era rubio, zurdo y temperamental, con dotes de líder. Pateaba tiros libres y penales, y pasaba al ataque con frecuencia (es uno de los defensores con más goles convertidos de la historia) Villaverde, o Villa, como se le empezaba a decir; era derecho, de pelo oscuro y callado. Jamás pasaba a la ofensiva y no convirtió un solo gol en toda su carrera. Trossero consiguió jugar en Francia e integró la plantilla argentina en España ’82. Pero nada de esto hubiera sido posible sin Villaverde, que le cuidaba las espaldas. No he podido averiguar cuántos partidos jugaron juntos, pues coincidieron en Colón, Independiente y la Selección; y en una función donde el conocimiento es fundamental para la coordinación de los movimientos. Yo creo que se entenderían sin hablarse. Hasta trabajaron juntos como entrenadores.

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Pero me he ido por las ramas e interrumpido el decurso del relato. En 1976, Independiente incorpora a este defensor y se reencuentra con Trossero, que había llegado un año antes. A partir de ese momento, Hugo crece en su juego hasta alcanzar niveles asombrosos. Independiente se caracterizaba por su estilo superofensivo. Y en esa estrategia, el rol de Villaverde era fundamental. Su exactitud para cerrar por detrás de toda la defensa y clausurar todos los caminos que conducían hacia el arco rojo, su precisión para cruzar a derecha o izquierda, deslizándose por el suelo para interceptar, lo convirtieron el mejor líbero del momento. Se destacaba tanto por su juego aéreo como por su plasticidad para rechazar de chilena.

Durante el Nacional de 1978, que Independiente conquistó brillantemente, Villaverde fue elegido por sus propios compañeros como el mejor del equipo. Su brillante desempeño mereció el reconocimiento de Menotti, que lo convocó a la Selección.

Ya por entonces no lo llamaban Villa. Como el hombre jugaba con lentes de contacto, la hinchada lo rebautizó Magoo, por el viejo cegatón de la caricatura.

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Su paso por la Selección no hizo justicia a su capacidad. Debutó contra Bulgaria y protagonizó la gira que durante 1979 se realizó por Europa. Formó la dupla central con Passarella. En el partido contra Holanda (0-0), por el 75º aniversario de la FIFA, convirtió un penal en la definición. Fue una de las escasas veces que pateó al arco contrario. Se destacó contra Italia (2-2). En el partido contra Irlanda jugó con su eterno compañero Enzo Trossero. En Hampden Park, el día que Maradona metió su primer gol con la albiceleste, se lesionó de gravedad. Estuvo varios meses fuera de las canchas. Su experiencia internacional terminó en 1980, cuando volvió a lesionarse en un partido contra Irlanda jugado en cancha de River. Menotti llamó otra vez a Luis Galván, que había jugado muy bien en 1978, pero que estuvo muy flojo 4 años más tarde. Los memoriosos juran que, con Magoo en la defensa, otro gallo hubiera cantado para la celeste y blanca en 1982.

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Villaverde permaneció fiel a la casaca roja durante 10 años más. Su presencia era tan importante que sus compañeros de defensa jugaban más tranquilos y mejoraban notablemente su rendimiento cuando estaba él. A sus reconocidas virtudes, los años le agregaron mayor oficio y sapiencia para ordenar a su equipo y frenar al contrario. Una tarde, contra Ferro Carril Oeste, un delantero rival cortó un pase y se encontró con la pelota picando cerca del área de Independiente. Goyén, el arquero, dio cuatro pasos al frente hasta que lo frenó el ademán imperioso de Magoo. Así impidió el remate de vaselina. Una noche, en Mar del Plata, contra River; Francescoli salió en contraataque y enfrentó a Villaverde. Hugo, sin necesidad de contacto físico, lo cruzó cortando campo y lo obligó a desviarse y alejarse de la valla.

Se ha dicho más arriba que nunca convirtió goles. En realidad, hizo uno solo. Fue en 1976, en la Copa Interamericana ante Atlético Español de México.

Otra característica de Hugo Villaverde es que casi nunca concedió reportajes. Unos pocos a medios escritos y ninguno a la radio o la televisión. Los hinchas que se cansaron de aplaudir sus intervenciones no le conocen la voz. Cuando le iban a sacar fotos individuales, se negaba: “Mejor sacá una con los otros muchachos”, sugería. Su carácter le impedía hacer otra cosa que cultivar el bajo perfil y, aunque eso le ahorró muchas polémicas, lo privó de hacerse más conocido, sobre todo en el exterior.

Jugó 437 partidos de Liga (380 en Independiente) y 6 partidos internacionales. Participó en la obtención de 7 títulos con el equipo de Avellaneda: Nacionales del ’77 y del ’78; Primera división del ’83 y ‘88/’89. ; Copa Interamericana del ’76; Libertadores e Intercontinental del ’84.

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Cuando se retiró, muy pocos nos dimos cuenta. Un día se lesionó, lo suplió Monzón y ya no volvió al primer equipo. Independiente salió campeón ese año, pero no se lo vio en ningún festejo. Se fue calladamente, con la tranquilidad del deber cumplido.

Los que lo vimos jugar no olvidamos su estampa, su coraje, la manera particular de poner los brazos junto al cuerpo para correr. Porque así de imborrables son las huellas que dejan los héroes que llenaron nuestra juventud.

Misceláneas 2014

27 jul

Vuelve Germán Magide con su columna mensual, resumiendo en números y sensaciones lo que ha sido este Mundial de Brasil 2014.

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Curiosidades, records y anécdotas de Brasil 2014.

 

* La Final

Alemania-Argentina es la final más repetida de todas. Se enfrentaron 3 veces (1986, 1990 y 2014) Además, este enfrentamiento es el 7º entre ambos equipos, record compartido con Brasil-Suecia.

Mario Götze es el primer jugador en definir una final después de ingresar en reemplazo de un compañero.

 

* Años

84: Son los pasados entre el primer (1930) y el segundo encuentro entre Bélgica y Estados Unidos. Es el mayor lapso transcurrido para la repetición de un encuentro protagonizado por los mismos rivales.

16: Pasaron para que Faryd Mondragón jugara otra vez en los Mundiales. Es el primer jugador que pasa tanto tiempo entre el primer y el segundo torneo.

Samuel Eto’o también alcanzó esta cifra, aunque se trata de su cuarto campeonato.

El colombiano y el camerunés se unen a Carbajal, Matthaus, Figueroa, Sánchez y Bergomi en la lista de jugadores de más tiempo transcurrido entre el primer y el último mundial. Gianluigi Buffon podría integrar este listado, ya que figura en la lista de buena fe de 1998, aunque no jugó ni un minuto en esa edición.

20: Faryd Mondragón integró el plantel de Colombia en 1994, sin jugar. Es el primer caso de un jugador que figura en nóminas mundialistas separadas por dos décadas.

64: Transcurrieron para que se repitiera el resultado 7-1. Curiosamente, fue en el mismo país: Brasil 7 Suecia 1 en 1950.

 

 

* 30 minutos extra

En Brasil 2014 se jugaron 8 partidos prolongados. Junto a Italia ’90, son las ediciones con mayor número de tiempos extra.

Tres de ellos fueron protagonizados por Argentina, lo que la incluye entre los equipos que más suplementarios jugaron en un mismo torneo. Los otros antecedentes fueron Bélgica en 1986 e Inglaterra en 1990, que los jugó sucesivos.

La final fue la tercera consecutiva en jugarse con tiempo extra y la séptima en total. Brasil-Chile fue el primer partido entre sudamericanos en necesitar 30 minutos suplementarios.

Por primera vez, Argentina perdió un partido dentro de los 120 minutos.

Los que jugaron por primera vez un encuentro con esta característica fueron Chile, Costa Rica, Grecia y Argelia.

 

* James Rodríguez

La nueva estrella del Real Madrid es un elegido por los hados de la pelota para inscribir su nombre en la historia. Debutó en la 1º profesional de su país con apenas 14 años, jugando para el Envigado. Tres años después, se convirtió en el extranjero más joven en jugar en Argentina. En Brasil 2014 alcanzó la marca mítica de 6 goles y logró ser el primer colombiano en consagrarse goleador de un Mundial. Y apenas tiene 23 años.

 

* Mi mejor mundial

Varias selecciones lograron en 2014 su mejor participación en Copas del Mundo.

La revelación fue, sin dudas, Costa Rica. Cenicienta del Grupo de la Muerte, terminó dando la sorpresa tras vencer a Uruguay e Italia y empatar con Inglaterra. No solo mostró cierta audacia y un par de buenos jugadores (Navas, Campbell, Ruiz) sino que nadie pudo vencerla en tiempo regular y solo cayó en los penales ante la poderosa Holanda en los cuartos de final.

Grecia empezó como siempre: perdiendo por goleada y sin marcar goles. Pero se rehízo y llegó a octavos. Otra selección sorpresiva (Costa Rica) lo eliminó por penales.

Argelia fue otra agradable sorpresa. Empezó perdiendo pero volviendo al gol después de 28 años y 5 partidos. Jugó un gran partido contra Corea del Sur y llegó a octavos por primera vez en su historia. El Campeón del Mundo debió sufrir para eliminarlo. Se destacaron dos defensores de gran categoría para quitar y jugar, Halliche y Bouguerra; un importante volante ofensivo, Halliche, y un gran portero, Mbolhi.

Colombia solo pudo ser detenido por Brasil en la ronda de 8 equipos. A pesar del hándicap de la ausencia de Falcao, el equipo cafetero mostró un fútbol de alto vuelo. Nunca antes había ganado más de un partido en un mismo mundial y acá ganó 4 seguidos.

 

* Historias de arqueros

* Diego Benaglio es el primer guardameta suizo en detener un penal.

* Tim Krul (Holanda) es el primer arquero en ingresar exclusivamente para la definición por penales. No lo hizo mal: detuvo dos y su equipo pasó a semifinales.

* Jueguen todos: Holanda y Portugal se sumaron a Francia (1978), Bélgica y Checoslovaquia (1982) y Grecia (1994) como los seleccionados que emplearon tres porteros en un mismo torneo. La selección Orange presentó a Cillessen, Krul y Vorm. Y los lusos a Eduardo, Rui Patricio y Beto.

* Faryd Camilo Mondragón no solo batió los records mencionados. También se convirtió en el jugador más veterano en disputar un partido mundialista. Ingresó contra Japón a los 43 años. Es el sexto cuarentón en jugar la Copa del Mundo, sin contar a Yashin que integró la lista de la URSS en 1970, sin jugar.

* En Brasil 2014 jugaron 43 guardametas.

 

* Goles a granel

La suma final de goles, si bien no se trata de un record, mejoró notablemente la de los últimos Mundiales. Se marcaron 171, lo que iguala la línea de Francia ’98 como los torneos más pródigos desde que juegan 32 selecciones. El promedio cerró en 2,69 pero alcanzó un pico de 3,75 al cuarto partido.

Hubo dos hattricks en Brasil 2014: Shaqiri (Suiza) batió a Honduras y es el segundo helvético en marcar 3 goles, desde Hugi en 1954. Thomas Muller (Alemania) hizo honor a su apellido y le marcó 3 a Portugal, avisándole al mundo que los germanos venían a llevarse la Copa.

Alemania 7 Brasil 1 desató una estampida de marcas históricas. Nunca antes se le habían convertido tantos goles a Brasil. Desde 1954 que un anfitrión no recibía tantos goles (Austria 7 Suiza 5). Es la mayor diferencia de gol obtenida ante un equipo local, la mayor victoria de un europeo sobre un sudamericano y la mayor victoria sobre un Campeón del Mundo.

 

* Amarilla para usted

Los jugadores Cadamuro (Argelia), Lugano (Uruguay) y Granados (Costa Rica) fueron amonestados mientras estaban en el banco de suplentes. La medida es perfectamente reglamentaria, pero llama la atención por lo inusual.

 

* Esto es África

Todavía resuena en mis oídos el rugido de la afición argelina tras el empate ante los rusos. Los Zorros de Desierto mostraron muy buen fútbol. Al vencer 4-2 a Corea del Sur, establecieron el record de goles en un partido para un team africano. Nigeria también estuvo a la altura de las circunstancias. Triunfó después de 16 años y le marcó más de un gol a Argentina por primera vez. Llegaron a octavos de final y por primera vez el Continente Negro colocó dos selecciones en segunda fase ¿Será el resurgimiento del balompié de África?

 

 

* Volviste temprano

Esta edición del máximo torneo deparó otras desilusiones, además de la brasileña. Por primera vez, tres Campeones del Mundo no superaron la fase de grupos. El peor caso es el de España, por tratarse del defensor de la corona. El equipo ibérico fue superado claramente por sus dos primeros rivales. La debacle en el debut (Holanda 5- España 1; la peor derrota de un campeón defensor en toda la historia mundialista) marcó el ánimo de los jugadores. Es casi irónico que en el único partido en que no jugó Casillas sea el único en que no encajó goles.

Inglaterra es otra decepción. Mostró detalles de buen fútbol en una derrota esperable frente a Italia. Pero en el partido contra los orientales mostraron una falta de picardía digna de jugadores amateurs.

La Azzurra también decepcionó. Lejos del catenaccio (espero que no se les ocurra volver), la sorprendieron los latinoamericanos. Le faltó categoría y carácter para revertir la mala situación.

 

* Resto del Mundo

Suiza es un ejemplo de los cambios que trae aparejada la tan mentada globalización. De los 23 futbolistas destacados para la Copa, 5 nacieron fuera de las fronteras helvéticas: Behrami en Kosovo, Dzemaili y Mehmedi en Macedonia aunque de origen albanés, Fernandes en Cabo Verde, Djourou en Costa de Marfil y Shaqiri (descendiente de albaneses) en Serbia.

Por su parte, Benaglio tiene nacionalidad suiza e italiana y Sommer, suiza y alemana.

Los antepasados también juegan. Senderos es de origen español. Inler, turco. Seferovic, bosnio y Xhaka, albanés. Rodríguez es hijo de padre español y madre chilena. Gavranovic tiene ancestros bosnios y croatas y Drmic, croatas. Un verdadero mosaico de patrias.

El defensor Duarte, integrante del plantel costarricense, nació en Nicaragua. Tras su desempeño en Brasil, fue recibido como un héroe en su país natal.

 

 

* Pases cortos

* Las semifinales de este torneo se encuentran en los dos extremos de la historia. Argentina 0 Holanda 0 es la de menos goles y Alemania 7 Brasil 1 es la de más cantidad de tantos.

* Brasil nunca le había marcado más de 3 goles a los africanos que enfrentó. La barrera se rompió en el triunfo 4-1 sobre Camerún.

* Colombia nunca había triunfado por tres goles de diferencia. Este año lo logró 2 veces: frente a Grecia 3-0 y ante los nipones por 4-1.

* Messi anotó en los tres primeros juegos de Argentina. El último argentino en lograrlo fue Corbatta en 1958. Batistuta también marcó en tres partidos seguidos, entre el último de 1994 y el segundo de 1998.

* Tres selecciones tuvieron entrenadores colombianos. Luis Suarez en Honduras, Jorge Pinto en Costa Rica y Reinaldo Rueda en Ecuador. Paradójicamente, Colombia optó por un entrenador argentino, José Peckerman.

* En una competición que no mostró excesiva violencia, hubo 5 jugadores con lesiones óseas. Von Bergen (Suiza) Babatunde y Onazi (Nigeria), Moreno (México) y Neymar (Brasil). La lesión del brasileño fue muy grave y pudo alejarlo de las canchas para siempre.

 

 

* Además de Argelia, dos selecciones alcanzaron su cota máxima de goles por partido. Costa Rica en el triunfo ante la Celeste (3-1) y Croacia ante los Leones Indomables (4-0)

* La victoria suiza sobre Ecuador (2-1) fue la primera del equipo helvético sobre un sudamericano.

* Brasil sufrió 14 goles en contra. No solo es su peor marca histórica, sino la mayor cantidad de contrastes sufrida por un anfitrión.

* España 3 Australia 0 fue la mejor victoria hispana sobre un representante de Asia.

* Uruguay no vencía a un europeo desde 1970 (URSS 1-0). Y no superaba a más de un representante de la UEFA desde 1954 (Checoslovaquia 2-0, Escocia 7-0, Inglaterra 4-2). Con los triunfos frente a Inglaterra (2-1) e Italia (1-0) terminó con ambas sequías.

* Es la primera vez que Argentina triunfa en los 5 primeros partidos de un Mundial.

* Chile alcanzó varias marcas: Ante España, su primer triunfo ante un campeón vigente. Ante Australia, su primera victoria sobre un asiático. Y en octavos de final, la primera vez que Brasil no logra vencerlo en tiempo regular, después de 4 encuentros.

* México 0 Brasil 0 fue la primera vez que el Tri no es derrotado por el Pentacampeón, tras 4 enfrentamientos.

* Con su victoria en el encuentro por el 3º puesto, Holanda se convirtió en el equipo que más veces venció a Brasil en Mundiales, con 3 ocasiones.

* La Copa volvió a Sudamérica y se fue. Por primera vez, se coronó un europeo. Klose es el máximo goleador de los Mundiales. Antes del torneo, rogaba que nos concedieran un torneo rico en goles, en jugadas brillantes y en juego limpio. Con sus más y sus menos, mis plegarias fueron escuchadas.

¡Larga vida al fútbol!

 

Alemania 1 – Argentina 0 (Mundial 2014)

14 jul

Por fin se ha roto la maldición europea en los Mundiales americanos. Alemania se ha alzado con la Copa tras un complejo encuentro, con alternativas y ocasiones de gol para los dos conjuntos. No le ha sobrado mucho a Alemania, a pesar de ser superior en gran parte del partido. Argentina ha podido vencer, pues ocasiones ha tenido para ello: Higuaín, Messi y Palacio dificilmente van a olvidar este encuentro; tuvieron la Copa en sus botas, pero fallaron y el reloj argento volvió puntual a 1990. Otra vez subcampeones tras perder 1-0 contra Alemania.

Alemania ha jugado un partido muy de su estilo, rozando lo kamikaze por momentos. A los alemanes parecía que les daba igual tener a la defensa y a los medios fundidos…ellos seguían a lo suyo: marcar gol. Alemania no se quiso dejar en manos del azar de los penalties como Holanda, a pesar de tener a un monstruo como Neuer bajo los palos. Finalmente la estrategia de ser fieles a sí mismos les ha salido bien. Un gol de Göetze en la segunda parte de la prórroga les da a los alemanes su cuarta estrella en la pechera. Creo que han sido el mejor equipo del Mundial en líneas generales y que hoy lo han refrendado. Justa victoria germana en Maracaná.

alemania

Europa vuelve a ganar por tercera vez consecutiva un Mundial. Esta vez ha sido en América nada menos. El morbo de ver a los europeos levantar la Copa del mundo en territorio “enemigo” se ha producido, por fin, 80 años después del comienzo de los Mundiales. Las risas de algunos medios latinoamericanos por las prontas eliminaciones de las grandes y pequeñas selecciones europeas, se han ido tornando en lágrimas. El karma ha salido a pasear de nuevo y no ha hecho prisioneros. Vuelve a quedar de manifiesto que Europa tiene muchos recursos futbolísticos y que si Inglaterra, Italia o España se quedan fuera…Holanda, Bélgica y Francia las pueden sustituir sin problemas.
El siguiente Mundial es en Rusia dentro de cuatro años…y bueno, aún falta mucho de aquí a allá, pero viendo las selecciones sub-21 europeas y sudamericanas, no me extrañaría nada que el cuarto Mundial consecutivo cayera del lado europeo. Espero que juntos lo podamos ver.

Un saludo y hasta pronto.

 

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